Varamientos con mucha ciencia

La costa mariñana registró la llegada de cetáceos singulares, como el zifio de Sowerby y el cachalote pigmeo, varados en Xove este año
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photo_camera Zifio de Sowerby varado en la playa xovense de Lago. JOSÉ Mª ÁLVEZ

El final de cada año trae consigo una época de balances en diferentes ámbitos, entre los que se incluye el varamiento de mamíferos marinos y tortugas que llegan al litoral. La costa de A Mariña no es ajena a este fenómeno, cuyo momento álgido se produce en los meses de otoño e invierno, debido sobre todo a los temporales y las corrientes que arrastran a esos animales hacia tierra. En lo que va de año, se registraron seis varamientos en la costa lucense, cuatro de ellos atendidos por la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma), que además asistió a la foca Cadrado, que se enredó en el aparejo de un pesquero mariñano que faenaba por Estaca de Bares. Logró recuperarse de las heridas que presentaba, algunas anteriores a ese incidente, por lo que pudo ser liberada en Gran Sol, adonde le trasladó un barco desde Vigo.

Los estudios de la Cemma indican que la mayoría de los animales llegan muertos y que solo un 10% aparecen vivos. Ejemplo de los hallados muertos es el zifio común o de Cuvier que se localizó a flote frente al paseo de Ollo de Mar (Foz) el 2 de febrero de este año y que fue trasladado a Porto Chico para que pudiesen examinarlo, concluyéndose que el animal pudo sufrir una colisión o impacto, dado que sufrió un traumatismo que desencadenó su muerte.

Más curioso a nivel de investigación resultó el varamiento vivo de un ejemplar de zifio de Sowerby o del Atlántico norte -mesoplodon bidens-, que acabó por morir en la playa de Lago (Xove), puesto que en Galicia solo hay cinco registros de este tipo de cetáceo desde 1990. Se trataba de un macho juvenil que medía 4,5 metros de longitud y no tenía dientes externos en la mandíbula, un elemento que solo aparece en los adultos.

Un delfín muerto apareció ese mismo día, el 19 de octubre pasado, en las rocas del paseo de Tupide, en el muelle de Foz por la parte posterior del Cenima. Era un ejemplar en buen estado, de 1,80 metros de longitud, que apenas presentaba heridas. El día 3 del mismo mes varó otro muerto en la playa de Xilloi (O Vicedo).

Otro cetáceo singular fue el cachalote pigmeo que varó moribundo en la playa xovense de Lago el pasado 23 de noviembre. La pleamar nocturna arrastró a este kogia breviceps, que medía 2,30 metros de longitud y presentaba heridas diversas, algunas profundas en la zona de la cabeza, lo que hace pensar que pudo golpearse contra rocas del litoral. Era una hembra juvenil de unos 200 kilos que es difícil que sobreviva una vez que vara, pero sí permitió realizar la necropsia para obtener más datos sobre una especie que es complicado observar en alta mar. Las adversas condiciones, con trenes de borrascas y fuertes corrientes del golfo de México, serían la causa de su desorientación.

Solo tres días antes, el 20, apareció en la playa de Limosa (Cervo), una cría de lobo marino gris o foca que acabó por fallecer 15 días después al llegar muy desnutrido. Con la llegada de los temporales son frecuentes los varamientos. La Cemma valora cada caso y decide si es posible devolverlos al mar, rehabilitarlos en tierra o solo cabe realizar la necropsia para obtener información de ellos.

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