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Trabajadores de Alcoa cortan con barricadas la LU-862

Protesta en Xove. ELISEO TRIGO
Protesta en Xove. ELISEO TRIGO
La carretera estuvo una hora cortada ► Volvieron escucharse consignas contra la multinacional y pidiéndole al Gobierno que actúe

Los trabajadores de la planta de Alcoa San Cibrao, que mantienen la huelga indefinida en el complejo industrial y el control de accesos para evitar la salida de aluminio, llevaron este sábado sus protestas para exigir una solución que garantice la producción y el mantenimiento del empleo al municipio de Xove, donde cortaron con barricadas la carretera autonómica LU-862.

Bajo un cielo gris, cubierto de nubes, decenas de trabajadores vestidos con su ropa de faena se sumaron a esta protesta, cortaron la carretera con barricadas hechas con neumáticos y luego les prendieron fuego, como ya lo habían hecho antes en la Autovía del Noroeste, en la del Cantábrico y en la carretera Nacional 642.

La carretera autonómica LU-862 quedó cortada durante una hora en el lugar de O Cruceiro, en las inmediaciones de la conocida como rotonda del Terramar, en el municipio de Xove, sobre cuyos terrenos se asienta una parte del complejo industrial de Alcoa.

De nuevo, volvieron a escucharse consignas ya conocidas en la lucha de los trabajadores de Alcoa por la supervivencia de la planta, como “Álvaro Dorado, primero tú al paro”, "A solución, unha intervención", "Enerxía, solución", "Dónde está el estatuto, el estatuto dónde está”, "A Mariña sálvase, loitando" o "Fóra yankis, pandilla de mangantes".

Además, los trabajadores, que siguen reclamando la nacionalización temporal de la empresa para luego vendérsela al grupo Liberty House, interesado en la compra del complejo industrial, también gritaron "Se non hai solución, Gobierno dimisión" o "échale huevos, Pedrito échale huevos".

SOLICITUD PARA PARALIZAR EL ERE. El comité de empresa presentó este viernes en el registro del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) la solicitud para paralizar de forma cautelar el Ere presentado por Alcoa, que ya ha anunciado su intención de ejecutar 524 despidos en la planta de aluminio primario y de apagar de forma progresiva las cubas de la planta, de forma que el proceso quede concluido en el primer trimestre de 2021.

La representación de los trabajadores pide la intervención de la planta o la administración judicial de la fábrica de aluminio primario por parte de la Sepi hasta que haya una resolución por parte de los tribunales.

Subsidiariamente, solicita que se le ordene a Alcoa mantener las cubas en funcionamiento y, consecuentemente, “no ejecutar los despidos individuales en tanto no exista una sentencia firme”.

Entretanto, el comité continuará con las movilizaciones para exigir una solución que permita mantener la producción de aluminio primario en la fábrica mariñana, y la continuidad de los puestos de trabajo, por lo que ha convocado una “gran manifestación” para el próximo sábado –día 24 de octubre– en Lugo capital.

La citada manifestación comenzará a las 11.00 horas y terminará al mediodía, con un recorrido por el centro de las calles de la ciudad que saldrá desde el edificio administrativo de la Xunta de Galicia y terminará frente a la Subdelegación del Gobierno, en la Praza de Armanyá.

Además, el comité informa de que al llegar a la Subdelegación hará entrega formal de la solicitud de intervención pública temporal de la fábrica al Gobierno de España.

Las auxiliares apuesta por una intervención pública
Por su parte, el portavoz de la plataforma que agrupa a los trabajadores de las empresas auxiliares de Alcoa, Kike Rocha, valoró positivamente la presión ejercida por la Administración sobre la multinacional con el objetivo de que venda la planta de San Cibrao, pero opina que lo único que puede llevarla a dar ese paso es la amenaza real de una intervención pública de la planta.

Rocha hizo estas declaraciones a Efe después de que el Ministerio de Industria le solicitase a Alcoa la devolución de ayudas por importe de 50 millones de euros y de que el Consello da Xunta declarase esencial y estratégico el sector electrointensivo gallego.

“La mayor presión que pueden hacer es decirles directamente que si no venden la planta, que la van a intervenir, que la van a nacionalizar para después venderla”, dijo Rocha.

“Una presión económica que les haga devolver dinero, claro que es una presión. Es una multinacional que está para ganar dinero, pero no creo que sea decisiva para obligar a Alcoa a vender”, insistió.

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