Susana Novoa: "Estamos viendo si llega a Ribadeo una FP dual de marisqueo"

La responsable del Cima ribadense repasa los proyectos que tienen en marcha sobre almeja, erizo o coquina, pero el centro, cuyo trabajo es un gran desconocido en la Costa, también realiza formación y asesoramiento a los profesionales del marisqueo. Ahora respalda, además, la creación de un ciclo acuícola de FP dual para garantizar el relevo del sector
Susana Novoa JMª ÁLVEZ
photo_camera Susana Novoa. JMª ÁLVEZ

El 1 de septiembre se cumplirán 30 años de la llegada de Susana Novoa al Cima ribadense. El centro tiene ahora cuatro biólogos investigadores, varios auxiliares de laboratorio, un analista y una doctoranda contratada por la Universidad de Santiago (USC). En ocasiones cuenta con alumnos en prácticas o realizando el trabajo de fin de máster, así como becarios a través de la Dirección Xeral de Desenvolvemento Pesqueiro.

¿Cuántas investigaciones tienen en marcha en este momento?

En diciembre terminamos una de la navaja, seguimos con cultivo de proximidad en el minicriadero de O Vicedo con almeja fina, babosa y coquina. Hasta mayo hacemos el preengorde en el pantalán. La idea es que se dote de personal, pero sin fondos no tenemos manera de hacer el mantenimiento. También seguimos con la producción de erizo y cultivo de microalgas para alimentarlos sin usar plásticos. Hasta 2025 colaboramos en el programa ADE de Ciencias Mariñas de Union Generation, que nos permite tener a la doctoranda.

¿Cómo resulta la cría del erizo?

Hicimos una en Lira hace unos meses y en Ribadeo hace un mes. Los investigadores que controlan en Lira dicen que está funcionando bien. Se quiere hacer un nuevo proyecto que implique al sector para que hagan un seguimiento más asiduo. Vamos ajustando parámetros, no es un árbol que queda plantado, se mueve con las mareas. Por eso, se ponen en pozas que no sean muy batidas. El primer punto es localizar un buen sitio, amparados con individuos mayores para que los protejan, no puede haber muchos pequeños, porque sino los confundes. 

Hace unos años trabajaron con la coquina. ¿Qué lograron?

Fue un proyecto que lideró Dorotea Martínez, la anterior directora, con la que ahora estamos elaborando un libro. Fue un estudio multidisciplinar, se estudió el sedimento, la genética, la patología... La conclusión es que puede haber un problema serio de compactación en los bancos, sobre todo en Vilarube (Valdoviño). Se
ve que los cambios, las ciclogénesis, le afectan bastante y al moverse el sedimento, los individuos cambian de lugar. El proyecto con O Vicedo buscaba producir coquina, pero tuvimos problemas para conseguir reproductores, que llegaban muy tocados por el estrés con los temporales, ya que con las lluvias torrenciales baja mucho la salinidad. Como no había desoves decidimos esperar a que se recuperen los bancos. Estamos en ‘stand by’.

¿Hay mucha tasa de mortandad?

Los problemas que hay ahora en Galicia son por eso. Con un día de temporal se entierran bajo la arena, pero cuando la salinidad es baja y esa condición dura mucho, se quedan abajo y no se alimentan. Aunque no mueran, están muy debilitados, cambia su metabolismo, es pura naturaleza.

Cada vez hay más problemas con la almeja...

Este año fue una odisea conseguir reproductores; si no tienen para vender, no tienen tampoco para nosotros. Trabajamos con fina, babosa y con la japonesa para comparar resultados con las otras dos. También se trabajó con almeja rubia. Los productores quieren más japonesa, pero no es endémica, lo ideal es que hubiese fina y babosa. En estos momento todas son complicadas, llegan con mucho patógeno. La japonesa es más fácil para nosotros y de crecimiento rápido para los mariscadores, pero todo depende de las prioridades de la consellería, que financia las infraestructuras y el personal.

¿Qué otros recursos estudian?

Ahora intentaremos volver con la ostra plana, que ya se hizo bien en la primera época. También se cultivó berberecho, volandeiras. 

¿Qué otros trabajos hacen desde el centro de Ribadeo?

El centro de Ribadeo está orientado a la investigación, no solo es criadero. También tenemos que concienciar al sector, asesorarlo y formar a posibles acuicultores. De hecho, estamos mirando si llega a Ribadeo una FP dual, porque A Mariña se está quedando sin relevo generacional para los mariscadores, mientras que las Rías Baixas tienen un sector muy profesionalizado y la escuela del Igafa, de donde salen todos los técnicos en acuicultura. No podemos abastecer toda la renovación de recursos que se quiere hacer en las costas gallegas, pero sí formar e investigar los protocolos.

¿Cómo está el proyecto para crear el ciclo acuícola de FP dual?

Hay empresas en la zona, como Pescanova y Stolt Sea Farm, a las que les interesa que sus trabajadores sean de aquí. Las firmas colaboradoras pagarían las prácticas de los alumnos. Nosotros apoyamos el proyecto en cuanto a infraestructuras y profesionales. Un IES está elaborando el proyecto con la Consellería de Educación
para intentar hacerlo realidad el próximo curso. Será complicado conseguir alumnos, pero en todos los ciclos de FP hay problemas. Al centro de cultivos de Ribadeo también les cuesta venir.

¿Hay alumnado interesado?

Un compañero decía que es cuestión de cambiar los hábitos educativos, porque es una forma bonita
de ganarse la vida, trabajar en la naturaleza, la libertad; no tienes los ingresos de un futbolista, pero
hay otras compensaciones.


"De este centro salieron muchos proyectos e investigaciones europeos y nacionales"

La labor científica pasa desapercibida.

Mucho.

¿Cree que reconocen su trabajo?

No está reconocido. La gente de Ribadeo que viene se queda perpleja y alucinada, no se imagina que haya esto. En general, no valoramos el trabajo del mar y del campo. A las investigadoras muchas veces nos mueren las cosas y no sabemos qué hacer, porque no son rebaños de ovejas, son tres millones de individuos en un tanque de 500 litros. Hay que venir los fines de semana a darles de comer. Uno de los últimos se tupieron los filtros y quedamos sin agua, es bastante frustrante que se mueran. Para los mismos ribadenses, el centro pasa un poco desapercibido. El tren que pasa por delante ni lo nombra. De aquí salieron muchos proyectos e investigaciones europeos y nacionales, se iniciaron muchos cultivos, tesis doctorales. Desde la pandemia, la gente se mueve por la comodidad, no quieren venir a hacer prácticas.

¿Falta divulgación de estudios?

A lo mejor deberíamos hacer más publicaciones, pero solo tenemos un 10% de nuestro tiempo para
eso, como está comprobando la doctoranda. Los experimentos a nivel industrial llevan su tiempo y
queda poco para escribir. Siempre intento que se les dé visión, es una forma de darlos a conocer.

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