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El castro de la controversia

El director general de Cultura, Pablo Léon, y el alcalde de Grandas, Eustaquio Revilla, en el castro. EP
El director general de Cultura, Pablo Léon, y el alcalde de Grandas, Eustaquio Revilla, en el castro. EP
La restauración del yacimiento de Grandas de Salime genera nuevos debates, pese a que "no hay obra más controlada", dice el alcalde

Los trabajos de conservación del castro de Samartín, en Grandas de Salime, siguen rodeados de polémica. Antes del inicio de las obras de restauración hubo una controversia sobre la idoneidad del proyecto, que movilizó a entidades arqueológicas y museísticas que consideraban que la actuación era lesiva para el yacimiento. El debate se reavivó de nuevo a raíz de los defectos detectados en el mortero de cal colocado entre las piedras de protección y las coronaciones de muros y alzados del castro, "que por algún defecto de fabricación pudo causar este problema", según explicó la arquitecta Silvia Ollacarizqueta, directora facultativa de la obra.

Ollacarizqueta notificó en febrero a la comisión de seguimiento de la restauración "este problema accidental, que no se debe a ningún defecto o deficiencia del proyecto". Esta incidencia no afecta a las estructuras arqueológicas originales, pero se encargaron las pruebas necesarias para determinar el origen de la anomalía con el fin de ver si se trata de un posible error en la producción del material por el fabricante. Los resultados de los ensayos se esperan para este mes. Entre mayo y septiembre se procederá a la sustitución del mortero "para evitar las condiciones meteorológicas adversas, como las heladas", apuntó Silvia Ollacarizqueta.

Este cuestión técnica suscitó un nuevo debate sobre el posible deterioro del yacimiento. El diputado de Podemos Asturias, Rafael Palacios, interpeló a la consejera de Cultura del Principado, Berta Piñán, sobre la subsanación de estas deficiencias. Palacios criticó "episodios curiosos" en el desarrollo de las obras como "la rescisión del contrato de digitalización y los cambios del encargado y jefe de obra que efectúo el contratista".

POLÉMICA LATENTE. El diputado de Podemos trajo a colación una polémica con gran eco nacional e incluso internacional al aludir a la oposición a la intervención expresada en 2020 por casi un centenar de arqueólogos y museólogos españoles y extranjeros, así como instituciones como el Real Instituto de Estudios Asturianos o la Real Academia de la Historia. El consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), dependiente de la Unesco, apoyó su reclamación. Por el contrario, el Consejo del Patrimonio Cultural del Principado, el Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Grandas consideraron que la actuación se ajustaba a la legalidad e incluso incluía algunas modificaciones dictadas por el Ministerio, como la supresión de las pasarelas elevadas.

Aunque las obras no estaban terminadas, el castro de Chao Samartín acogió visitas la pasada Semana Santa, lo que motivó las denuncias de Palacios por el apuntalamiento de muros, su recubrimiento con materiales geotextiles para evitar que el agua o los cambios de temperatura dañen más el mortero. "Me duele el corazón de que se abra el yacimiento en esas condiciones", afirmó Rafael Palacios en su intervención en la Junta General del Principado. La arquitecta que dirige la obra recalcó que la grava como las gavetas - cajones de malla metálica que recrean las paredes- "son elementos que no dañan y se pueden retirar en cualquier momento".

El alcalde, Eustaquio Revilla, precisó que se trata de un "debate ficticio que trata de tapar las cosas que se hicieron mal en otro tiempo", en alusión a los arqueólogos que estaban al frente de las excavaciones entre 1995 y 2009 y que no forman parte del proyecto.

Revilla insistió en que es la obra "con más controles de España". En idéntico sentido se manifestó el director general de Cultura y Patrimonio asturiano, Pablo León, quien subrayó el "estricto control" de los trabajos en una reciente visita al castro. La comisión de seguimiento se reunió cada 15 días para evaluar la evolución de las intervenciones y el cumplimiento de las prescripciones establecidas por el Consejo de Patrimonio Cultural. Un arqueólogo y una restauradora de la consejería se desplazaron de forma continua al yacimiento.

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