Martes. 22.05.2018 |
El tiempo
Martes. 22.05.2018
El tiempo

Un robot con pedigrí del Eo

Álvaro Martínez, alzando en Burgos a Eois. AMA
Álvaro Martínez, alzando en Burgos a Eois. AMA

Un alumno ribadense de informática de 22 años gana dos veces el Asti Robotics de Burgos. Diseñó un prototipo capaz de pasar varias pruebas y como premio trabajará en la empresa

Ni C-3PO ni R2-D2. El robot que debería ostentar el primer lugar de la lista para los mariñanos es Eois. Ha sido el ganador en la segunda edición del certamen Asti Robotics, organizado por la empresa homónima en su sede de Burgos. Su creador es un joven ribadense de 22 años, Álvaro Martínez Fernández, que ya había ganado el concurso el pasado año con otros estudiantes burgaleses y que volvió a vencer esta vez en solitario con el nombre de Ría de Ribadeo Robótica.

Un pequeño homenaje a su tierra, porque el nombre del robot es el del barco de un amigo con el que surca la ría los veranos.

El ribadense cursó el primer año de Informática en Burgos, pero ahora estudia más cerca de casa, en la Facultad de Ingeniería de A Coruña.

"Asti es una empresa radicada en Burgos especializada en crear robots y automatismos para trabajar en fábricas; por ejemplo diseñan robots que fabrican coches y operan con alrededor de 80 países actualmente", aclara el ganador. "El premio es importante para mí, porque te permite hacer prácticas en la firma y tal vez quedarte a trabajar en ella. Estaría encantado de compaginar los estudios con el trabajo con ellos", asegura el ribadense que no duda en viajar, en cuanto tiene la oportunidad, para seguir formándose. "El año pasado, como todavía íbamos en primer curso, no pudimos hacer las prácticas, quedaron pendientes", añade este estudiante.

Durante cuatro meses, en su casa y sin ninguna ayuda más que la de Internet y cientos de lecturas en inglés, Martínez diseñó el robot: "La carcasa o el hardware ocupa la palma de una mano y tiene sensores de proximidad y lectores de líneas. Pero lo más importante es el software, el cerebro; hacer que el robot piense, configurarlo y traducir lenguajes para que actúe. Tiene un placa de unos 10 euros; lo conectas al ordenador y le pasas las instrucciones", aclara.

Eois pasó cinco pruebas, como salir de un laberinto o empujar a otros robots fuera de un área. Fue capaz de tirar unos bolos lanzando una pelota y de ir de un punto a otro en una cuadrícula.

Un robot con pedigrí del Eo