La ría de Ribadeo sigue siendo un tesoro

Una inmersión en la orilla asturiana del estuario del Eo rescata tres piezas que se entregaron al Museo Arqueológico de Asturias, en Oviedo, para su restauración y posterior exposición al público
Integrantes del equipo que extrajo los restos de la ría. EP
photo_camera Integrantes del equipo que extrajo los restos de la ría. EP

La zona de la ría de Ribadeo frente a la playa de Arnao, en las costas del municipio asturiano de Castropol, fue objeto de una operación de extracción de piezas arqueológicas que se encontraban hundidas en esa zona del estuario del Eo, en su orilla asturiana. Se trató de una operación coordinada desde la Comandancia Naval de Gijón que se llevó a cabo en colaboración con el director del proyecto arqueológico de los cañones de Arnao. Se sumergieron buceadores de las federaciones española y asturiana.

Esa zona de la ría de Ribadeo está bien documentada como un espacio en el que se pueden localizar numerosos restos arqueológicos con los que, de hecho, el Gobierno del Principado de Asturias quiere realizar un parque arqueológico subacuático, aunque ese proyecto se encuentra todavía en el aire. Por el momento, el pasado día 18 se realizó un acto institucional de entrega de las piezas que se extrajeron de la ría al Museo Arqueológico de Asturias, en Oviedo, para ser integradas en el fondo del patrimonio sumergido del Principado. Las piezas serán expuestas una vez que se realice una restauración de las mismas.

Tres piezas recuperadas

En la inmersión para rescatar esas piezas se recuperaron un rollo de plomo, que era un material que se llevaba a bordo en los barcos para utilizar en las reparaciones durante las travesías. También se recogió un bolaño, que era una bola de piedra que se utilizaba como munición de los cañones. 
Y la tercera pieza rescatada fue una roldana metálica similar a la de otra recuperada del Mary Rose, un icónico buque británico del siglo XVI.

Esta actuación coordinada por la Comandancia Naval de Gijón se organizó en torno a una inmersión de 45 minutos de duración y a una profundidad de unos ocho metros.  En superficie, la Unidad de Buceo de Ferrol puso a disposición de los buceadores medios tecnológicos de última generación. Entre ellos se encontraba un robot ROV, que es un vehículo submarino operado a distancia y equipado con una cámara.

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