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Un anciano afronta cinco meses por acoso sexual a una trabajadora social

Edificio de los juzgados de Lugo, en la Praza de Avilés. SEBAS SENANDE
Edificio de los juzgados de Lugo, en la Praza de Avilés. SEBAS SENANDE
La mujer, empleada del Concello de Baralla, afirma que la agarró y le gritó que se tumbara. El acusado lo negó y mantuvo que ella quería dinero y que "lo preparó todo" para denunciarle

Un anciano, vecino de Baralla, se sentó este viernes en el banquillo de los acusados del Penal número 1 de Lugo por el supuesto acoso sexual a una trabajadora del servicio de ayuda a dependientes del Concello. El hombre, que afronta una condena de cinco meses de prisión, negó los hechos, pero la denunciante mantuvo su acusación y el juicio quedó visto para sentencia.

El fiscal explica que la trabajadora acudió al domicilio del acusado el 19 de septiembre de 2019, sobre las tres y media de la tarde, y el hombre le pidió que le hiciera el favor de coserle el botón del pantalón, ya que se le había soltando. La joven accedió y ambos subieron a la planta superior de la vivienda, donde estaba el material de costura. Una vez allí, el anciano intentó que le cosiera el botón con el pantalón puesto, aunque finalmente accedió a quitárselo.

La mujer empezó a coser y el hombre, según la versión de las acusaciones, comenzó a decirle: "son impotente, pero tesme que axudar a comprobalo", al mismo tiempo que le ofrecía 200 euros en billetes que llevaba en la mano. Además, le dijo que le podía dar más dinero otro día, pero que tenía que acostarse en la cama. Ante la negativa de la trabajadora, el hombre la agarró por los brazos y la empujó contra la pared, al mismo tiempo que le decía: "tes que deitarte, que quero darche besos e besarte tamén entre as pernas". En ese momento, la trabajadora se puso muy nerviosa y el hombre la soltó. La chica corrió hacia la puerta del domicilio y se la encontró cerrada con llave, pero el hombre le abrió y la dejó marcharse.

El acusado negó los hechos y aseguró que la chica le pidió dinero prestado. "Me dijo que tenía problemas económicos y me pidió 400 euros. Ese día le di 200, porque no tenía más, pero ella se enfadó por la cantidad y yo le agarré la mano para que los cogiera. Después los tiró y se fue. Yo me sorprendí y le dije: No sé lo que se te habrá pasado por la cabeza, pero soy impotente", declaró. El ancianó dijo que en ningun momento le pidió que se tirara sobre la cama ni le dijo frases obscenas.

La trabajadora mantuvo su acusación y la Fiscalía solicitó para el hombre cinco meses de prisión por un delito de acoso sexual, así como una indemnización de 2.000 euros para la víctima.

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