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Océano sin fronteras

Martina Sánchez, de siete años, fue la primera en ver la botella en la playa vicedense de San Román. AMA
Martina Sánchez, de siete años, fue la primera en ver la botella en la playa vicedense de San Román. AMA
Un medio de Alaska narra la historia de una botella aparecida en O Vicedo tras un largo viaje 

La travesía de casi una década de una botella que cruzó el océano Atlántico tras ser lanzada frente a Estados Unidos y aparecer hace dos semanas en la playa vicedense de San Román, sigue coleando, aunque ahora lo hace incluso más lejos de la costa este estadounidense, ya que acapara titulares en la región de Alaska, lugar en el que reside y trabaja como oficial de policía Keith Barkwood, el otro protagonista de esta sorprendente historia.

La web de KTUU, cadena de televisión de Alaska afiliada a la NBC, se hacía eco días atrás de la aventura del vidrio que arribó a la costa mariñana. Este medio se puso en contacto con el antiguo marine americano y tripulante de remolcadores que lanzó las botellas al Atlántico cuando tenía 32 años y trabajaba de instructor de navegación en goletas.

Barkwood reconoció que en un primer momento no le prestó demasiada atención al mail enviado por Laura Sánchez, una de las madres del grupo de seis primos que encontró la botella: "Tenía un correo que parecía basura sobre una botella del Virginia (el nombre del velero), pero era demasiado específico para ser una tontería", afirmó.

Tras abrirlo, Keith comprobó que contenía un mensaje y varias fotos, entre las que reconoció a la que podía ser una de las botellas que lanzó al Atlántico. «Pensé: santo cielo, no puedo creerlo».

El policía recuerda que tiró varias y que una apareció al poco tiempo en Carolina del Sur, pero entiende que la de San Román "fue la que arrojamos en medio de la corriente del Golfo y debió de quedar atrapada en un remolino, flotando en círculos durante diez años", señaló Barkwood, quien se felicitó por su destino: "Es increíble que de todos los lugares en los que podría acabar, lo hiciese en una playa de arena, porque se podría haber estrellado fácilmente contra las rocas".

Tras los distintos mensajes que se intercambiaron Barkwood y los Sánchez, estos le invitaron a conocer San Román junto a su familia. "Creo que el océano ha escogido un lugar de vacaciones para mi familia y sería fantástico poder ir para el año", confesó.

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