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Un nuevo vuelo para Wendy

Isabel García, junto a su perra Wendy, en la que son visibles las consecuencias de la operación. ANTÍA
Isabel García, junto a su perra Wendy, en la que son visibles las consecuencias de la operación. ANTÍA
 Wendy es una perra pastor alemán de Burela, a la que la acaban de implantar una prótesis de cadera que le permitirá una vida digna. Una operación para la que fue necesario el traslado de profesionales desde Madrid y en la que su dueña invirtió sus ahorros de niña

WENDY ES una perra cariñosa y juguetona, a la que la genética le deparó la mala suerte de una displasia en las dos caderas, con lo que estaba condenada a una vida con dolor; algo que los avances en la cirugía veterinaria y el amor de su dueña, la burelesa Isabel García, han evitado, uniendo esfuerzos para poder operar al animal, que se recupera a pasos agigantados tras la implantación de una prótesis en su cadera izquierda.

Una operación de cuatro horas, que es hito para los profesionales del sector, pues son pocas las que se realizan, por lo que tuvo que desplazarse un equipo desde Madrid para operar en la clínica veterinaria 4 de octubre de A Coruña, una intervención que contó con la presencia de miembros de la clínica veterinaria A Marosa, de Burela, donde tratan al animal al que con seis meses ya le diagnosticaron la enfermedad.

"Son poucos os profesionais que as fan, porque ten moitas complicacións e non se fai en moitos centros"

"Cuando me dijeron que era algo habitual de estas razas el disgusto fue enorme, porque pensaba en lo mal que lo iba a pasar, pero poco después vi una noticia en el periódico del primer perro que se operaba de cadera en Galicia y me dio esperanzas", cuenta Isabel García, la propietaria de Wendy, que se anima a contar su historia para que la gente sepa que existe esta operación.

OPORTUNIDAD. "Es verdad que no es barata, pero con un crowdfunding se puede conseguir el dinero", señala, en relación al coste de la intervención, más de 3.000 euros, para lo que ella recurrió a sus ahorros personales. "Tenía una cartilla de niña con unos ahorros que guardaba para un caso especial, y que mejor que este", comenta, mientras mira con ternura al animal, que es un miembro más de la familia.

El animal se recupera a la perfección tras una operación de cuatro horas

Wendy tiene ya dos años y medio y llegó de cachorro a casa de Isabel a la muerte de otro pastor alemán que tuvo la familia. Aunque la dolencia es hereditaria y Wendy cojea desde siempre, para ella era algo normal y nunca se quejaba, pero el futuro que le aguardaba no era halagüeño.

La decisión de pasar por quirófano fue respaldada por los profesionales de la clínica burelesa. "A mellor solución neste caso era unha prótese de cadeira, pola idade do animal e o grao de displasia", asevera Álex Blanco, cirujano de A Mariña, quien recuerda que, a diferencia de otros países, no es una operación frecuente en España. "Son poucos os profesionais que as fan, porque ten moitas complicacións e non se fai en moitos centros", asevera; de hecho, en el 4 de octubre es el segundo caso al que se enfrenta el equipo de traumatología y cirugía ortopédica, que dirige Andrés Somaza.

El posoperatorio se antoja complicado, porque a la perra le aguardan varios meses de reposo

Con él, un equipo de tres personas llegados desde Madrid, del prestigioso ASC Centro Quirúrgico Veterinario, al frente del cual está Andrés Sánchez Carmona, profesor de la Complutense y uno de los pocos expertos en España en estas intervenciones, como la que se practicó a Wendy para colocar una prótesis de titanio.

Una operación que salió a la perfección y a los dos días el animal ya podía caminar, "mucho mejor de lo que yo había visto en vídeos por internet", dice Isabel, que cuida con esmero de su animal, que durante los primeros días se mostraba algo nervioso, adormilado por los medicamentos y receloso de los extraños, aunque todo dentro del proceso normal tras la intervención.

La intervención deberá repetirse a medio plazo para operar a Wendy de la otra cadera

POSOPERATORIO. Ahora, le espera una dura segunda parte, pues el posoperatorio se antoja complicado, pues le aguardan varios meses de reposo, porque necesita que la prótesis se cubra de carne porque va atornillada al fémur y se corre el riesgo de que rompa. "Le encanta jugar, así que va a ser difícil pararla, por lo que quedará más tiempo en casa de lo que le gustaría y le pondremos una caseta fuera de noche para que pueda aguantar quieta", relata su dueña, cuyo compromiso alaban desde la clínica. "É un proceso de repouso, de control do exercicio que non vai poder xogar con outros cans e doutros requisitos para que non poda acceder á ferida e iso é un compromiso importante que hai que ser conscientes de asumir", asevera el veterinario.

"Se tés un cliente que quere implicarse desa maneira co seu compañeiro de viaxe, que tire para adiante" es el consejo de Álex Blanco, satisfecho también de haber podido participar en una operación de calado y que deberá repetirse a medio plazo para operar a Wendy de la otra cadera. Un animal al que, por suerte, no le ha tocado una vida de perros.

Un nuevo vuelo para Wendy
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