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La riqueza del litoral atrae a buzos de todo el país a A Mariña

Buceadores en la cavidad del Fuciño do Porco. CASCOSTALUGO ESCUELA DE BUCEO
Buceadores en la cavidad del Fuciño do Porco. CASCOSTALUGO ESCUELA DE BUCEO

El CAS Costa Lugo comprobó que la temperatura del agua del mar oscilón entre los 13 y los 20 grados este verano, en sintonía con las inestables condiciones meteorológicas

A MARIÑA. La afición al buceo crece en A Mariña lucense, a donde llegan también submarinistas de todo el país para contemplar su biodiversidad. El presidente del CAS Costa Lugo, Julio Vázquez, indica que a sus inmersiones estivales se sumaron buzos procedentes de Madrid, Andalucía o de Canarias. «Tenemos una costa rica, interesante y diferente, por eso viene una cantidad importante de turistas a propósito».

Vázquez destaca que la costa mariñana permite hacer buceo casi desde las propias playas. «Lo que más llama la atención de los visitantes es la cantidad de fauna y flora que hay en un metro cuadrado, como gobios, nudibranquios o algas, mientras que en el Mediterráneo hay piedras y arena, por lo que cuando ven la laminaria alucinan», comenta.

A este experto buceador ya no le sorprende la presencia de esta alga, pero este verano sí lo hicieron los cambios de temperatura, que oscilaron entre los 13 y los 20 grados: «Esto ocurre a veces, no soy experto, pero creo que pudo deberse a las corrientes. El mar estuvo tan inestable como las condiciones meteorológicas externas».

Un aliciente más de las inmersiones en el mar Cantábrico son los pecios que lo pueblan, que aparte de haber sido fruto de naufragios y tragedias contribuyeron a la conformación de biotopos que albergan flora y fauna, además de contar con artillería, como cañones, tal como sucede en Ribadeo y Viveiro. Por ello, tienen predilección por bucear en zonas con pecios, como la Magdalena, en Covas, o el Galeón ribadense.

Las especies que pueblan los fondos marinos también dan vistosidad a las inmersiones, en las que es posible contemplar «rayas que pueden medir hasta metro y medio y tienen grandes aletas, largas colas y puntos o manchas de diferentes tamaños, así como congrios, entre otras», señala. Como rareza, este verano hallaron alguna especie más propia del Mediterráneo, como nudibranquios o alguna morena.

Julio Vázquez apunta que lo que más les gusta ver son ejemplares de especies grandes, como los delfines, aunque «no es fácil verlos debajo del agua, depende de la visbilidad del fondo y suelen poner una distancia de seguridad, es más habitual encontrarlos en la ruta de navegación hacia los puntos de inmersión», indica.

En la costa oocidental de Lugo hay al menos un par de cavernas aptas para el buceo, una próxima al conocido Fuciño do Porco

Otro atractivo menos conocido son las cavernas. La zona de O Fuciño do Porco tiene una cavidad accesible sin riesgo. Es abierta por arriba, tiene unos 80 metros de longitud, de 10 a 12 metros de profundidad y «permite disfrutar de una experiencia diferente, porque no está totalmente cubierta, tiene 6 o 7 metros de ancho y se puede entrar nadando desde un nivel básico de buceo», explica el presidente del club Costa Lugo.

La ría vivariense cuenta con otra cavidad en punta Faro, de unos 75 metros, pero «más claustrofóbica, es una caverna cerrada, como un tubo cilíndrico», advierte Vázquez, quien añade que la entrada a esta debe hacerse de uno en uno, porque es estrecha y además hay que ir en condiciones favorables y tener experiencia, dado que está orientada al nordeste, por lo que «el agua entra y sale con bastante virulencia», resalta.

LIMPEZA. Los buceadores intentan además no dejar huella y visitar los fondos sin alterar el ecosistema ni molestar a las especies en su hábitat natural, incluso cuando hacen fotos y toman vídeos. Asimismo aprovechan las inmersiones para sacar del mar plásticos, redes y otros elementos que pueden representar un peligro para las especies.

«Amas lo que disfrutas y al final lo que haces es retirar la basura que encuentras por el camino, porque es tu entorno, en el que te gusta estar», resalta.

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