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O Chamaco achaca a "un accidente" la muerte de su mujer y las acusaciones ven premeditación

O Chamaco, en el banquillo. SEBAS SENANDE
O Chamaco, en el banquillo. SEBAS SENANDE
"Ana era mi vida y sin ella no tenía nda. Quería matarme yo pero se me disparó el arma", dijo

"Fue un accidente; a cualquiera se le puede disparar un arma". Con estas palabras justificó ayer José Manuel Carballo Neira, alias O Chamaco, la muerte de su esposa, Ana Gómez, que falleció el 11 de febrero de 2016 tras recibir un tiro por la espalda en su domicilio de Becerreá.

Tras el suceso, el acusado mantuvo que disparó su escopeta en un momento de enajenación mental, ya que la víctima -que ya le había anunciado que quería divorciarse- se había "burlado" de él y le había llamado "niñato". Sin embargo, durante la vista oral celebrada este miércoles, O Chamaco ofreció por primera vez una versión del suceso que indignó a los allegados de la fallecida. "Ana era mi vida y sin ella ya no tenía nada. Mi intención era matarme yo, suicidarme delante de ella y de mi madre, pero se me disparó el arma", dijo.

Ante el nuevo rumbo de los acontecimientos, tanto la Fiscalía como la acusación particular se extendieron en su interrogatorio para indagar sobre las ideas suicidas del acusado. ¿En qué momento pensó en poner fin a su propia vida?, ¿cómo pensaba hacerlo?, ¿cuando decidió no seguir adelante con ese plan?, le preguntaron. Sin embargo, y a pesar de su empeño, las acusaciones no lograron sacar nada en claro, ya que el acusado se limitó a contestar más de una treintena de veces con un simple: "No lo recuerdo".

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Su memoria, sin embargo, mejoró cuando le tocó el turno de preguntas a la letrada de la defensa. Entonces, O Chamaco explicó que tuvo una infancia difícil en el seno de una familia desestructurada, que sufría ataques que lo dejaban inconsciente y que recibía asistencia psiquiátrica desde los 14 años, aunque las acusaciones recordaron que ninguno de estos aspectos figuraba en su historial médico.

El acusado contó además que tenía problemas para las relaciones sociales y que Ana había sido su única pareja estable. "Yo quería retomar la relación. Sin ella estaba acabado y ya no quería vivir. La llamé para hablar, pero vi que venía con sus hijos y me encerré en la habitación. Luego ella aplaudió y me llamó niñato, así que salí con la intención de matarme delante de ella", insistió. Su letrada recordó que O Chamaco sufrió "una crisis de ansiedad" tras el suceso, que le impidió incluso prestar declaración en el juzgado.

Para las acusaciones, sin embargo, la versión del «accidente» no se sostiene en absoluto y consideran que el acusado "tenía previsto" acabar con la vida de su esposa. De hecho, recuerdan que, unos días antes de matarla, discutió con la víctima y la encañonó, al mismo tiempo que le decía: "Voy a dejarte seca". Sobre este episodio, O Chamaco también declaró que no recordaba nada.

A lo largo de la jornada del miércoles, también prestaron declaración varios agentes de la Guardia Civil, quienes señalaron que el acusado les confesó tras el suceso que había matado a su esposa, sin decir en ningún momento que el disparo se había producido de forma accidental. Tampoco se lo dijo a sus dos amigos cuando los llamó para entregarse tras disparar a su mujer. Ambos afirmaron que el acusado no era un hombre violento y defendieron la versión de la enajenación mental.

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Una asistenta social que atendió a la víctima, sin embargo, contó que la mujer estaba asustada y sí que temía la reacción de O Chamaco tras el divorcio.

CONDENA. Tanto el ministerio fiscal como la acusación particular tienen claro que el autor de la muerte de Ana Gómez actuó con premeditación y alevosía, por lo que consideran que es autor de un delito de asesinato y solicitan para él una condena de 28 años de prisión. La defensa, por su parte, propone que José Manuel Carballo Neira sea condenado como autor de un delito de homicidio cometido en estado de enajenación mental y pide que sea condenado a dos años y medio de cárcel.

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La decisión final sobre las circunstancias que rodearon al crimen y los motivos que llevaron a O Chamaco a disparar a su esposa por la espalda recaerá sobre un jurado popular compuesto por once personas -cinco mujeres y seis hombres- que ayer siguieron atentamente las declaraciones de los implicados. El juicio continúa hoy en la Audiencia.

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