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Los turistas hacen caso omiso de las zonas acotadas en As Catedrais

Zona balizada. IRIA LV
Zona balizada. IRIA LV

Las personas que accedan a las grutas se arriesgan a multas de hasta 6.000 euros

Un sol radiante volvió este viernes a lucir en A Mariña después de varias jornadas de nubes y lluvias. La playa de As Catedrais registró una masiva afluencia de visitantes y muchos de ellos no son conscientes de la peligrosidad que entraña la visita a sus grutas interiores, algunas de ellas balizadas y acotadas, y hacen oídos sordos a las llamadas de atención de los vigilantes, que velan por evitar que algún fragmento de roca se desprenda sobre las personas.

Se ha cercado el acceso a dos de las grutas que presentan un mayor peligro de desprendimiento, y aún así no son pocos los curiosos que ponen en riesgo su vida en busca de un recuerdo fotográfico o un simple vistazo al interior de estas cuevas naturales. Varios paneles informativos advierten sobre la peligrosidad de traspasar la cinta, aunque parecen no ser suficiente para espantar a los curiosos. Los vigilantes del enclave no dan abasto durante estos días.

Desde el ente autonómico afirman que "nuestro personal de vigilancia y control está apercibido de tales acciones" y, por ello, se afanan en evitar que los visitantes sufran algún contratiempo.

El personal autonómico balizó dos de las numerosas grutas que salpican la playa, y mantiene acordonado también una de las formaciones rocosas

La Consellería de Medio Ambiente, dependiente de la Xunta de Galicia, se vio en la obligación de balizar varias de estas grutas "por precaución" después de que un informe técnico efectuado por la Fundación de Enxeñería Civil de Galicia, se detecta un "alto riesgo de desprendimientos" que ponen en "grave peligro" la seguridad de quienes visiten este paraje natural convertido en atracción turística.

Medio Ambiente advirtió tras el informe que "a lo largo de una parte importante de la playa existe un riesgo, de caídas y desprendimientos de bloques o piedras de distintos tamaños". El peligro es mayor "en general bajo las grutas, cuevas, corredores y arcos litorales", que coincide punto por punto donde la afluencia de turistas y visitantes es mayor.

Aunque desde la Consellería de Medio Ambiente afirman "que la seguridad de visitantes y turistas en As Catedrais no es su competencia", únicamente lo es "la protección ambiental" de esta zona. La Dirección General de Costas es la que "puede adoptar las medidas de policía preventiva necesarias para garantizar la seguridad de los posibles visitantes; y de forma subsidiaria, el Concello de Ribadeo, "como Administración responsable en materia de seguridad pública", manifiestan desde la Xunta de Galicia.

Todas estas recomendaciones se vieron multiplicadas después del fallecimiento de una joven vallisoletana en este paraje costero, al recibir el impacto en la cabeza de una roca que se desprendió de una de las grutas del arenal mariñano el pasado 31 de marzo.

VIGILANCIA. Actualmente, As Catedrais cuenta con seis vigilantes contratados por la Xunta y un agente ambiental, quienes advierten al visitante de la imposibilidad de acceder bajo las cavidades.

El personal autonómico balizó dos de las numerosas grutas que salpican la playa, y mantiene acordonado también una de las formaciones rocosas que se encuentran al comienzo del recorrido, por su riesgo de desprendimientos.

Así las cosas, un agente ambiental vigila que se respeten las balizas instaladas y los carteles de prohibición de tránsito por la parte alta del acantilado. Los visitantes que incumplan la normativa se verán expuestos a sanciones que oscilan entre los 600 y los 6.000 euros de multa.

Los turistas hacen caso omiso de las zonas acotadas en As Catedrais
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