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El abuelo de A Fonsagrada cumple 100 años rodeado de familia... y árboles

Ángel Ron
Ángel Ron
Ángel Ron lo festejó en Vilarín de Arriba, donde vive con su mujer

Dice Ángel Ron que su madera resiste por haber vivido tantas calamidades. Pero eso sí, también matiza que de las calamidades no se aprende nada. Más se aprende haciendo injertos, esa pasión suya que hizo crecer, de sus manos, castaños, nogales, cerezos o perales, ya sin dedos para contarlos.

Son las reflexiones que ayer hacía en la fiesta que su familia organizó para soplar las velas de su 100 cumpleaños, que celebró en su casa natal de Vilarín de Arriba, en A Fonsagrada, donde vive con su mujer, Rolindes Méndez.

La fiesta iba a ser mayor de no ser por las circunstancias. Además de acompañarle la hija que vive en Lugo, lo habría hecho también su otra hija, que pensaba venir desde Malta, donde reside. Y no solo la hermana que vive en A Fonsagrada se habría acercado a la fiesta, sino también la que vive en Avilés. Las otras están más lejos todavía, en Suiza y Argentina, pero Ángel Ron tiene esa suerte de no tener que haberse despedido tanto como otras personas, tanto por su buena salud como por la de su familia.

Con calamidades, Ángel Ron quiere decir Guerra Civil. Esos años que tuvo que pasar en Valencia y después, durante la posguerra, en A Coruña. Quiere decir marchar de casa con 18 y que, al volver, el padre no le reconociese al verle. "Foron tempos míseros, as calamidades do exército non se esquecen", dice quien es memoria viva de este trauma, que siempre transmitió a sus hijas y nietas. De la guerra, insiste, no se aprende nada.

"O mellor da vida é pasar o tempo cos veciños, non facer mal a ninguén e que tampouco cho fagan a ti"

Ángel Ron tuvo vacas, y siempre le gustaron las ferias, a las que no faltaba. Ahora tampoco perdona la partida de cartas antes de dormir y en compañía de sus vecinos. "O mellor da vida é pasar o tempo cos veciños, non facer mal a ninguén e que tampouco cho fagan a ti", afirma. También le gustan los deportes. Casi lee el periódico "por culpa deles". Y de aquella época en Valencia se resiste a olvidar un partido de la selección española en el que jugó como portero Juan Acuña Naya, conocido como Xanetas, a quien admiraba. Ángel Ron piensa que el secreto de la longevidad es "comer o xusto, pero o que guste -se hai-, non beber demasiado e non vaguea"».

El secreto también está en los árboles. "Dediqueilles moito tempo, plantei centos por todo o municipio e incluso ensineille a persoas que acabaron facendo os enxertos mellor ca min", dice orgulloso, como un buen maestro. Entre los regalos que tuvo ayer tampoco faltó un árbol. "Un que nunca vira antes", dice con curiosidad. El alcalde, Carlos López, también le llevó una tarta de parte del Concello al que piensa que es el vecino más longevo del municipio.

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