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El plan forestal gallego busca un monte más sostenible y rentable

Participantes en el foro, a su llegada a Burela. JOSÉ Mª ÁLVEZ
Participantes en el foro, a su llegada a Burela. JOSÉ Mª ÁLVEZ

La planificación de la superficie arbórea permite frenar el abandono, duplicar los beneficios e introducir la bioeconomía ► La producción de madera en 2017 fue de 9,5 millones de metros cúbicos y en verano de este año la cifra llegaba ya a los 8,2 millones

El Plan Forestal de Galicia busca consolidar la sostenibilidad del sector forestal, la generación de beneficios y de empleo y todo ello aplicando criterios de sostenibilidad ambiental, social y económica. Esto permitirá un desarrollo sostenible del monte y un mayor aprovechamiento del mismo, lo que redundará en mayores beneficios para los productores y toda la cadena industrial.

Así lo entienden desde la Administración, desde la industria y desde la parte productiva, aunque con visiones particulares que el director xeral de Ordenación Forestal de la Xunta, Tomás Fernández-Couto; el director de Ordenación Forestal de Ence, Alejandro Oliveros; el presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de la Primera Transformación de la Madera, Daniel Díaz Ramos; el presidente de Maderas Villapol, Daniel Villapol; el presidente de Promagal, Ramón Reimunde, y el de Promavi, Manuel Galdo expusieron en un foro organizado por El Progreso en su delegación de Burela.

Desde la Administración, el director xeral de Ordenación Forestal explica que lo que se está llevando a cabo es una revisión del primer plan forestal, que fue pensado para durar 40 años, pero después de 25 ya necesita una revisión "porque hay circunstancias que obligan a actualizarlo". "Tiene que haber una planificación en las políticas públicas del territorio y en lo que se refiere al monte, este representa dos terceras partes de la comunidad y cuenta con producciones muy diferentes, desde la madera que es muy importante, hasta la ganadería extensiva, el turismo, el paisaje o la conservación, por lo que es muy importante", defiende y subraya que la puesta en marcha del plan debe suponer un "reparto equilibrado del territorio".

En este sentido, Fernández-Couto detalla que el nuevo documento recoge que algo más del 50% del territorio se destine a la producción sostenible de madera, un 25% a la conservación de las especies arbóreas caducifolias y otro 25% a espacios abiertos. "Se busca el equilibrio, aunque la apuesta por la producción de madera es muy importante", asegura, y subraya que este uso del monte puede duplicar su producción en los próximos años y hacerlo con mayor calidad si se aplica una gestión adecuada. Además aporta datos que sustentan esta afirmación: en 2017 las cortas en Galicia supusieron 9,5 millones de metros cúbicos y este año, con datos del verano, ya alcanzan los 8,2 millones de metros cúbicos, mientras en 2016 la cantidad cortada fue de 8,5 millones. Son datos que se corresponden con cortas, pero si se tienen en cuenta los crecimientos quedarían sin cortar más de cuatro millones de metros cúbicos. "Es importante avanzar para que el monte siga dando estas producciones", asegura.

INDUSTRIA. La industria forestal ve en este plan una oportunidad. Para Alejandro Oliveros, de Ence esta planificación «es una herramienta para luchar contra el abandono del monte y aprovechar la bioeconomía», que él considera un sector en auge. "Cada vez más se puede sustituir por elementos hechos con madera, aquellos que se estaban haciendo con petróleo, acero o cemento y eso implica una oportunidad enorme", asegura y subraya que "al utilizar la madera estamos generando un beneficio ambiental importante".

Oliveros destaca que el plan debe contar con el suficiente consenso y que tiene el reto de incorporar los dictámenes del Parlamento. Además subraya dos importantes puntos a tener en cuenta. Por un lado, considera fundamental que se apoye en datos sólidos y por otro, que se vincule a las oportunidades nuevas que surjan como la bioeconomía. "Si decidimos que el monte tiene que ser sostenible para ser rentable, producir valor y que no haya incendios, tenemos que ver cómo se organizan los distintos flujos para que tanto los propietarios como el resto de la cadena tengan beneficios", dijo, y abogó para que entre los objetivos del plan figure la sostenibilidad económica. Además ofreció un dato aportado por la Unión Europea, que cifra en 300 millones de metros cúbicos el déficit de madera para 2030, para dar una idea del crecimiento que puede experimentar el sector.

También desde la industria habla Daniel Villapol, que considera básica la planificación para el sector forestal "porque as actuacións teñen que ir encadeadas e ter continuidade a longo prazo". "É mellor ter un plan que non telo e si é consensuado moito mellor, para que os vaivenes políticos non nos afecten porque iso crea inestabilidade", explicó.

Para Villapol no resulta tan importante que la norma defina las especies y los usos, "porque a sociedade evoluciona constantemente", pero señala que sería interesante que el nuevo plan permitiese convertir en terreno forestal, respetando la normativa de distancias, parcelas agrícolas que no se adecúan a ese uso por sus características "porque deste xeito tamén se contribuiría a minimizar as superficies que quedan abandonadas e que se dan en moitas zonas da comarca".

En este sentido, Villapol también expresó su deseo de que este plan "se leve a efecto mellor ca o plan inicial, porque na maioría dos casos non se executou realmente, e que teña un presuposto axeitado para levar a cabo a xestión forestal".

Desde la Asociación Provincial de Empresarios de la Primera Transformación de la Madera, Daniel Díaz Ramos apuntó a la importancia de conocer las existencias madereras para contar con ellas en la planificación y subrayó la importancia de establecer revisiones cada cinco años para las especies de crecimiento rápido y cada diez para las más lentas. "Cremos na planificación e ordenación do monte, pero non nas normas universais para toda Galicia con criterios únicos e sen límites xeográficos", aseguró Díaz Ramos que subrayó que "a propia natureza marca as diferentes plantacións que se axeitan en cada zona en función da temperatura, a altitude e a humidade".

PRODUCTORES. El punto de vista de los productores lo pusieron Manuel Galdo de Promavi y Ramón Reimunde de Promagal.

Manuel Galdo abogó por agilizar la tramitación del plan y puso sobre la mesa que las propuestas hechas por los propietarios se tardan en valorar y que los inventarios de madera de los que se parte son muy antiguos.

Más crítico en su exposición fue Ramón Reimunde que asegura que los productores desconocen en qué punto se encuentra el plan y criticó que no fueran respondidas las alegaciones que presentaron: "Tampouco coñecemos o borrador e o Consello Forestal debería coñecelo, porque igual despois non está de acordo e aínda que se aprobe no Parlamento xa non contará co consenso da sociedade", dijo. Además, subrayó que el plan no puede servir a la Administración "para facer o que queira".

De todas formas, Reimunde aseguró que es un documento "que nos interesa ter a todos" y subrayó que en los concellos de la comarca hay un stock de madera de un millón de metros cúbicos casi listos para cortar "e esas situacións non se poden dar no futuro", por lo que defendió la planificación para evitar estos extremos. En este punto, el resto de participantes en el foro discreparon con que el excedente de madera sea tan importante. Reimunde también mostró su acuerdo con que la propia naturaleza marca el tipo de plantaciones que son rentables en cada zona y defendió que de la superficie forestal deben quitarse las tierras agrarias y las que se encuentren cerca de las viviendas.

Finalmente, Reimunde subrayó que en Promagal el plan les produce "esperanza, pero tamén inquedanzas".

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