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Dani 'Zeta' posa con los remos de la trainera castropolense. JOSÉ Mª ÁLVEZ.JPG
Dani 'Zeta' posa con los remos de la trainera castropolense. JOSÉ Mª ÁLVEZ.JPG
Dani 'Zeta' debuta como entrenador en Castropol después de remar durante nueve campañas seguidas en la durísima Liga ACT 

El Club de Mar Castropol estrena nuevo ‘capo’. Al frente del equipo sénior, que competirá de nuevo en la división B de la Liga Galega de Traineras (LGT), no se pone un cualquiera, sino que toma el mando uno de los remeros más contrastados de los criados en la entidad castropolense y con un gran bagaje en la Liga ACT, la competición más importante de traineras de España.

Daniel González Pasarón, más conocido como ‘Zeta’, ha aceptado la propuesta de la directiva del Occidente asturiano y se estrena como entrenador poniéndose como reto "intentar mejorar la novena posición lograda por el club esta última temporada", señala.

Tres campañas en el equipo cántabro de Astillero (2013-2016), una en el moañés de la SD Tirán (2017), otra en el vasco de Ziérbena (2019) y tres en dos etapas en el boirense de Cabo da Cruz (2018, 2020 y 2021) componen el currículo deportivo de Zeta en la ACT, que no es más amplio porque antepuso sus estudios a la competición.

"Empecé de manera tardía, en el 2013, cuando ya tenía los 30 años cumplidos. Primero me dediqué a estudiar Topografía en Mieres, pero seguía todas las regatas por la tele y tenía en mente intentar llegar algún día a la ACT", explica.

Una vez que empezó a trabajar, el paso natural fue probar primero en la LGT y dar luego el salto a la categoría reina. Perillo (Oleiros) y Amegrove (O Grove) fueron las estafetas previas antes de enrolarse en Astillero y debutar en la ACT.

Los últimos nueve años han sido de muchos sacrificios, tanto dentro como fuera del mar, ya que para Zeta las regatas y los entrenamientos grupales comenzaban en la tarde del viernes.

"Lo que peor se lleva es conciliar la vida familiar. El año de Ziérbena, que era un club puntero que exigía ir casi todos los fines de semana a entrenar allí, salía de trabajar a las 5 de la tarde, cogíamos el coche y a las 8 estábamos en Bilbao para salir al agua. Y regresábamos el domingo después de comer", rememora.

Afortunadamente, Zeta asegura que en su casa siempre le han apoyado. "Muchas veces nos dicen que estamos locos, pero para mí el remo es una válvula de escape y siempre tuve suerte porque mi pareja nunca me puso demasiadas trabas. Es normal que al irme de viernes a domingo no tirase cohetes, pero siempre me apoyó. No tengo hijos y eso también ayudó porque con críos me costaría hacer ciertos sacrificios", reconoce.

A pesar de estar en la categoría más importante a nivel nacional, a la mayoría de remeros no les compensa económicamente: "Te compensa porque es tu pasión y miras más que lo económico, pero con lo que te pagan solo cubres gastos. Lo haces porque es tu afición, aunque es cierto que es muy sacrificada a nivel físico".

Estos esfuerzos y la retirada también de su compañero en Cabo José Ángel García, ‘Louxa’, con quien viajaba y remaba desde hace años, precipitó la suya: "Hace tres años ya me comentaron la posibilidad de entrenar a Castropol, pero siempre les contestaba que me hacía ilusión, pero que quería estirar un poco más la vida competitiva de alto nivel. Debido a la edad y a que José Ángel, con quien siempre fui de la mano, ha decidido dejarlo, también decidí dar yo el paso".

De su periplo por la ACT y la LGT extrae más recuerdos positivos: "De Hondarribia a Moaña creo que me queda solo un puerto que no haya pisado y eso está muy bien porque conoces a mucha gente y te empapas de la cultura vasca, cántabra y gallega".

La etapa que más llenó al remero de Figueras fue su paso por Cabo da Cruz. "El año 2018 fue el mejor porque hicimos unos muy buenos resultados para el nivel económico que había. Además de lo deportivo, en lo personal también fue maravilloso porque había un grupo humano con muy buen ambiente y eso también es muy importante", remarca Zeta.

Zeta espera que su paso por la ACT le sirva para ser un buen entrenador y tratará de beber de varios de los técnicos que ha tenido a lo largo de su carrera. "Por suerte los he tenido muy buenos como José Ángel Cambados (Amegrove), Dani Pérez (Astillero) o Beni Silva y Gustavo Vázquez (Cabo), que son auténticos referentes y espejos en los que mirarse", apunta.

De momento, ha conseguido reclutar a antiguos compañeros que habían dejado el remo: "Hablé con cinco o seis que llevan tiempo parados y parece que hay un grupillo que quiere dar el paso conmigo y eso también ha sido importante para mí. Quizá no están en la mejor edad para regresar, pero tienen experiencia y eso a este nivel cuenta".

Y anticipa que su despedida como remero puede no ser total. "Tengo 40 años y ya es una edad para ir pensando en dejar el alto nivel, pero ahora son dar dos pasos hacia atrás y, si el físico responde, quizá me meta en la trainera algún día", desvela. Todo ello con el objetivo de que Castropol siga siendo esa isla irreductible entre el remo gallego y el vasco y cántabro.

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