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"La máxima es no ponerse límites y probar de todo"

Álex González realizando un entrenamiento con su bicicleta adaptada. EP
Álex González realizando un entrenamiento con su bicicleta adaptada. EP
Álex González quedó en silla de ruedas en el 2006, pero su situación no le ha impedido practicar baloncesto, remo y ciclismo

"No ponerse límites". Esta es la máxima que se autoimpuso Álex González Pernas desde hace ya tres lustros. A punto de cumplir 45 años —lo hará el 15 de octubre—, este vivariense probó unos cuantos deportes en la última década. La paraplejia que sufre, que lo postró en una silla de ruedas después de sufrir un accidente de moto en Cedeira, no le impidió seguir dando rienda suelta a una de sus actividades favoritas: hacer deporte.

Primero practicó con el baloncesto, el que había sido su deporte de joven; luego vino el remo adaptado y ahora disfruta del ciclismo, que tiene un sabor especial para Álex: "Creo que me voy a quedar con este y no voy a cambiar más. Para los que nos gustaba la moto, volver a sentir el aire en la cara es una sensación única", desvela.

La vida cambió para este vivariense el 8 de abril del 2006, día en el que sufría el fatídico accidente con su motocicleta. Una persona que había jugado al baloncesto en categorías inferiores, que era un habitual en carreras populares de atletismo, que salía a hacer rutas en bicicleta y que era un asiduo al gimnasio, de repente se quedaba sin muchas opciones de hacer deporte. Pero no estaba dispuesto a renunciar a ello por completo, aunque reconoce que no fue un camino de rosas. "En el hospital estaba genial, sabía lo que tenía y asimilé bien todo, pero el palo te lo das cuando llegas a casa. Es en ese momento es cuando te das cuenta de todo y al principio me costó un poco asimilarlo", rememora.

Tras el golpe de realidad, que llegó "después de estar seis o siete meses en la planta de lesionados medulares del hospital de A Coruña", poco a poco fue acercándose al deporte. "Un grupo de amigos fue el primero en darme el impulso necesario. Me animaban a salir de casa, reservábamos el pabellón y allí hacíamos unos circuitos con conos para intentar manejarme con la silla. A partir de ahí, empecé a conocer cosas sobre el deporte adaptado y primero probé con lo más cercano a mí, el baloncesto en silla de ruedas", recuerda.

"Me encanta el ciclismo porque para los que nos gustaba la moto, volver a sentir el aire en la cara es una sensación única"

Álex había jugado hasta los 18 o 19 años en el club de Viveiro: "Lo probé con el Basketmi Ferrol y con ellos estuve jugando cuatro años. Estábamos en la segunda categoría a nivel nacional y fui a jugar por toda España. Ahora ese equipo está en División de Honor".

A la ciudad departamental se desplazaba varios días para entrenar y jugar. "Eran dos viajes mínimo para entrenar, porque teníamos un tercer día a mayores que era optativo, y tres con el partido, ya fuera para jugar allí o para ir a coger el bus para desplazarnos a otra ciudad", relata.

Aunque viajó mucho, recuerda que tampoco tenían demasiado tiempo para hacer turismo: "Íbamos del avión al hotel y si viajábamos en coche, igual. No nos daba mucho tiempo a conocer los lugares en donde jugábamos".

Pero más allá de los aspectos puramente deportivos, a Álex le sirvió mucho la experiencia en el plano personal. "Esos cuatro años en Ferrol me ayudaron a manejarme en el día a día, porque iba a hoteles en los que tenías que hacerlo tú todo. Viendo al resto de compañeros iba aprendiendo cosas y trucos para manejarme mejor. Eso me ayudó a hacerme totalmente independiente y de hecho ahora vivo solo. Prácticamente puedo hacer todo sin ayuda de nadie. Salgo de casa, cojo mi coche y voy a un lado y a otro", resalta.

FORTALEZA. Álex no duda en recomendar el deporte a todas aquellas personas que han sufrido algún tipo de paraplejia. "El deporte es bueno para todos, pero en nuestra situación es fundamental porque te ayuda ya no solo físicamente, sino también psicológicamente. Lo recomiendo al 100% porque te das cuenta de que el mundo no se acaba por estar en silla de ruedas y prácticamente puedes hacer de todo. La accesibilidad, aunque todavía queda mucho camino por recorrer, ha avanzado mucho en estos últimos años", apunta.

"El deporte es bueno para todos, pero en nuestra situación es fundamental porque te ayuda psicológicamente"

En su afán por no pararse y encontrar cosas nuevas, Álex buscó un deporte individual que se adaptase a sus características y descubrió el remo adaptado en el año 2013. Fue gracias a Juan Pablo Barcia, Pioto, el remero paralímpico de Vegadeo que ha quedado campeón de España en incontables ocasiones. "Conocí a Pioto, me invitó a ir a probar un día a Vegadeo y la verdad es que fue un deporte que me encantó. Si viviese en una zona en la que hiciese mejor tiempo, seguro que seguiría practicándolo", señala.

Álex se refiere a la dificultad de encontrar en Viveiro aguas más tranquilas, "porque nosotros tenemos el problema de volcar y por eso el Campeonato de España solía celebrarse en Sevilla, en el río Guadalquivir", precisa. Además, "siempre me tenía que acompañar alguien para subirme al bote".

Su tenacidad hizo que al poco de iniciarse ya empezase a brillar en los campeonatos autonómicos, lo que lo volvió a llevar a Ferrol. "Cuando empecé a competir un poco a más alto nivel me fui al Club de Remo San Felipe. Ahí venía siempre alguien conmigo, me tomaban tiempos y eran entrenamientos distintos a los que hacía en Viveiro. Remando en casa había ganado algún campeonato gallego, aunque es cierto que éramos poquitos. Los logros son lo de menos para mí. Lo que me interesa cuando voy a una competición es ganarme a mí mismo. Si mejoro mi tiempo, estoy contento".

De nuevo volvían los viajes a Ferrol, algo que nunca le amargó: "Solía ir dos o tres veces a la semana, aunque a veces también entrenaba en Celeiro en el remoergómetro y así no tenía que ir tanto allá. El bote lo tenía en Ferrol y me lo había cedido la Federación Gallega de Remo", explica.

Tras unos años en el remo y su presencia en tres campeonatos gallegos y dos de España, descubrió el ciclismo a través del proyecto Incluso Enki, una iniciativa deportiva impulsada por la Fundación Abrente. "Me animó a probar el presidente de Enki, Ángel López, y me enganchó de tal manera que me voy a quedar en este deporte. Y no es solo por el deporte en sí, sino también por los valores que tienen en el club y su objetivo de hacer el deporte inclusivo para todos", ensalza el vivariense.

"Cuando entreno en Viveiro, normalmente voy con gente de pie porque, si para un ciclista normal es peligroso, para nosotros es un riesgo enorme"

La propia entidad coruñesa le ha cedido la bicicleta, con la que ya ha competido en un campeonato autonómico de contrarreloj y el pasado fin de semana en la Copa de España, una prueba que se disputó en el circuito Ricardo Tormo. "Todas las sillas para hacer deporte son carísimas y la que tengo cuesta entre 6.000 y 7.000 euros, pero las hay también de carbono por 12.000", explica.

Álex tiene la bicicleta en Viveiro y sale a entrenar siempre acompañado porque, al ir casi tumbados sobre el suelo, le da cierto respeto todavía. "Cuando entreno en Viveiro, normalmente voy con gente de pie porque, si para un ciclista normal es peligroso, para nosotros es un riesgo enorme, aunque es cierto que parece que los coches nos dejan más espacio cuando nos adelantan", afirma.

ENTRENADOR. Aunque se ejercita cinco o seis días a la semana durante dos o tres horas, Álex saca tiempo para seguir cultivando su afición al baloncesto. Lo hace como entrenador ayudante en el club de Viveiro: "Este año les voy a echar una mano cuando puedo, porque la bici me quita bastante tiempo. Estoy con el cadete femenino, del que fui entrenador principal en infantiles y alevines".

Entrenar es una faceta que también le llena mucho. "La verdad es que me encanta y ellas además se portan de maravilla. Están atentas y siempre son muy agradecidas", subraya.
 

En corto | Logros
2ª plaza
Aunque se presentó en el campeonato autonómico de ciclismo adaptado con la única intención de disfrutar, el vivariense Álex González consiguió finalizar en la segunda plaza absoluta. "A este campeonato iba con la intención de hacer simplemente mi carrera y no me esperaba subir al podio porque mi compañero, que fue tercero, llevaba un mes haciendo mejores tiempos que yo y otro de categoría superior también pensaba que iba a quedar por delante. Fui sin presión y fue una sorpresa esa segunda posición", relata.
Copa de España
Álex González compitió el pasado fin de semana en una prueba del Campeonato de España que se celebró en el circuito Ricardo Tormo de Cheste, en Valencia. Finalizó en la decimocuarta posición de su categoría: "Fue una experiencia genial, estaba muy bien organizado y el nivel era bestial. Ibas rodando a 40 kilómetros por hora y te pasaban relajados como balas, pero eso me motiva para entrenar más".
Baloncesto
 La gran pasión de Álex de joven fue el básket, que practicó hasta los 18 o 19 años. Tras el accidente probó el baloncesto en silla de ruedas con el Basketmi Ferrol y desde hace unos años forma parte de los entrenadores de base del Club Baloncesto Viveiro.
Otros actividades
Además del baloncesto, el remo y el ciclismo adaptado, Álex Vázquez ha probado otras muchas actividades: "He volado en parapente, buceado con bombona y también he hecho el Camino de Santiago desde León con la gente de Enki". De esos días en el Camino guarda un grato recuerdo y espera repetir: "Hicimos el Camino con unas becas de Cola Cao y en el último tramo nos acompañó el triatleta Javi Gómez Noya, que nos demostró ser un chaval estupendo". Recuerda perfectamente qué día arribaron a Santiago. "Llegamos al Obradoiro el viernes 12 de marzo y un día después empezó el confinamiento. Terminamos por los pelos", desvela.
789 Kilómetros
Tan buen sabor de boca les dejó, que esperan hacer el Camino Francés completo: "Queremos hacerlo entre varios desde Roncesvalles, pero esperaremos a que pase la pandemia". Jubilado desde el accidente, ha logrado que un drama se convierta en una especie de oportunidad: "Si no tuviese la paraplejia, no habría hecho la mitad de las cosas que he hecho estos años. Tengo todo el tiempo del mundo para probar cosas nuevas". Considera que lo peor que puede hacer una persona con paraplejia es encerrarse en casa. "Estoy lo mínimo posible porque, si te quedas empotrado en el sofá, sí que empiezas a darle vueltas a la cabeza y te vienes abajo. El deporte me viene de maravilla", concluye.


Juan Pablo Barcia: "Busco devolver lo que hicieron otros por mí"

El vegadense Juan Pablo Barcia, Pioto, es un auténtico referente en el remo adaptado español. Con dos participaciones en los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008 y Londres 2012, fue hasta este pasado verano el último remero español en competir a este nivel. Además, logró diez títulos nacionales y una plata.

Alejado del remo a nivel competitivo, Pioto, que también practicó halterofilia, sigue jugando al baloncesto en silla de ruedas con el Club Deportivo Cosa Nuesa de Avilés, que compite en la tercera categoría del baloncesto español. "Mi accidente fue en octubre del 2002, cuando tenía 26 años, y empecé a jugar a baloncesto en el 2004. Paré alguna temporada cuando estaba preparando los Juegos y ahora sigo", apunta.

"Nunca había hecho remo antes del accidente, empezó como una terapia y me enganchó por completo"

Tras quedar duodécmo en Pekín y noveno en Londres, una úlcera en el 2015 le truncó su idea de abandonar la alta competición en los Juegos de Río 2016: "Mi intención era retirarme allí, así que al no poder ir, ya lo dejé en 2015. Eso sí, sigo saliendo alguna vez a remar".

Desde el 2019 intenta colaborar con su experiencia en la directiva del Club Remeros del Eo y ahora lo hace también en una comisión de remo paralímpico creada en el 2020 por la Federación Española de Remo: "Aporto mi granito de arena desde el otro lado, intentando devolver un poco a las nuevas generaciones lo que otros hicieron por mí antes y luchando por profesionalizar el remo paralímpico".

De momento, el trabajo del primer año ha dado sus frutos y ya ha tenido relevo en unos Juegos Paralímpicos. "Para Tokio clasificamos un cuatro con timonel y un skifista", celebra.

El vegadense cuenta con experiencia a nivel de gestión, ya que forma parte de la directiva de la Asociación para la Promoción del Turismo Adaptado de Asturias. "Tras el accidente, junto a otros chicos creamos esta asociación porque no existía nada enfocado al ocio y al tiempo libre adaptado, así que fue pionera. Trabajamos en la eliminación de barreras arquitectónicas, algo que en lo que se ha avanzado mucho, pero siempre quedan cosas que mejorar", asegura.

"La máxima es no ponerse límites y probar de todo"
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