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Últimos días en el faro

Román Ventoso, en el faro de San Cibrao. JOSÉ Mª ÁLVEZ
Román Ventoso, en el faro de San Cibrao. JOSÉ Mª ÁLVEZ

El farero de San Cibrao, Román Ventoso, se jubila después de más de 40 años de oficio

La de farero es, tal vez, una de las profesiones que más rodeada está del misterio y el romanticismo que le confiere el llevar una vida solitaria mirando al mar. Pero es una figura que en poco tiempo solo se podrá recordar a través de la literatura, porque una vez que se jubilen los fareros que están en activo, la profesión desaparecerá debido al avance de la tecnología.

Uno de esos últimos fareros es Román Ventoso, que el próximo 5 de julio se irá de vacaciones y ya no volverá al faro de San Cibrao en el que lleva más de 36 años. Llegó a A Mariña desde la localidad malagueña de Ronda, donde ya estuviera seis años después de hacer las practicas de la profesión durante un año en su Camariñas natal. "Agora todo é máis moderno, cambiou moito todo o sistema nestes anos", explica Ventoso, que asegura que ahora en San Cibrao queda una compañera para hacerse cargo de las luces que guían el tráfico marítimo en toda la comarca.

No oculta Ventoso su tristeza ante la inevitable desaparición de los fareros: "Dame moitísima pena, porque aínda que hai moitos avances o faro é o faro e a xente do mar sempre di que cando ve a luz do faro xa ten a certeza da terra, porque saben fixo que non se move". Son la más clara referencia de la llegada a tierra.

Más de 40 años de profesión dejan en la memoria muchas anécdotas, "aínda que sería complicado escoller algunha agora mesmo", reconoce Ventoso pero asegura que se acostumbrará pronto a la vida que le traerá la jubilación: "Vou ganar en tranquilidade, porque sobre todo cando hai temporais poste moi nervioso por si fallara algunha luz ou houbera algún problema". Pero la nostalgia también será grande: "Cando deixe o faro para ir vivir a un piso abaixo no pobo vou botar de menos a vida no faro, as vistas que tes dende alí, porque é unha maravilla, aínda que cando hai temporais non sexa demasiado agradable".

Naciendo al lado del mar y pasando tantos años mirándolo, Ventoso seguirá cerca de él dedicándole más horas, ahora que dispone de tiempo libre, a su gran pasión: la pesca.

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