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Veteranos de guerra detrás de la barra

Thiago Silva. ÁLVEZ
Thiago Silva. ÁLVEZ
Cuatro camareros que llevan gran parte de su vida en el sector relatan el porqué de su pasión por un trabajo tachado de sacrificado

Cuando el año atraviesa la primavera y aterriza el verano agradando con sus veinte grados, el sector de la hostelería, renqueante a medias durante los meses previos, se activa vehemente para atender a miles de turistas. Quien más quien menos inicia una maratón de sesenta días, algunos sin descanso, para llenar los bolsillos y cerrar la puerta al verano exhaustos y firmando la paz con un merecido descanso.

El problema lo tienen, a estas alturas, los empresarios. Se repiten en los periódicos, redes sociales y a través de diversos medios llamadas urgentes en busca de camareros. Pero ni los salarios ni los descansos convencen en un sector estigmatizado por su dureza infinita.

En cambio, en el reverso de la moneda, aparecen aquellos que eligieron, bien por vocación, bien por seguir una estirpe familiar, el juego de estar detrás de la barra. Y siguen tras muchos años de batallas ganadas. Es el caso de Víctor Golpe Fernández, que hará 20 años el 1 de julio en el bar La Estación, en Viveiro, donde nació en la década de los 70.

Víctor Golpe. ÁLVEZ
Víctor Golpe. ÁLVEZ

Su padre tenía un mesón y montó una cafetería. "Empecé a trabajar a los 16 años, hasta el 2002 con él, y desde entonces aquí", dice desde uno de los bares míticos de la ciudad del Landro.

"Lo que más me gusta de mi profesión es el contacto con la gente", dice Víctor, un mantra que se convierte en realidad y que repiten nuestros protagonistas. "En invierno tratas más con el cliente del día a día, pero a partir de Semana Santa, y en verano, viene gente desconocida, que son con los que más me gusta entablar conversación", asegura.

Víctor Golpe Fernández: "Hubo un momento en que pensé en dejarlo, pero ahora con 52 años me jubilaré sirviendo vinos"

A sus 52 años reconoce que "el verano cansa a medida que te haces mayor", aunque descarta cambiar de profesión a estas alturas. "Ya no, hubo un momento que pensé en dejarlo, porque es muy atado, muchas horas, cuando la gente está de juerga tú estás trabajando, pero me jubilaré sirviendo vinos", asegura. ¿Por qué les cuesta a los empresarios encontrar gente para trabajar? "Es un cúmulo de cosas", responde, y argumenta. "Son muchas horas, fines de semana, y a los jóvenes les gusta ir de marcha", dice, y añade. "Además, aquí en Viveiro hay una ley no escrita de que en julio y agosto se trabajan los 60 días seguidos, sin descanso, y eso es durísimo", afirma. "En cambio, tú te subes a un andamio, y el viernes a las seis de la tarde dices hasta luego hasta el lunes", subraya.

Víctor dice que "a nivel económico se mejoró bastante". "Yo hablo por mí, y no me quejo, pero en el tema de los descansos seguimos igual que en los años 80 o 90", concluye.

Casa Palmira

José Manuel Martínez Yáñez nació en Foz, en 1976, y lleva desde 1993 trabajando en la hostelería. El café lo aprendió a hacer con 9 o 10 años, en Casa Palmira, un restaurante de Vilaronte, que era un punto de venta de El Progreso, donde iba con su padre. "Miraba a los camareros y se me fue quedando", dice, al ser cuestionado por qué eligió la hostelería. "En casa jugaba a los bares y en el colegio, cuando me tocaba servir a los más pequeños, ya me gustaba", advierte. Por eso eligió estudiar Hostelería en Foz.

José Manuel Martínez. ÁLVEZ
José Manuel Martínez. ÁLVEZ

Su padre quería que estudiara para administrativo "y le mentí en el lecho de muerte, le dije que estaba apuntado a ello, cuando en verdad estaba apuntado a Hostelería", apunta.

José Manuel Martínez: "Es verdad que estamos mejor que hace 10 o 15 años, pero nos queda mucho camino por recorrer"

José Manuel es un gran defensor de los derechos de los camareros. "Es verdad que estamos mejor que hace 10 o 15 años, pero queda mucho camino por andar", subraya. "Igual que los empresarios ganan, nosotros también queremos ganar", apunta. "Lo oficial es trabajar ocho horas, perfecto, pero sí trabajas 10 o 12, tienes que ganar ese dinero que te corresponde, lo que no puedes es darle un sueldo de 8 horas para que trabaje 16", explica.

Este trabajador lleva toda la vida en el sector. Trabajó en el Nito, en Viveiro, en el Atrezzo, en Burela, y ahora lleva cinco años en el Xoyma, en Foz, una de las cafeterías con más pedigrí del pueblo costero. Y se formó en la Escuela de Hostelería. "Habrá gente que le valdrá que le tiren una cerveza de cualquier manera, o que le echen un vino igual, pero nosotros sabemos la técnica; creo que estamos infravalorados por parte de la hostelería", apunta el camarero focego para concluir.

El trato con el cliente es una de las razones por las que eligieron un empleo que vive cara al público

Desde O Frenazo

En Burela, en el Sargo, trabaja José Feliciano Marful, que nació en Alfoz en 1973, y que lleva desde los 16 años detrás de una barra, aunque solo año y medio en el local burelés. "Mi padre tenía un negocio, O Frenazo, y lo mamé desde pequeño", asegura. Como sus compañeros, afirma que con lo que más disfruta es "con el contacto cercano con la gente, el cliente". Tiene una opinión muy favorable sobre su empleo y no entiende que los jóvenes y no tan jóvenes descarten la hostelería. "Es un trabajo muy guapo, aunque son muchas horas es muy divertido", asegura, aunque reconoce que "son muchas horas de trabajo y depende de los sitios, se paga bien o mal", comenta.

José Feliciano Marful: "Para mí estar detrás de la barra y ser camarero es un trabajo muy divertido, aunque son muchas horas"

José está librando un martes porque trabajó el domingo, el Día de la Madre, pero normalmente es el domingo el día que tiene asignado como libranza. "Estoy contento en el Sargo, con los compañeros, con los jefes; hago desde barra, a terraza, comedor, cualquier cosa, me gusta todo", apunta, y descarta buscar un futuro fuera del sector. "No, ahora ya no, me quedo con esto", concluye.

José Feliciano. ÁLVEZ
José Feliciano. ÁLVEZ

Llegó desde Brasil

En el sector de la hostelería hay una gran cantidad de inmigrantes. Es el caso de Thiago Silva (Goiânia, Brasil, 1984). A pesar de su juventud, lleva ya una docena de años detrás de la barra de un bar, seis de ellos en O Muelle Bar, en Foz.

Thiago Silva. ÁLVEZ
Thiago Silva. ÁLVEZ

"Llegué en 2007, en noviembre, porque tenía aquí a unos tíos míos y me llamaron para que viniera", cuenta. "Empecé de peón agrícola, pero siempre hice extras de camarero y trabajé en varios sitios, como Fina o en La Bolera, pero ahora llevo seis años con Javi (Chinchón) aquí en O Muelle Bar", comenta.

Reconoce que es un trabajo "que me gusta" y que por ahora "no me planteo cambiar", afirma, además de que el trato con su jefe es bueno. "Yo confío en él y él confía en mí, estamos a gusto el uno con el otro", subraya, y recuerda que ya en Brasil "tenía un tío mío que tenía una empresa de catering y ya trabajaba con él medio en broma, vamos, que me gustaba desde pequeño", asegura.

Reconoce que las condiciones de trabajo "han mejorado algo, pero falta todavía mucho por mejorar", señala. "Hay sitios donde se respeta el horario, pero otros muchos no", y ese es uno de los problemas a la hora de encontrar camareros, sobre todo en la época estival.

"Hay hosteleros que explotan a la gente; hay sitios en Foz donde no descansan ningún día y que cobran 1.000 euros al mes y hacen 12, 13 o 15 días y, claro, la gente no va", asegura.

Thiago Silva: "Si tienes experiencia y sabes trabajar bien, nunca vas a tener problemas en encontrar trabajo"

Pero profesionales como Thiago, que llevan en el sector tantos años, no tienen problema a la hora de encontrar trabajo. "De hecho cuando O Muelle Bar cerró para hacer la reforma me llamaron para hacer extras; si tienes experiencia y saben que trabajas bien, no tienes problemas en encontrar trabajo", concluye.

Verano
La temporalidad en la época estival
Aunque los cuatro protagonistas de nuestro reportaje trabajan todo el año, son muchos otros los que solo son contratados para trabajar durante el verano, en julio y agosto. Sobre todo, jóvenes que quieren ganar un día.

2.000
Se estima que ese es el número de camareros que trabajan en la Costa de Lugo en pleno mes de agosto.

Extras
También son muchos los camareros requeridos para ciertas fiestas o eventos concretos, que son los extras, que trabajan durante solo un día.

Veteranos de guerra detrás de la barra
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