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Un siglo y tan campante

Ángeles Vacas, en su casa de Ribadeo. P.V.
Ángeles Vacas, en su casa de Ribadeo. P.V.
Ángeles Vacas Montenegro celebra sus cien años en compañía de familiares y amigos

Este sábado es un día especial para Ángeles Vacas Montenegro. Aunque cumplió cien años el lunes será cuando lo celebre con unas setenta personas entre familiares y amigos. Y la familia es numerosa porque fueron nueve hermanas, naturales de A Espiñeira, en Barreiros, aunque recuerda que "nos vinimos a Ribadeo en el 36, por la Guerra Civil, porque mi padre era carabinero y lo trajeron para aquí, así que ya llevo en Ribadeo más de ochenta años".

Cuenta Ángeles con algo de sorna que su madre fue teniendo hijas cada dos años y la gente iba comentando "a ver si de esta viene un niño, pero al final fuimos nueve hermanas".

De todas, ahora ella es la mayor, aunque se ve que la genética es aliada de la familia. Ángeles está perfectamente "y mis hermanas tienen 93, 91, 89 y 87 años". Estos días fueron acercándose a Ribadeo para la comida. Un Ribadeo que ella se encontró "mucho más pequeño que ahora. Creció muchísimo. Viví en los Cuatro Caños y A Fontenova, que fue la casa de la familia de toda la vida", en el corazón del casco viejo ribadense.

Ribadense pero nacida en a Espiñeira, come y bebe de todo y lee el periódico en el móvil

Si se le comenta su estupendo aspecto ella matiza: "Bueno, de cabeza sí que estoy bien, pero me cuesta defenderme sola. Tengo un clavo de 17 centímetros en una pierna, me da algo la lata la artrosis y me duele la cadera", aunque eso no quita que arregle su habitación a diario "aunque me lleva tiempo".

Pero no se lamenta mucho más. No parece Ángeles nada nostálgica: "Yo soy de este tiempo y me gusta estar con la gente joven. Tengo móvil y me entiendo bien con él. Leo ahí el periódico si estoy fuera y me gusta estar al tanto de las cosas de aquí". También en lo social: "Me gusta la libertad que hay ahora y que nosotros no tuvimos. La mujer tiene ahora una libertad estupenda. Antes una que tenía dos novios ya... Ahora no pasa nada, y eso me parece fenomenal".

Es inevitable recordarle el paso de su hijo, Balbino Pérez Vacas, por la alcaldía de Ribadeo: "Lo pasé fatal. Se metían muchísimo con él y sin razón, porque siempre tuvo buenas intenciones".

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