Situación insostenible en el cementerio de San Cosme de Barreiros: "Esto da vergüenza"

Las lluvias de este jueves deterioraron el ya pésimo estado del camposanto y provocaron la caída de la tapa posterior de tres nichos que dan hacia la carretera
Estado actual del cementerio tras la caída de las tapas de varios nichos. EP
photo_camera Estado actual del cementerio tras la caída de las tapas de varios nichos. EP

El deterioro del cementerio de San Cosme de Barreiros, que pertenece al Obispado de Mondoñedo-Ferrol, se acrecentó este viernes con la caída de la tapa posterior de tres nichos que dan hacia la carretera y que dejó al descubierto una caja y restos de huesos.

El estado del camposanto es malo desde hace años. Los usuarios denuncian que varios columbarios de la parte construida nueva cedieron y se inclinan hacia delante. Dicha circunstancia impidió el entierro de varios difuntos en los últimos meses. Sus familiares, sin medios, pidieron a otros vecinos que les dejasen usar algunos nichos para el sepelio.

Los técnicos municipales realizaron un informe y enviaron el proyecto al Obispado. El teniente alcalde de Obras, Antonio Veiga, revisó este viernes la instalación tras recibir y anunció que precintarán y cerrarán la zona afectada.

Lo hizo tras recibir el aviso de Ángeles Vilaseca 'Chiqui', quien vio los daños al pasar con su marido junto al cementerio de paseo y ver a varios vecinos mirando los desperfectos derivados del reblandecimiento del terreno a causa de las lluvias. Indicaba que "hay que tomar medidas, entre unos y otros la casa sin barrer. Esto da vergüenza".

Chiqui recordaba que el obispo visitó el cementerio a petición de los vecinos cuando crearon una comisión de afectados en verano presentó un escrito ante el Obispado y en el Concello para pedir que se agilice la adopción de medidas. Entonces recordaban que el camposanto está construido sobre terrenos inestables, con una estructura pésima, remitiéndose a un informe del arquitecto municipal del 2 agosto 2022 y a otro pericial. Señalaban que el suelo de la parte antigua está desnivelado por corrimientos de tierra, lo que dificulta el acceso de las familias para honrar a sus difuntos, mientras que en la parte nueva de columbarios verticales con cuatro nichos, una parte lleva año y medio cerrada con vallas por peligro de derrumbe, lo que impide el cuidado de las tumbas y las visitas.

En esa zona se desprendieron mármoles y granitos, lo que provocó que algunos féretros se precipitasen al suelo. Los familiares pudieron acceder al retirar los usufructuarios algunos elementos decorativos que estaban a punto de caer. La comisión solicitó al prelado las medidas necesarias dentro de sus competencias y una reparación urgente para evitar el peligro que supone el actual estado de ruina del cementerio.