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Semanas decisivas para el futuro de Alcoa

Los trabajadores caminan hacia Ribadeo. XESÚS PONTE
Los trabajadores caminan hacia Ribadeo. XESÚS PONTE

La multinacional americana fijó un periodo de consultas informal antes de iniciar un proceso de despidos en Aluminio ► Los trabajadores defienden la viabilidad de la planta y tratan de evitar un cierre que resquebrajaría toda una comarca

LA SITUACIÓN en Alcoa, que se precipitó el pasado jueves con el anuncio de la empresa de iniciar un periodo de conversaciones informales antes de poner en marcha un despido colectivo que afectaría a 534 trabajadores, es la crónica de una muerte anunciada desde hace años. La crisis desatada por el Covid-19 fue la gota que colmó un vaso ya lleno hasta los topes y para el que ahora ya no urge, sino que desespera, una solución que de no llegar supondría que una comarca entera se resquebrajara.

1. ¿Cuál es el punto exacto en el que encuentra la factoría de San Cibrao?

El pasado jueves la dirección en España de la multinacional estadounidense Alcoa puso encima de la mesa un proceso de despido colectivo para un máximo de 534 trabajadores en la planta de Aluminio, donde trabajan 633 personas. En la práctica esto supone el desmantelamiento de la producción, puesto que solo quedaría en marcha una parte de la fundición con 99 operarios. La compañía habla de pérdidas de 54 millones este año. El complejo también cuenta con la planta de Alúmina. Ahí trabajan otras 510 personas, que en principio no estarán afectadas por este periodo de consultas, sin embargo resulta imposible no unir el destino de ambas plantas, por lo que son muchos los que no le auguran una vida larga a Alúmina en San Cibrao si deja de producirse aluminio.

2. ¿Cuáles son los problemas de la planta?

El principal caballo de batalla es desde hace años el precio de la energía, que en España es mucho más elevado que en el resto de Europa, lo que le resta competitividad a la planta. Ya en 2011, el por entonces director de Alcoa en San Cibrao, Rubén Bartolomé —que más tarde fue director de Alcoa España—, avanzaba en una entrevista a El Progreso que era necesario un contrato de la energía con precios competitivos y a largo plazo. En aquel momento tenían un acuerdo sobre la tarifa hasta 2012, que fue cuando estalló la primera crisis por este motivo en las plantas españolas de la multinacional. Ese año, el presidente del grupo, José Ramón Camino de Miguel, pedía un acuerdo eléctrico a un precio competitivo que fuera válido hasta 2020. Sin embargo, ese acuerdo nunca llegó y se planteó el sistema de interrumpibilidad, que funcionó hasta ahora, pero es un mecanismo cuestionado por la Unión Europea y por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia que ya no es válido. Además el sistema de subasta empleado en los últimos años para repartir el dinero entre las empresas que se desenganchan de la red cuando es necesario se modificó y eliminó los bloques más grandes, de hasta 90 megavatios, que eran los rentables para los grandes consumidores de energía como puede ser Alcoa. Pero a este problema principal, que sufren otras empresas en España, se suma la falta de mantenimiento de los últimos años que hace que San Cibrao ya no sea la planta más competitiva del grupo, porque su tecnología no le permite producir al nivel que lo hacen, por ejemplo, en Islandia o Emiratos Árabes.

3. ¿Qué mecanismo puede utilizarse ahora?

El Gobierno central está trabajando en un estatuto para la empresa electrointensiva acorde con las líneas que marca Europa, sin embargo aún no está aprobado. La ministra portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, anunció esta semana que prevén recuperar su tramitación lo ante posible. Aun así, los términos de este acuerdo no contentan ni a la empresa, ni a los trabajadores ni a las comunidades autónomas —Galicia, Asturias y Cantabria van aquí de la mano—, que ya presentaron alegaciones que insisten en que sean recogidas, pero de las que nada se sabe por el momento y se desconfía de que puedan contemplarse.

4. ¿Con qué ventajas juega ahora San Cibrao?

Ahora mismo la calidad del producto es una baza importante, porque son muchos los clientes que apuestan por su material y desechan otros, como puede ser el procedente de China, porque no da tan buen resultado. De hecho, la planta cuenta entre sus clientes con grupos importantes como Audi, que precisamente apuesta por esta calidad. Su capital humano también es decisivo y fueron trabajadores de San Cibrao los que formaron a los operarios de las fábricas que la multinacional abrió en Islandia y en Emiratos Árabes. Otro punto a su favor es la planta de Alúmina, que hace que los costes de transporte y aprovisionamiento también sean bajos y aquí se sustituyó el fuel por el gas, lo que le permite ahorrar costes y ser más respetuosa con el entorno. Además, en Aluminio son capaces de producir distintos tipos de productos y de aleaciones, por lo que no son monoproducto.

5 ¿Qué soluciones hay ahora mismo encima de la mesa?

Ahora mismo se habla del estatuto electrointensivo, que permita un precio de la energía competitivo y que tanto los sindicatos como los partidos políticos llevan reclamando los últimos años. Sin embargo, llegados a este punto, los trabajadores creen que ya no llegará a tiempo, y menos si es en los términos en los que lo tiene planteado el Gobierno central. Esta semana empezó a tomar más fuerza la opción de la intervención o la nacionalización de las plantas como la opción más viable. Es una medida que defiende el BNG y que pusieron encima de la mesa el presidente de la Diputación o el secretario general del PSOE gallego o sindicatos. También el comité de empresa urge esta medida como única salida viable llegados a este punto.

6. ¿Es posible una intervención estatal?

En teoría sí. El complejo nació siendo una empresa pública que se privatizó en 1998 con la llegada de Alcoa, por lo que una nacionalización la devolvería a sus orígenes. Derivada de la excepcional situación que se plantea con la crisis sanitaria, la Unión Europea permite la entrada de los estados en sus compañías, grandes y pequeñas, cotizadas o no, si se encuentran en apuros por un periodo de seis o siete años. Son muchas las voces que apelan a la nacionalización de empresas en sectores estratégicos, como el eléctrico, y también hay quien cree que el Estado debe tener presencia en ellas.

7. ¿Es la producción de aluminio un sector estratégico?

El comité de empresa defiende que sí y destaca que fue la primera empresa en nombrarse esencial el 30 de marzo para seguir operando durante la crisis. El aluminio es un material muy buscado por ser muy ligero y se usa en el sector del automóvil, de la aviación, la alta tensión, la construcción o la alimentación. Además, desde San Cibrao los trabajadores lo ven indispensable para la transición ecológica y energética, por lo que sería compatible con los planes del Gobierno en este sentido.

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