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La aldea de Muñís, reflejada en su lavadero

Ana Santiso, delante del mural de Muñís. INAZIO ABRAO
Ana Santiso, delante del mural de Muñís. INAZIO ABRAO
El mural de Ana Santiso retrata a los vecinos de este núcleo naviego en uno de sus espacios comunitarios

Así son las aguas. No sólo nos dan de beber, sino que nos hacen saber que la sed es de todos, de niños a viejos, de bosques a ciervos. Las aguas nos reflejan, y los vecinos de la aldea naviega de Muñís quisieron mirarse en ellas. El encargo lo asumió la artista Ana Santiso, natural de Touro (A Coruña), pero radicada desde hace un año en Becerreá.

Pocos días antes de que la crisis sanitaria obligase a la gente a permanecer en casa, Santiso recordaba estos lugares comunitarios, que solamente por el hecho de reunir a las personas eran también fuente de cultura. Su idea era, en un principio, aprovechar de esa cultura su elemento más fantástico, el de las "lavandeiras", en la versión que de ellas recibió a través de Fuxan os Ventos y su musicalización del romance de la "lavandeira" de Cercedo. Sin embargo, los vecinos querían mirarse de verdad, querían recordarle al espacio su propia impronta.

Muñís tiene hoy en día menos habitantes que las figuras que aparecen en su mural. Estas son, en su mayoría, vecinos de la aldea. "Dixéronme que algúns tiñan que estar", comenta Santiso. Y allí están. Otros salieron de las fotografías que le fueron enseñando de los archivos familiares. Solo se reservó para su imaginación los niños del centro de la escena. "Ao principio foi difícil adaptarme a traballar por encargo, e non ter a liberdade que acostumo ter sempre, pero estou contenta co resultado", indicaba este martes.

Las aguas de la memoria pueden elegir lo que reflejan. En Muñís ya no hay ningún techo de centeno por el que resbale esa otra agua de la lluvia. Solo una de las casas conserva los muros de lo que en su día fue una palloza. Sin embargo, la palloza está en el mural, con el bosque al fondo, con las piedras, con ese espacio de la aldea casi mirado en un espejo.

Tal vez, cuando todo esto pase, el lavadero de Muñís quiere parecerse, otra vez, a su reflejo

Ana Santiso lleva cuatro años desarrollando su trabajo como muralista, además del habitual que realiza como ilustradora para distintas editoriales y proyectos. En Galicia, participó en la iniciativa Vigo Cidade de Cor, y también realizó dos murales a petición del Concello de Sober. Este es su tercer mural en la provincia, especial por no estar pintado directamente sobre la piedra, sino en tableros marinos resistentes al agua, como el que también instaló en el Areal de Berres, en A Estrada.

Tal vez en estos días ya alegre el camino a la fuente de alguno de los vecinos de Muñís y les haga recordar aquel tiempo, antes de que las lavadoras facilitasen las tareas de la casa pero también privasen a las personas de un tiempo de estar juntas; o más cerca, antes de que la alerta sanitaria haga imposible una situación como la que representa el mural, de momento. Tal vez, cuando todo esto pase, el lavadero de Muñís quiere parecerse, otra vez, a su reflejo.

La aldea de Muñís, reflejada en su lavadero
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