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Viveiro vibró con la exhibición de Adrián Ben

Familiares y amigos de Adrián Ben siguieron la carrera en una pantalla gigante. ELISEO TRIGO
Familiares y amigos de Adrián Ben siguieron la carrera en una pantalla gigante. ELISEO TRIGO
La localidad mariñana siguió con emoción a través de una pantalla gigante lo que hacía Adrián Ben a 10.500 kilómetros de distancia

"Actitud", "piernas" y "calidad" son las palabras que no ha escuchado en su 23 cumpleaños el gallego Adrián Ben, primer español en competir en una final olímpica de 800 metros en la que se regaló el quinto puesto, pues se han pronunciado en su cuna, Viveiro, justamente a 10.481 kilómetros de Japón. 

Ana Montenegro y Antonio Ben, sus padres, han visto la carrera que terminó con un doblete keniano en la pantalla gigante instalada en los jardines Noriega Varela de esta localidad de la costa de Lugo, una ciudad con un casco urbano excepcional para visitar sin prisas. 

"Ha llegado el día. Es fabuloso ver a mi hijo en la final de los Juegos Olímpicos, los primeros de los muchos que le esperan", comentó con Efe un orgulloso Antonio, antes de disponerse a visionar la prueba que terminó con Emmanuel Korir (1.45.06) y Ferguson Rotich (1:45.23) por delante del polaco Patryk Dobek (1:45.39), y, después, el australiano Peter Bol (1:45.92) y Adrián Ben (1:45.96). 

El atleta que logró un hito histórico al meterse en la final, pues hasta ahora había sido una barrera infranqueable para el atletismo español, nació el 4 de agosto de 1998 y se inició en esta modalidad con 15 años, en Lugo, a hora y cuarto de A Mariña lucense en la que creció. 

Antonio ha rememorado en esta fecha tan especial esos inicios: "Viveiro es su lugar de nacimiento. Su gran trabajo partió de aquí. A partir de ahora otras puertas se abrirán". 

En 2017, Ben, al que han apodado como "el señor remontadas", dejó su casa y se fue a Madrid, alejándose, por su sueño, de su familia y amigos, a una edad muy temprana. De hecho, todavía es muy joven. 

Ante el gran proyector, los espectadores se han deshecho en elogios hacia el chaval. Actitud, piernas y calidad han sido los más repetidos. De ahí el título. La lluvia se ha comportado y ha dado una tregua para ver sus zancadas. 

Y, en esta jornada que no es la típica de agosto, ha sonado en la Galicia de Adrián el conocido Cumpleaños feliz del grupo Parchís, que tampoco ha podido oír, pero que verá y que sin duda alguna van a contarle en cuanto regrese. E incluso a cantarle. 

Antonio ha compartido sus impresiones y lo ha hecho con generosidad: "No es fácil llegar a una final olímpica, sobre todo saliendo de un pueblo donde no hay instalaciones". Ha destacado de su vástago su madurez, su esfuerzo y su capacidad para afianzarse, lo mismo que ven todos en el chico. 

En Doha ya "demostró" lo que hoy se ha visto, ha relatado su progenitor. Lo suyo, describe, "es un trabajo de míster y atleta; tú mismo te lo vas a comer todo" y es fundamental el preparador. En Tokio ha tenido Ben la única compañía de su entrenador.  "Lo que ha pasado te hace ver el trabajo. Una alegría inmensa", se ha despedido Antonio. 

En los Mundiales de Doha 2019 Adrián Ben ya hizo historia al ser el primer ochocentista español en una final desde que lo estuvo Tomás de Teresa, en este mismo estadio de Tokio, hace 30 años. 

Viveiro obsequiará a su paisano, sin más demoras, con el título de hijo predilecto. El gobierno local presidido por María Loureiro tiene claras las razones para condecorar al deportista: los éxitos y los valores que transmite. Y, de esto, también se enterará.

Viveiro vibró con la exhibición de Adrián Ben
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