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Memorias de un ‘neno’ de aldea que surca el cielo

Samuel Piñón.TWITTER
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El vicedense Samuel Piñón siempre ha ido contracorriente y en lugar de decantarse por el mar apostó por volar y se formó como piloto

Samuel Piñón, Samu como le rebautizaron sus amigos de la infancia "e así quedei, como as ambulancias", cuenta bromista al otro lado del teléfono este muchachote de 38 años que siempre quiso ser piloto. Un sueño que hizo realidad a pesar de que en su localidad natal de O Folgueiro, en O Vicedo, pocos apostaban porque un neno de aldea "sen apelido composto" lograra ser alguien en el Ejército. "E se eu o fixen pode facelo calquera, só hai que poñerlle ganas e loitar polo que se quere", recuerda.

"Eu veño dunha familia normal, que non podía facer fronte os cartos que supón a formación como piloto e teño que decir que me axudou moito a orientadora do IES Vilar Ponte no que estudiei e que me falou dunha academia en Ferrol para preparar as oposicións para o Exército", asevera Samu, rememorando lo claro que tenía su vocación. A pesar de que "sempre fun o empollón da clase» y de tener las mejores notas, Piñón se ‘chupó’ los tres meses de verano yendo al cerco porque su padre no veía claro eso de Ejército y Samu no dio su brazo a torcer. "En setembro xa recapacitou e fun preparar as oposicións, que saquei á segunda", manifiesta.

Tras cinco años en la Academia de San Javier, en Murcia, se licenció como número 1 de Transporte Aéreo y estuvo seis años con los aviones apagafuegos, pero también en vigilancia aduanera y en formación de paracaidistas.

El ya capitán Piñón tuvo que enfrentarse a un momento de inflexión en su vida, relacionado con su ascenso a comandante como le correspondía en el escalafón militar, un paso en el que el día a día deja de estar en al aire para centrarse en los despachos, lo que le llevó a tomar la decisión de dejar el Ejército para pasar a la empresa privada, también como apagafuegos en Faasa (ahora Pegasus AeroGroup), de donde después dio el salto a Iberia y luego a Martínez Ridau Aviación, de nuevo en tareas de extinción.

MEJORES EMPRES AS. "A min, o Exército deumo todo, pero hai un momento na vida no que hai que decidir e este foi un deles", se sincera el piloto que, por circunstancias de la vida, vuelve a estar de nuevo en el Ejército, al menos hasta final de año, pues "por un cambio de normativa quédanme uns meses de servizo", relata. Un viaje de vuelta que le llegó a los pocos meses de entrar en Iberia y tras el estallido de una pandemia que obligó a la compañía a hacer un Erte y a él a recolocarse en la extinción de incendios hasta que ingresó de nuevo en el Ejército. "En líneas aéreas voase máis coa cabeza que coas mans e nos incendios ao revés, máis coas mans que coa cabeza", dice comparando los dos empleos, satisfecho de haberlos tenido "nas mellores empresas de España, tanto en incendios como en pasaxeiros".

"Nos apagafuegos fun moi feliz", cuenta el piloto sobre su mayor experiencia laboral, casi toda ella en el 43 Grupo del Ejército del Aire, cuya misión principal es la extinción de incendios forestales. Una unidad, operativa los 365 días del año, que cuenta con una base en Santiago durante la época estival —una de las siete que hay repartidas en España— y a la que venía destinado el de O Folgueiro. "Unha vez facendo prácticas na comarca houbo unha señora que me protestou porque molestaba aos que estaban collendo calamares", cuenta sin poder dejar de reírse mientras rememora la surrealista de la situación.

Y lo dice alguien que se enfrentaba a un peligro real en cada operación, porque el fuego no es un enemigo débil ni fácil, aunque Samu no concibe trabajar con miedo. "Ir en moto é perigoso, pero o que vai o fai por gusto. Se o estás a pasar mal no avión no che subes a un desas características e eu a verdade é que disfruto cada vez que entro», relata Piñón, autor del blog Diario de un piloto. Samu parece haber nacido para estar en medio de todas las gordas y hasta su bautizo de fuego se convirtió en la broma más seguida por toda la cuadrilla de Torrejón (la base de la 43) y gloriosas son sus fotos empapado, casi ahogado más bien, hasta por el camión de bomberos, que también se sumó a la fiesta de cubos de agua que le llueven a todo el que realiza su primera misión con fuego real.

Unas operaciones en las que se puede participar con dos modelos diferentes de aeronaves, la Air Tractor, que carga en tierra, y la FireBoss, el anfibio protagonista de la mayor parte de sus vídeos, y al que se refiere como el zapatones o el travieso amarillo, y en el que desarrolló buena parte de su campaña en la lucha contra el fuego.

El trabajo le obligó a tener que marchar lejos de casa, de la que ahora está a 1.100 kilómetros de distancia, pues está asentado con su familia en Alicante. Su hija cumplirá en breve cinco años, una gran oportunidad de volver a reunirse con sus padres, que viajarán hasta el sur. Él estuvo el pasado agosto en la comarca, celebrando el 86 cumpleaños de la abuela Divina y confía en regresar en Navidades y es que siempre que puede hace un hueco para volver a casa. Ya le tarda la normalidad completa para poder disfrutar con los amigos como se merece y ansía esas cenas y quedadas de antaño. "Cantos hai xa que non vou ao Naseiro!", se lamenta Samu, recordando una cita ineludible en otros tiempos, de los que también rememora el primer campeonato de fútbol femenino que se hizo en Galicia y que organizó su prima Mónica Piñón en 2013 y donde participó su chica. El campeonato fue en O Folgueiro, claro, donde el fútbol siempre ha tenido su tirón y eso que a Samuel siempre fue más de pesca deportiva y remo.

A Coruña desde elaire, su vídeo viral
A Coruña desde el aire, su vídeo viral "Señoras y señores pasajeros, bienvenidos al vuelo IB522 con destino a A Coruña" suena la voz del copiloto Piñón poco antes de aterrizar en Alvedro a finales del pasado mes de abril. Unas mismas palabras que compartió en Twitter, acompañadas de unas imágenes del aterrizaje, que llevan ya más de 16.000 reproducciones y numerosos comentarios por permitir ver la ciudad desde un prisma muy distinto para el común de los mortales. Único "Sorprendeume a repercusión, porque foi o único aterraxe que gravei. A verdade é que era unha tarde que se prestaba, cun sol baixo e unha luz moi bonita e como levaba a cámara a puxen, porque nin saca visibilidade nin molesta, claro, e despois no hotel escollín uns minutos que me pareceron chulos, lles puxen unha música tranquila, que é como estamos na cabina, e nada máis", se sincera Piñón, que cuenta con más de 5.000 seguidores en Twitter.

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