El obispo de Mondoñedo pide inversores para los monasterios de Os Picos o Valdeflores

El burgalés García Cadiñanos dice disfrutar "como un enano" subido a los tejados de iglesias y conventos en su labor de gestión del patrimonio
Fernando García Cadiñanos. JOSÉ Mª ÁLVEZ
photo_camera Fernando García Cadiñanos. JOSÉ Mª ÁLVEZ

El obispo de Mondoñedo-Ferrol, Fernando García Cadiñanos, pidió en Viveiro a los periodistas esforzarse en la búsqueda de información veraz, de forma lo más científica posible, para generar opinión en la sociedad y que esta avance con criterio. Lo hizo en un desayuno en la Residencia Betania de Viveiro ante varios periodistas con motivo del día de su patrón, que fue san Francisco de Sales, otro obispo.

En el repaso de la actualidad de la diócesis, Cadiñanos demostró su gusto por los asuntos relacionados con el patrimonio –no en vano fue director del Museo del Retablo de Burgos– y reconoció que este ámbito es para él casi un hobby entre una labor pastoral y de organización muy contento desde que fue ordenado obispo en Mondoñedo.

Dice disfrutar "como un enano" subiendo a "tejados de monasterios e iglesias" y desearía dejar huella en el Museo Diocesano e Catedralicio mindoniense, ampliándolo y dotándolo de ámbito comarcal con fondos estatales del 1% cultural sobre los que el pasado año hubo problemas burocráticos. Al museo irían piezas que no puedan mantenerse en las parroquias y deban custodiarse a buen recaudo. 

Al mismo tiempo, pone a disposición de las administraciones y particulares edificios que ahora son un lastre para la Iglesia y "una espina que duele a los municipios si están deteriorados, pero no tenemos capacidad de mantenimiento y uso de los mismos".

Citó los casos de Os Picos, en Mondoñedo, sobre el que hay contactos con el Concello y espera proyectos, o San Salvador de Lourenzá. "Es un mastodonte –dijo–, nosotros podemos velar para que no se caiga pero es una pena no invertir en su futuro. Ahora la Xunta invierte en los tejados de la iglesia y estamos pendientes del claustro del siglo XVII, gestionado por el Concello para actos y visitas culturales, pero falta el patio, que a día de hoy no está cuidado".

Reconoce que "hay que darle una vuelta más en la diócesis a la cultura en el ámbito expositivo y evangelizador" y asegura que se está implicando en la reforma del presbiterio de la catedral. Al museo diocesano irían las monedas de oro halladas recientemente entre los muros de la rectoral de Santa María de Viveiro. "Solicitamos a la Xunta un crismón que salió en unas obras en Mondoñedo y que es de los primeros cristianos allí, del siglo VI o VII, muy relevante junto con el antipendio prerromano de San Martiño o el sarcófago del Conde Santo en Lourenzá", abundó Cadiñanos.

Del monasterio vivariense de Valdeflores, de propiedad de la orden de las Dominicas, asume que la Iglesia no tiene fondos si no es para custodiar su valioso archivo y  ve con buenos ojos otros posibles usos.

Señales de alarma

El burgalés, al respecto del futuro de la comarca mariñana, ve señales de alarma no solo por los problemas de Alcoa o en la pesca, también por las condiciones de preariedad laboral o el déficit de infraestructuras que desincentivan el asentamiento de empresas y personas. Y cree necesaria más diversidad.  

"Hemos hecho un cristianismo demasiado cultual"
García Cadiñanos, con presente y mucho futuro en la Iglesia española, reconoce que "hemos hecho un cristianismo demasiado cultual, de culto, cuando la vida religiosa va más allá y la responsabilidad debe ser compartida pues todos somos Iglesia y lo de que el cura lea, lleve las cuentas, visite... no era así al principio, era labor de toda la comunidad".

El obispo de Mondoñedo-Ferrol, preocupado por el avance de la soledad y un individualismo o celo por la privacidad más propios de países nórdicos, confía no obstante en ofrecerles un proyecto pastoral a los jóvenes con "valores altos" que puedan implicarlos y ayudarles a romper "el vaciamiento vital" en el que muchos permanecen.

Dada la escasez de vocaciones religiosas, ve positivo contar ahora con cuatro seminaristas, tres de ellos extranjeros. "No todas las diócesis los tienen", destaca. Su carácter aperturista se refleja en las conversaciones para compartir algún templo de Ribadeo para actividades o rito ortodoxo que profesan muchos rumanos.

Comentarios