Un trabajador de la Once reparte dos cupones de 20.000 euros cada uno en Ribadeo

Abilio Díaz Rollán lleva casi dos décadas trabajando en el quisoco de la Praza de Abastos de la villa mariñana
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photo_camera Abilio Díaz con cupones de la Once. JOSÉ Mª ÁLVEZ

Ribadeo parece estar tocada con una varita mágica. La suerte le sonríe. Hace algo más de un mes, tres camareros del restaurante Marinero de la villa mariñana se repartieron un premio de un millón de euros. Este lunes fue Abilio Díaz Rollán, trabajador de la Organización Nacional de Ciegos Española (Once), quien repartió dos premios menos jugosos, de 20.000 euros cada uno, pero que nadie despreciaría. Se trata de dos cupones del sorteo de El Sueldazo. 

"No sé a quién le ha podido tocar, lo normal es que sea a gente de Ribadeo, pero date cuenta que los domingos vienen muchos asturianos hasta aquí, de compras por la mañana o a pasar el día", dice el trabajador de la Once, que lleva 17 años vendiendo cupones y que revela que fue el domingo cuando repartió entre los anónimos agraciados estos premios.

Díaz Rollán lleva casi dos décadas en la Once vendiendo cupones, "toda la vida", dice él. Y no es la primera vez que da un premio. "En toda mi vida he dado cuatro premios, en total unos 200.000 euros aproximadamente", señala. Este hombre, que es natural de Ávila aunque lleva gran parte de su vida en la comarca, tiene su puesto en el quiosco que hay en la Praza de Abastos de Ribadeo, donde cientos de personas acuden diariamente a probar suerte.

"Creo que durante un tiempo voy a vender más", dice Díaz Rollán en la conversación con este periódico, feliz por el premio dado en la villa mariñana.

"Cuando en otras ocasiones di premios, siempre durante un par de meses se vende más, ya que la gente se ilusiona, y a mí me viene fenomenal porque me da una buena publicidad", asegura este vencedor, que trabaja en Ribadeo pero reside en Foz.

"No estaría mal que al que le haya tocado me dé cien euros, pero no lo creo", comenta el trabajador de la Once, que asegura que los premios fueron vendidos por máquina, no en papel.

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