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El Scirocco tiene gancho: "Foi velo e xa me gustou"

Martín VIla posa con su Sirocco.X.L.
Martín VIla posa con su Sirocco.X.L.
Martín Vila posee un coupé VW MkIII de los que reaparecen pasados los años y cuya línea siempre consigue volver las miradas a su paso

"Foi velo e xa me gustou", asegura rotundo Martín Vila de su Volkswagen Scirocco del año 2009. Podríamos deducir que se trató de una más de las muchas compras impulsivas pero este joven vivariense, hoy ya con 30 años y que maneja una procesadora de madera en la empresa familiar Maderas Patricio, tiene motivos. Su adquisición entraría entre las racionales, según el argot de los plumillas de la automoción.

¿Por qué alguien se compra un Scirocco nuevo en lugar de su hermano Golf, llámese TSI, GTI o TDI? Pues por diferentes motivos "xa sabía que quería ese": Un coupé que siempre ha brillado por sus hermosas carrocerías, con una imagen inconfundible y, como dice él, por tener "algo especial" que muchos otros compararíamos con el encanto y juventud que emana un Audi TT, por ejemplo. Otro icono del diseño, como subrayan los entendidos. Una minoría nada preocupada por la capacidad de maletero o por la visibilidad hacia atrás lo ha adoptado porque su turbo suena bien y combina una hermosa carrocería y llamativos colores que hacen girar cabezas. La nobleza de reacciones y comportamiento en conducción deportiva convierte al Scirocco en un coche para carreteras de montaña, que por aquí abundan.

Además, es un coche que va y viene, resucitándolo los alemanes cuando les viene en gana. Esta es la tercera edición del modelo deportivo que salió en 1974 de los talleres del carrocero germano Karmann aunque Martín cree que el suyo lo fabricaron ya en Portugal, antes de ser descatalogado en el año 2017.

Otra cosa tenía clara, no sería flor de un día. Quería un automóvil que soplara como el Scirocco. "Para toda a vida, compreino coa intención de non cambialo e vouno ter ata que morra o coche", porque en este caso no es un juguete de fin se semana sino su medio de transporte habitual. Por ello, al elegir debajo del capó se fue a lo práctico: El cuatro cilindros gasolina 1.4 de 122 caballos es más que suficiente para circular de manera legal y, además, a este propulsor puede exprimírsele una media de consumo cada vez más valorada. "Eu saquéille 5 litros cada cen quilómetros nunha viaxe recente a Madrid", dice. Y además con etiqueta ecológica.

Es decir, Volkswagen convirtió el que era un competidor para coches como los Ford Capri, Opel Manta o los primeros Toyota Celica que encadilaban a los alemanes, en un coche de gran rendimiento y a precios razonables pues estas unidades rondaban a principios de siglo los 21.000 euros. Finalmente se acercó a la plataforma de gran tirada del Golf, donde la marca vuelca mucho dinero. Chasis y eficacia aparte, Martín, encuentra cosas compartidas con el Passat y desde luego su línea y sus acabados son muy sólidos.

Él no tuvo que modificarlo mucho, lo rebajó con unas suspensiones Bilstein 12 para que fuese un poco más duro y reforzó su empaque con unos separadores de ruedas delante y detrás. Los cristales tintados ya los había pedido de fábrica.

Sobre el futuro, Martín pertenece a ese numeroso club de jóvenes que espera más del hidrógeno que de los coches eléctricos y añora los tiempos en que los automóviles venían sin electrónica, sin cierre centralizado, sin aire acondicionado, sin abs o gps… "Se puidera volvería ós coches de toda a vida, aínda acordo o Opel Corsa de 1989 de miña nai. Había que tirarlle do aire pero aquelo si que era conducir", recuerda.

Ficha Técnica
Combustible Gasolina
Cilindrada 1.390 cc
Potencia 122 CV
Par máximo 200 Nm/4.000rpm
Transmisión Caja de cambios Manual 6 velocidades
Tracción Delantera
Prestaciones
Velocidad máxima 200 km/h
Aceleración (0 a 100) 9,7 sg
Consumo medio 6,4 litros

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