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El virus sacude las bodas y comuniones

Yasmina López.J.Mª
Yasmina López. J.Mª ÁLVEZ
Hay ganas de retomar las celebraciones pero la gente espera la evolución de la pandemia y reclama flexibilidad en las ceremonias

LA SACUDIDA causada por la pandemia está transformando los eventos sociales, según confirma la vivariense Yasmina López Hermida, quien colabora en la organización de este tipo de ceremonias. El cambio de tendencia es notorio. "A caída foi estrepitosa dende os primeiros casos en xaneiro do ano pasado, logo cando se abreu a vereda no verán notouse que houbo un repunte, pero mínimo. As celebracións reducíronse drasticamente e agora son máis pequenas. Despois de tanto tempo sen eventos hai un cambio de estilo, pois emprégase o código QR os invitados son, sobre todo a familia e os amigos da casa", resume.

El cansancio hace mella y la gente tiene ganas de fiesta. Esto lleva a que, aunque los eventos sean muy reducidos en cuanto a asistencia, los detalles se cuiden cada día más. "De ter 20 mesas pasouse a 6, pero van por todo o alto, son vodas de ensoño, pero moi reducidas. As cerimonias irán cada vez a mellor, pero moi cambiadas. Agora xa non hai frores, só estruturas e luces, evítanse os obxectos e materiais que poidan acoller ao coronavirus e os agasallos incorpóranse á nova realidade".

En este sentido, indica que en las comuniones es tendencia regalar botes con gel hidroalcohólico. Los eventos incorporan así la fatalidad de la pandemia a la nueva normalidad. "Conleva un cambio de mentalidade, da forma de facer e entender as cousas. Penso que a xente que se sepa adaptar verase engrandecida, para o resto supoñerá un varapau".

TECNOLOGÍAS. También está en boga el empleo de las nuevas tecnologías y medios audiovisuales para que quienes no pueden acudir al evento estén presentes de manera telemática, como ocurre con los abuelos o familiares de mayor edad que aún están sin vacunar. "Os avós dos noivos teñen que estar ese día, polo que hai que facer un despregue importante. Nunca as novas tecnoloxías foron tan importantes como agora. Un convite non deixa de ser unha xuntanza multitudinaria e fas as cousas polo ben dos maiores".

La celebración de bodas en casas, sobre todo en las que cuentan con campo y bajo carpas están asimismo en auge, porque "a xente sinte a seguridade do fogar", pero aún así disponen de todas las medidas de seguridad, como purificadores del aire. Además, en las contrataciones procuran que sea posible escoger todos los detalles y buscan profesionales que les aporten confianza. "Pregúntanche como me garantes que todo o que tocades está ben e esixen hixienizar todo entre prato e prato".

Esto también motiva que se primen los servicios flexibles, que se puedan cambiar las fechas, los lugares de celebración, la localidad o incluso que se incluya la posibilidad de posponer el evento, debido a la actual situación cambiante. "Teño uns noivos que van facer unha comida normal e logo antes da recea queren que os camareiros teñan un descanso e se cambien de roupa, o que axuda a dar sensación de limpeza", dice López.

TENDENCIAS. Las compras online aumentaron asimismo con la pandemia. "Non creo que esta tendencia volva atrás, hai que saber adaptarse e verlle o punto positivo, penso que as novas medidas chegaron para quedarse, as bodas clásicas, de frores e multitudinarias non sei se volverán. Houbo un cambio grande, porque xa non se poden facer as viaxes soñadas, e isto tamén leva a que haxa sente que prefira esperar a ver se isto mellora".

Las agencias de viajes, que son uno de los sectores más castigados por la pandemia tratan de facilitar el pasaporte de las vacunas o buscan lugares que no lo exijan, indica Yasmina, quien está convencida de que a medida que haya más gente vacunada más reuniones sociales podrán hacerse. "Algúns pais que tiñan dúbidas de facerlles a comunión aos fillos xa deciden non facelas", dice.

AFOROS LIMITADOS. La restauración es otro sector afectado por la crisis, aunque empieza a notarse interés por recuperar las celebraciones. El director del hotel Thalasso Cantábrico Las Sirenas de Viveiro,José Manuel Pereira, asegura que tienen peticiones para comuniones y alguna boda aplazada del año pasado, además de prebodas previstas en la terraza panorámica. "Los clientes prefieren cócteles al aire libre".

El establecimiento informa a los interesados sobre el aforo actual, que es del 50% en el restaurante con un máximo de cuatro personas no convivientes por mesa. Esto limita su capacidad a 35 personas en el interior y 14 en la terraza cubierta. "No podemos plantearnos por ahora eventos numerosos porque la reducción limita mucho", subraya. Sí tienen capacidad en el salón principal, de 700 metros, pero por ahora no contemplan actos grandes. "Tendremos celebraciones pequeñas, de 20 o 25 personas", precisa. La evolución marcará los próximos meses.

INMORTALIZAR EL MOMENTO. El reportaje fotográfico es otro elemento que no puede faltar en todo evento que se precie. El gerente de Foto Sergio en Burela, Julio López García, explica que el año pasado se suspendieron las bodas programadas y solo hicieron un 20% de las comuniones apalabradas, que se desarrollaron a cuentagotas . Este 2021 las cosas pintan mejor, pero el tiempo de celebraciones arranca ahora con cierta demora. "Hai 15 días non había nada, a activación é lenta, pero está semana está aparecendo contratación, nótase movemento, porque vimos de estar completamente parados".

En contra de las comuniones juega el cambio de mentalidad de la población. "Hoxe en día menos do 50% dos nenos fan a comunión, penso que a Igrexa ten que reflexionar, e en canto ás vodas o 80% son civís. Moitos eventos fanse polos convites, porque a xente quere pásalo ben, a parte familiar é importante e aos nenos gústalles estar rodeados de amigos. O ano pasado tiven algún reportaxe do que non fixeron comunión. Hoxe sen restaurante non hai fotos nin roupa", señala.

Julio indica que esta semana contrató ocho comuniones, pero ve inalcanzables las 30 que se hacían antes de la pandemia. "Nesta situación é difícil, a xente ten medo a que pechen de novo, levo varias contratacións que non saben das datas nin en que restaurante van facelo". Los bautizos también escasean, el año pasado solo hicieron uno con mascarilla, "todo está freado".

Respecto a las bodas, comenta que "teño activadas as do ano pasado, pero todas foron movendo a data, isto é unha incertidume total. O número de invitados caeu unha salvaxada, chegar a cen é un mérito, de 20 e 30 persoas hainas a patadas. O ano pasado tiven unha de só doce persoas, incluidos os noivos. Todos esperan a ver que pasa, canta xente van poder colocar nas mesas. Algúns comentan que non saben quen lles vai ir, porque hai xente sen vacinar e as normas cambian da noite para a mañá".

Su estudio propone el prerreportaje. "Estamos a facelos co nome do neno e nin de broma poñemos a data. Isto actívase lentamente. A nosa clientela é moi fixa, nin falamos de prezos, só de reservar datas. O problema está en se vai celebrarse ou non. É o que lle preocupa á xente".

MENOS OSTENTOSOS. Las tiendas especializadas en ropa para eventos también padecen las consecuencias de la falta de eventos. Rosa Bermúdez, de Caroa, en Burela, señala que "hai pouco movemento, vendimos algo para Viveiro para xullo e agosto, pero a maioría da xente aínda non sabe datas, din que será no verán. Temos máis pedidos para comunión que para vodas, a xente vén mirar pero non quere adiantarse a comprar porque ten medo a que volvan pechar. Hai quen tiña comprado e arranxado do ano pasado e espera porque ten medo a que prohiban de novo. Temos vendidos vestidos de madriñas para vodas que se aprazaron e aínda non saben se as van poder facer para setembro e con pouca xente".

Rosa cree que la pandemia dio la estocada a actos religiosos, como los bautizos. "Todo está sendo moi reducido. Tampouco se vende para saír, agora véndese roupa para o día a día. Ninguén quere algo tan ostentoso, nin largo nin pamela. Esperemos que se fan efecto as vacinas sexa diferente, aló para setembro. Nin hai ceas de empresa, nin cumpreanos, nin as graduacións das universidades, para as que compraban como se fose para unha voda, o ano pasado xa se suspenderon". Las responsables de Caroa sí perciben ganas de salir, aunque cambió la forma de comprar. "A xente ten ganas de celebracións, pero se non saes da casa non necesitas roupa".

Estefanía Rozas confirma desde Vagaluz, en Foz, que los eventos se adaptan a las medidas de seguridad vigentes en cada momento. "Las comuniones del año pasado se hicieron en julio y agosto, con las compras en época de rebajas y menos ventas, solo algunos prefirieron aplazarla para este año pero se redujo la afluencia por las restricciones de aforo y fueron más familiares. Hay que adaptarse o esperar. Este verano se harán las que quedaron pendientes, viene gente a preguntar pero no saben fechas ni protocolos. Hay gente que ya compró, pero no como otros años que ya desde principios de enero venían a ver la ropa".

Las fechas están pendientes de concretar. "No es lo mismo junio que agosto, está todo en el aire por eso". La mascarilla se ha convertido en un complemento más que se adapta al traje o al vestido de los niños. "Les da igual llevarla, con tal de hacer la comunión, porque son niños de 9 o 10 años y están adaptados, pues en el colegio también la utilizan", apunta.

HAY DISPONIBILIDAD. Los salones de belleza y estética son otros de los puntos a los que recurren novios e invitados. La peluquera vivariense Raquel González percibe que "está bastante flojo, veo esto muy parecido al año pasado. Tengo alguna novia que pregunta por disponibilidad, pero sin fechas seguras y para celebraciones reducidas", señala. El cambio ha sido notorio en su sector. "Estábamos acostumbradas a bodas en que llegaba la novia y empezaba a sonar el teléfono con los invitados. Vino una que quiere casarse en la zona a preguntar, tenemos fechas, pero dice que llegado el momento no sabe aún si se podrá casar. En circunstancias normales ya tendríamos las bodas de este año, porque en abril teníamos las reservas para todo el año, hasta septiembre y octubre, pero este año no ocurre así".

Las comuniones están un poco más en el candelero, pero tampoco hay fechas señaladas, solo alguna prevista para julio sin concretar el día. "La actividad bajó mucho desde el confinamiento, salvo en fechas señaladas como Navidad o Semana Santa, pero nada que ver con lo que era antes". Incluso se nota en que parte de la clientela disminuyó el número de visitas a estos establecimientos. "Solo tenemos las de siempre que vienen todas las semanas". Esto motivó que en noviembre del pasado año tuviese que reducir plantilla, que recuperó en Semana Santa para "ver si de cara al verano podemos trabajar, pero la facturación bajó y está costando. En verano los eventos mueven mucho, pero ahora no estamos trabajando nada y se nota muchísimo", destaca.

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