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El resurgir de la uva naviega

Laderas del Navia, en la parroquia de Coea, en la actualidad y en los años 30. VICTORIA RODRÍGUEZ
Laderas del Navia, en la parroquia de Coea, en la actualidad y en los años 30. VICTORIA RODRÍGUEZ

La ribera del Navia lucía antaño repleta de viñas y crecía una variedad única, la 'legítima', que está resucitando la aldea de Coea

A LAS orillas del río Navia, guarecida por montañas lucenses y las vecinas asturianas, emerge la aldea naviega de Coea. Un lugar idílico, a 350 metros sobre el agua, en cuyas laderas encontró hace décadas un entorno propicio para madurar una variedad de uva única, como no hay otra, denominada blanca legítima o del país. Era de sabor suave, muy aromática, apariencia blanca y brillante, y con doce grados de acidez.

Quizá fue por el clima o por la fertilidad de los terrenos, pero esta variedad crecía a borbotones en los años 30 en la zona. La ribera del Navia lucía antaño repleta de viñas y todas las casas tenían bodega propia. En una sola campaña se llegaron a cosechar más de 90.000 kilos. Pero la despoblación y el abandono hicieron que la maleza engullese poco a poco esta cultura vitivinícola. Esa tradición empieza ahora a resurgir gracias al empeño de un puñado de vecinos.

Fermín Álvarez y Manuel Soto son dos de los habitantes de Coea que están inmersos en este proyecto. Reconocen que la primera piedra la puso en el año 1995 Manuel Cancio, de bodegas Panchín, en el limítrofe municipio de Negueira. "Enxertou varias cepas e saíron adiante e foi cando nos animamos os demais", precisa Álvarez, que actualmente cuenta con 300 viñas entre las que mezcla variedades como la "del país", la merenzao, o tintas como la mencía. "Viñen hai 13 anos a esta aldea e a adega é o meu hobby, facemos un viño boísimo", añade.

Los vecinos defienden la tradición vinícola de Navia de Suarna y como prueba lograron rescatar una botella etiquetada en Coea en 1926 por José López, de la casa Témez . "Hoxe en día o branco do país xa se dá por toda Galicia, pero era orixinario das ladeiras do noso río", confirma Soto, quien hoy en día cuenta con 700 viñas que han ayudado a dibujar en la ribera un paisaje que se va semejando al de hace casi un siglo. "A uva concentrábase nos galleiros, que eran tiras de cepas que servían de linde entre distintas fincas", añade.

En la actualidad, y gracias al tesón de los vecinos, en Navia se elabora un vino de autor y totalmente artesanal. Los pesticidas y fertilizantes tienen vida propia, pues son las propias ovejas, y los caldos se beben a través del cacho, cuenco de madera que va rulando como el porrón. "Aquí non usamos químicos. Todo nolo dá a terra e o viño faise como se fixo sempre, seguindo as pautas dos nosos antepasados porque queremos recuperar a tradición", confirman Álvarez y Soto.

La vendimia se lleva a cabo la primera quincena de octubre. La llegada de las abejas indica que los racimos están listos y la aldea de Coea se convierte en una gran fiesta "aínda que non tanto como hai anos, cando viña xente doutros lugares e había orquestra e todo", resaltan.

Cada vez más vecinos se están animando a devolver todo su esplendor a esta pequeña aldea de la ribera del Navia. Un pequeño paraíso que solo precisa de juventud para volver a brillar como en su época dorada.

El resurgir de la uva naviega
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