Un vivariense se sube a un árbol al toparse con cuatro lobos en el Penedo do Galo

Juan Carlos Vázquez paseaba por el monte cuando se encontró a los animales y, aunque precisa que no hicieron gestos amenazantes, sintió mucho miedo y no sabe lo que podría suceder si en ese justo momento no llega a pasar un coche por el lugar
Una imagen de Juan Carlos Vázquez. EP
photo_camera Una imagen de Juan Carlos Vázquez. EP

Un vecino de Viveiro se llevó este lunes por la mañana un susto que no olvidará cuando iba caminando por el monte en la zona del Penedo do Galo y se encontró con cuatro lobos a escasa distancia. Juan Carlos Vázquez recalca que "en ningún momento fixeron amago de atacar", pero sintió mucho miedo y se subió a un eucalipto que tenía cerca para ponerse a salvo. Justo en ese momento pasó un coche de mantenimiento de los eólicos que se paró al verlo y lo bajó hasta Magazos, y a los animales ya no los vio más. "Ao monte non vou volver", asegura.

Los hechos sucedieron pasadas las diez y media de la mañana cuando el hombre, de 45 años, hacía una ruta habitual por el monte y cuando iba por la parte de atrás del Penedo do Galo vio cómo en la pista a unos 200 metros delante de él cruzaba un animal. "Pensei que era un xabaril porque non o vin ao completo e non lle din máis importancia", dice, pero un poco más adelante el animal volvió a salir a la carretera y ya vio que se trataba de un lobo "criminal de grande, enorme". "Estaba agachadiño, co rabo polo medio das pernas como se fora un cadeliño pedindo que o acariciara", explica, pero al verlo sintió mucho miedo y se puso nervioso, también al observar que en el mismo lado había otros tres lobos a los que veía parcialmente entre la vegetación, distantes unos de otros a unos ocho metros.

Su reacción fue buscar un lugar seguro en el lado contrario al de los animales y subió hasta la rama de un retoño de eucalipto a metro y medio de altura. "Co medo e cos nervios enganchei por unha arribada pequeniña e subinme a un eucalipto como puiden. En canto me acomodei na rama dinme a volta e xa non había lobos nin nada, e tiña o coche de Vestas a vinte metros de min. Supoño que ao sentir o coche se meteron na bouza", comenta. 

El vivariense, vecino de Campo de Verdes, se sintió tan alarmado por lo que le había sucedido como por la repercusión que tuvo después en el pueblo, donde la historia empezó a correr en tonos alarmistas, donde se mencionaba que los lobos lo habían acorralado o que eran seis. El protagonista insiste en que eso no fue así, sino que el encuentro con los cánidos pudo deberse a una casualidad y que incluso el lobo que tuvo más cerca "viña como pedindo amizade", aunque también comenta que no sabe lo que habría pasado si no aparece el coche. "Son animais salvaxes e non se sabe como van reaccionar. Se non vén o coche, non sei o que pasaría porque realmente non sei que intención traían", comenta.

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