Casa Villacol de As Nogais: medio siglo en la ruta

Este establecimiento de Noceda cumple medio siglo como restaurante estrella para camioneros
Ines Rodriguez de casa Villacol, en As Nogais
photo_camera Inés Rodríguez, propietaria del restaurante Villacol, en As Nogais. JOSÉ ÁNGEL DÍAZ

El Villacol vivirá una efeméride muy especial este domingo. Esta casa de comidas de Noceda (As Nogais), elegida por los camioneros como uno de los 50 mejores restaurantes de carretera de España en el listado anual de la plataforma Convey Transport, cumple medio siglo.

El negocio, fundado por Sergio Rodríguez e Inés López al regresar de la emigración europea, está regido por su hija Inés Rodríguez e incorporó a la tercera generación familiar, representada por el hijo de esta, Diego Alonso.  

Este establecimiento, situado en la N-6, junto al ramal de desvío del kilómetro 438 de la A-6, cuenta con un amplio aparcamiento que define su vocación de servir de parada a transportistas, viajeros y vecinos de la zona que desean comer bien a un precio asequible.

El menú del día cuesta 12,50 euros y el dominical 15. El local cierra los sábados. El horario de comidas comienza pronto. Algunos camioneros ya hacen un alto para comer a las doce del mediodía. La actividad punta va desde las 13.00 a las 16.00 horas, pero la agilidad del servicio reduce posibles esperas.

Los platos de cuchara, "especialmente o caldo", atraen a numerosos comensales, al igual que el churrasco y la calidad de las carnes en general

Desde la pandemia, el Villacol cierra a las 18.00 y no abre para dar cenas. "A noite era moi amena. Viña xente dos arredores a tomar algo ou cear e paraban camioneiros, pero obrigaba a facer turnos", apunta Inés Rodríguez. En el negocio trabajan nueve personas, casi todas mujeres.

Los platos de cuchara, "especialmente o caldo", recalca Inés, atraen a numerosos comensales, al igual que el churrasco y la calidad de las carnes en general, que prepara la propietaria del negocio en la parrilla. "Aínda que sirvo churrasco mixto, gusta máis o de tenreira", precisa. El bacalao en salsa y el cordero al horno son otras especialidades.

Un cartel muestra en la puerta una larga relación de platos, unos seis primeros y ocho segundos, que reflejan una apuesta por la cocina gallega y el producto local. La abundancia de las raciones es otra seña de identidad. 

Un cuadro del bar representa, a modo de collage, varios momentos de la construcción de la A-6  como recuerdo de la  época dorada de este negocio, que a diferencia de otros restaurantes de la N-6 no solo sobrevivió, sino que mantuvo su tirón al abrirse la autovía.

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