La acusada de intentar matar a una joven con un hacha acepta 3 años de internamiento psiquiátrico

La atacó por la espalda de forma repentina en la estación de autobuses de Burela y le provocó un corte en un hombro. La agresora padecía un trastorno psicótico y de personalidad por consumo de múltiples sustancias
La acusada, en el juicio celebrado este martes en la Audiencia Provincial de Lugo. XESÚS PONTE
photo_camera La acusada, en el juicio celebrado este martes en la Audiencia Provincial de Lugo. XESÚS PONTE

Una mujer acusada de intentar matar a otra con un hacha en la estación de autobuses de Burela aceptó este martes una condena tres años de prisión y una medida de tres años de internamiento en un centro médico psiquiátrico, en el que pueda ser tratada de las alteraciones psíquicas que padece. La mujer, con iniciales A.R.L., lleva ya más de un año en prisión provisional y el tribunal se comprometió a buscar cuanto antes un centro adecuado a su necesidades. "En caso de no encontrarlo, cumplirá la medida en un centro penitenciario con tratamiento psiquiátrico", explicaron. La letrada de la defensa llegó a un acuerdo de conformidad con la fiscal, que solicitaba inicialmente una pena de cinco años de cárcel, para que la acusada cumpla también una medida de ocho años de libertad vigilada, ocho años de alejamiento de la víctima y abone una indemnización de 1.400 euros a la lesionada y 442 euros al Sergas por la atención médica que le dispensó.

La acusada reconoció este martes que sobre las dos y cuarto de la tarde del 20 de febrero de 2023 se dirigió a la estación de autobuses de Burela provista de un hacha y se sentó agazapada en las escaleras próximas a la zona de los baños, de los que salió la víctima. En el momento en que la acusada la vio, se levantó y, cuando la tuvo delante, le dijo: "Que te corto la cabeza, te voy a matar, no vas a salir viva de aquí". Acto seguido, "con intención de acabar con su vida", le asestó de forma repentina un golpe en la espalda con el hacha, a la altura del hombro izquierdo.

La acusada emprendió entonces la huida a su domicilio y posteriormente fue detenida por agentes de la Guardia Civil, "quienes localizaron el hacha que momentos antes había utilizado contra su víctima y que escondió en el hueco del ascensor". Cuando la víctima pidió auxilio llegó un agente de la Policía Local que no estaba de servicio para socorrerla y solicitó la presencia de los servicios sanitarios del 061, que la trasladaron al Hospital da Mariña.

A raíz de la agresión, la víctima sufrió una herida inciso-contusa en la escápula izquierda, "que precisó para su curación una primera asistencia facultativa, puntos de sutura y diez días de perjuicio básico, así como una intervención quirúrgica". Desde entonces, la joven conserva como secuela una cicatriz de dos centímetros en la escápula izquierda. 

Tal y como quedó recogido en el escrito de acusación de la Fiscalía, en el momento de la agresión," la procesada tenía dependencia de opioides, trastorno psicótico y de personalidad por consumo de múltiples sustancias y, aún conservando juicio de la realidad, su capacidad volitiva pudiera encontrarse sensiblemente alterada, debido a su dependencia crónica a sustancias de abuso y alteraciones de la personalidad asociadas", según recoge el informe médico forense que le realizaron.