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El mercadillo sigue a duras penas

Un puesto en el mercado del pasado viernes en Burela. D.V.
Un puesto en el mercado del pasado viernes en Burela. D.V.
La pandemia retrae a la gente mayor que era la clientela habitual y los cambios en las citas más concurridas también han influido

"Os mercadillos perderon en todas partes", así de categórico es uno de los vendedores de alimentación que acuden cada semana al de Burela, y conoce bien los de toda la comarca y más allá. Este viernes era una ocasión propicia para surtir las despensas con los productos habituales, una vez pasados los excesos navideños, y el tiempo acompañaba para acudir a Torrentes pero la pandemia se deja sentir y hubo una menor afluencia de la que solía tener este importante mercado. "Existe moita desconfianza a estar en sitios nos que se supón vai haber moita xente, aínda que non sexa así e se faga todo no exterior", reconoce.

Básicamente se ha perdido el público que no era habitual en los puestos o que tenía el aliciente de hacer vida social en el mercadillo. "Houbo un cambio de consumo -explican-, en xente maior que antes non faltaba porque aquí a relación calidade-prezo é moi boa, mellor ca nos súper, pero que agora non sae da casa por medo ao virus e prefire encargarlle a compra aos fillos".

Hay quien cree que la gente de los alrededores sostiene ahora el de Burela. Otros mercadillos más pequeños como los de Cangas o Ferreira habrían notado menos el bajón.

En el de Burela, al igual que en el de Ribadeo o Tapia, los cambios de ubicación también habrían afectado "á xente do mercado". En el de Burela hay quien ve como imposición del gobierno local sacarlo del centro y llevarlo hacia O Campón. Por las cuestas o por afectar a una parte de la hostelería, hay quien lo boicotea o no acude, pero también está el sentir de que el lugar actual es ahora más amplio y seguro para todos y cerca hay locales hosteleros como O Poeta y el Palacio.

"Ao mellor a xente deste barrio non era tanto de mercado como a de abaixo, pero penso que todos os partidos de Burela tiñan en mente trasladalo de sitio e se foi a menos é por unha combinación de factores nos que tamén entran cambios no consumo", dice uno de los comerciantes. Como también ellos se han adaptado y de regreso aprovechan para llevar pedidos a domicilios de clientes habituales. "Ás veces nun mercado pequeno duplico ou triplico o que vendo en Burela", pero no deja de asistir. Y muchos otros con pequeños puestos y pocos productos siguen pagando la tasa. Ciertos productos con un marchamo de origen como el pan o los embutidos, aguantan.

Los del ramo textil y calzado lo estarían pasando peor, pero acuden desde lejos a la cita, a la espera de cómo evoluciona la pandemia. "En Ribadeo as ventas das prazas de abastos incrementáronse os martes e xoves ao variar a ubicación, en cambio en Viveiro seguen máis ou menos". Otra comerciante con chacinería dice que "en Burela perdín un tercio de clientes que deixaron de vir porque son maiores e non teñen quen os suba".

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