Javier Mariño: "Si sueñas, si trabajas, es posible"

Javier Mariño presenta la novela Las jarras del trotamundos antes de emprender un nuevo viaje que lo llevará a cuatro países africanos
Javier Mariño, delante de su colección de jarras. EP
photo_camera Javier Mariño, delante de su colección de jarras. EP

El ourolés Javier Mariño es un apasionado de los viajes. Ya visitó 159 países y le faltan 36 para cumplir su sueño de visitar todos los del mundo. El confinamiento y la rotura del tendón de Aquiles que le recluyó en casa seis meses antes de la pandemia hizo que empezase a escribir Las jarras del trotamundos tras 20 años viajando. Asegura que crear los personajes le ayudó a sobrellevar el encierro, "sino lo llevaría peor". Autoeditó 500 ejemplares de su libro en Círculo Rojo y puede adquirirse en Amazon, Fnac, la Casa del Libro o bajo pedido en cualquier librería de España. También cabe la posibilidad de comprárselo directamente al autor, que es profesor de Matemáticas en Viveiro. Lo presenta esta tarde, a las siete y media, en el multiusos de Ourol, y el 16 lo hará en Viveiro, a las ocho de la tarde, en el multiusos.

Mariño asegura que sueña "a lo grande, con ser un best seller". "Eso es una cosa que intento transmitir a mis alumnos, que pueden lograr lo que quieran. Por ejemplo, Adrián, no tenía ni pista de atletismo aquí para correr y ha disputado una final olímpica. Si lo sueñas, si lo trabajas es posible, y estarás ilusionado, porque estás haciendo lo que quieres. Ve por tu sueño, tendrás miedo, pero vas a vencerlo. Es un libro de algo imposible", dice, pero él está cada vez más cerca de lograr su reto.

Ya visitó 159 países y le faltan 36 para cumplir su sueño de visitar todos los del mundo

EL PERSONAJE. Para su novela de intriga creó un personaje que guarda similitudes con él. Nació en Ourol, es profesor de Matemáticas y vive en Viveiro, todo lo demás es ficción. "Está basado en mi vida, pero desde el primer capítulo recuerda lo que le pasó diez años atrás y hasta el final no se sabe por qué está trastornado el personaje, que viajó por todos los países".

Otro viajero que le visitó durante el Resu, al que solo le faltan dos países, le comentó que solo ocho españoles visitaron todos los países del mundo y ninguno es gallego. A esto Mariño añade que "hay más personas que fueron al espacio, unas 500, que gente que recorrió todos los países, unas 380 personas. Asegura que le faltan algunos de los más complicados, como Yemen, Irak, Afganistán, Nigeria o Mali. "A lo mejor hay que dejar pasar un poco de tiempo para ir con seguridad", apunta.

Solo ocho españoles visitaron todos los países del mundo y ninguno es gallego

PRÓXIMO DESTINO. Su siguiente destino será el África tropical. Este próximo mes de agosto irá a Guinea Conakry, Guinea Bisau, Sierra Leona y Liberia, restando otros cuatro países. "Será agradable ver cómo vive la gente, vivir aventuras allí como mochilero y en un todoterreno, es como si tuviese dos vidas, una de aventurero, en la que por mucho que lleves preparado te pasan mil aventuras, es la vida en directo, y otra de profesor", comenta tras recordar que el primer viaje lo hizo tras aprobar la oposición en Andalucía: "Para volver a Galicia crucé Portugal con mi coche, fue el país que visité con el primer sueldo en el 2000. Desde pequeño me encantó viajar, hay gente que lo gasta en ropa, en un coche, una casa, a mí me aportan las experiencias de los viajes".

Otro sueño suyo es abrir una cervecería para exponer las jarras que trae de sus viajes, así como sus ocho pasaportes, billetes y monedas o fotos que planea colocar en las mesas del futuro establecimiento. Pretende que sea un lugar de encuentro con cuantos conoció durante sus viajes y para los viajeros del mundo. "Es algo bucólico, el dinero que tengo lo gasto viajando", aunque en la pandemia interrumpió la serie porque sus padres son de riesgo al ser mayores: "Hay que viajar, pero seguro y sin enfermedades, si no se puede ir, no se va. Es lo que más me gusta, por eso sigo, me satisface la gente que conozco".

Otro sueño suyo es abrir una cervecería para exponer las jarras que trae de sus viajes

EXPERIENCIAS LÍMITE. Después de tantos viajes, "las experiencias límite son las que más me gustan, ver una capital europea no, es una más, pero ver los gorilas de la montaña en Ruanda, el lomo plateado, tienes que andar por la selva cuatro o cinco horas con un guía para encontrarlos, después estás a dos metros, no puedes mirarle de frente y el corazón te va a cien por hora; o el gran tiburón blanco en Ciudad del Cabo (Suráfrica), donde lo llaman con sangre de bonito y otros peces, es adrenalina pura, él ataca la jaula, es increíble. Esas experiencias solo las puedes tener en safaris o en lugares así, es una aventura como si fueras el doctor Livingstone", señala.

En 20 años también pasó por otros momentos menos gratificantes, como en su viaje a Rusia. "Viajando tanto es normal que te pase algo. Iba con un compañero y fuimos a tomar un vodka, tomamos dos o tres y al regresar veníamos cantando Catro vellos mariñeiros, nos detuvieron por escándalo público y acabé en el calabozo en Moscú. Estuvimos tres o cuatro horas en comisaría. Al final pienso que lo que querían era asustarnos, cuando nos dejaron ir eran las cinco de la mañana y los policías se ofrecían a llevarnos al hotel por 100 dólares, así sacaban un sobresueldo, pero nos fuimos a pie. En África también intentan sacar algo de dinero, aunque sea un euro. Ahora iremos cuatro blancos en un coche y te pararán para decirte que está mal un intermitente o algo así, son cosas que ocurren".

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