Mondoñedo celebra la artesanía

Los profesionales del barrio de Os Muíños realizan demostraciones de sus oficios en los centros educativos
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photo_camera Marcelo Scapinachis Viacava instaló su taller de alfarería en Mondoñedo hace cinco años. EP

LOS artesanos del barrio de Os Muíños en Mondoñedo realizan estos días actividades en los centros educativos locales englobadas en el programa de la fundación Artesanía de Galicia con motivo de la celebración de los Días Europeos de la Artesanía. Entre los profesionales que participan está el vicepresidente de la asociación mindoniense, Marcelo Scapinachis Viacava, quien instaló su taller hace cinco años en la ciudad, justo antes de la pandemia.

Scapinachis destaca el interés de las jornadas de artesanía, en las que cada vez participan más profesionales. Este año cambiaron los talleres para hacer demostraciones de su oficio por actividades en el IES San Rosendo y el Ceip Álvaro Cunqueiro de la ciudad. Además de su taller Esquina Atlántica participan los de hilado con rueca de Elif, el titiritero Tom Arenas, así como Sandra y Nuria de As Formas da Terra y Artesanía do Pasatempo, que enseñan sus oficios a los más jóvenes. Estudiantes de todos los cursos del instituto asisten a las demostraciones. "Muchas veces lo que le interesa a la juventud es saber si con esto se puede sobrevivir, les parece curioso y les sirve como experiencia, sobre todo a alumnos a los que les gusta la plástica y las manualidades".

Marcelo Scapinachis: "Siempre quise ser alfarero, desde que vi trabajar a Pascual Freire en Montevideo"

Marcelo destaca el pasado histórico de Mondoñedo en la alfarería, pues en los últimos 300 años tuvo 20 talleres, "algo que no es tan evidente al pasear por sus calles". Reconoce que la sociedad actual tiene más interés por la tecnología que por la artesanía, aunque algunas personas solo regalan artesanía, que adquieren en ferias organizadas en grandes ciudades, como Burgos, Vitoria, Madrid o Milán, adonde acudió a vender su producción.

El alfarero apunta que en Galicia no se valora tanto su oficio como en otras zonas, aunque A Coruña acoge la feria Mostrart, una de las más relevantes del sector. Scapinachis subraya que todos los talleres que participan en esas ferias están registrados y casi todos trabajan al amparo de la marca Artesanía de Galicia. Por ello, sus profesionales pueden resolver cualquier duda a los clientes, dado que han estado presentes en todas las fases de la producción.

Más visitas

La asociación de Os Muíños intenta revalorizar más el barrio para atraer más visitas, "porque cuanta más gente venga, más posibilidad hay de vivir de estos oficios". Por eso buscan que los visitantes pernocten en Mondoñedo ofreciéndoles más actividades y que las visitas no se limiten a la época turística o a los peregrinos del Camino.

De hecho, con el programa De Catedral a Catedral intentan ofrecer un plus, un sello único, amuleto o cuaderno de bitácora por iniciar en la ciudad las últimas etapas para que "disfruten de un día en Mondoñedo conociendo los museos, talleres y monumentos, y que no sea una sorpresa ni un punto de paso".

Sus inicios

El alfarero recuerda que él y su pareja Maica Juncal se enteraron de que "había una ruta de artesanía interesante y solicitamos participar y cuando hubo un taller disponible concursamos". Tenía taller en Moaña, aunque su andadura en Galicia comenzó en 1991. Scapinachis pertenece a la Asociación Galega de Artesáns y a la Federación para el Fomento y el Impulso de la Artesanía en Galicia (Afiga).

Marcelo empezó en la cerámica con 17 años. "Siempre quise ser alfarero desde que vi trabajar a Pascual Freire en una exhibición que hizo en Montevideo (Uruguay). Era hijo de Xe Freire, igual que Tito, el inventor en los años 1950 del recipiente para tomar la queimada. Scapinachis se convirtió con el tiempo en alfarero, como aquel al que admiraba, y recaló en el taller donde aprendió Pascual en Mondoñedo. Explica que Cunqueiro y Puchades acudían al alfar mientras Tito horneaba, una época en que la alfarería desaparecía y le daban ideas para mantener la actividad. Así nació la típica cazuela de la queimada.

Tanto Marcelo como su pareja son artesanos y tienen sendos talleres en Os Muíños. Considera que es mejor formar parte de una asociación, porque pueden ayudarse unos a otros.

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