María José Cordido Eijo: "Me está ayudando a no caer en una depresión"

Este golden de Cantarrana es muy sociable, la tabla de salvación de su dueña que teme que sufra un empeoramiento de su enfermedad
María José con Sam, en el parque Pernas Peón. PALEO
photo_camera María José con Sam, en el parque Pernas Peón. PALEO

Sam, con año y medio, es el primer perro de María José Cordido, vecina de Cantarrana quien asegura que tenerlo "fue un acto de egoísmo puro y duro; es mi Trankimazin, me está ayudando mucho, incluso a no caer en una depresión". Recuerda que su hijo siempre quiso tener uno y es la raza que le gusta. Su dueña destaca el grado de dedicación, preocupación y sacrificio que requiere, sobre todo al vivir en un piso.

María José dice que es tranquilo y muy sociable. "Me ha abierto otro mundo", señala en alusión a la cantidad de gente con la que habló desde que lo tiene. Agradece a toda la comunidad con perros de Covas su atención cuando estuvo enfermo y no podía correr, "la paciencia que tuvieron, dejaban que se acercasen sus perros", y también al equipo de la clínica Alfonso Chico por su calidad humana, igual que a Pablo García.

"Me está ayudando a no caer en una depresión" Señala que cuando le diagnosticaron la displasia de cadera en las patas traseras, "pasó de ser un perro sano a uno que no podía ponerse en pie después de un baño en el río". Desconocía que pueden desarrollar esta dolencia al crecer, aunque el veterinario le dijo que es el segundo caso que lleva en 35 años de profesión, el otro hubo que operarlo de las cuatro patas y duró 13 años. Recuerda que las operaciones supusieron "un esfuerzo económico grande; mi hijo vino con el sobre de los ahorros". Ahora ya lo diagnosticaron en grado inicial en un codo delantero: "Mi mayor miedo es que le aumente, porque ahora no podría hacer ese gasto". El otro día le propusieron hacer una colecta en caso de necesidad. Entre sus cuidados, hay que hacerle un seguimiento para que no gane peso y procurar que no salte ni corra.

Pese a todo, asegura que la experiencia es "positiva, aunque sufres mucho si realmente quieres a tu mascota, para mí es un compañero. Sin educarlo ni saber lo que necesitaba, se comporta genial, los vecinos ni lo sienten", dice y reclama que el Concello regule para "que los perros puedan bañarse en la playa entre las nueve de la noche y las nueve de la mañana". Propone multas para quien no recoja las cacas, lleve sin bozal los de raza peligrosa o acuda fuera de los horarios. Dice que el suyo necesita nadar por su enfermedad: "Es un clamor, yo soy novata pero estoy harta de no poder ir con libertad a la playa".

Apunte
Este ejemplar es uno más de la familia y su llegada conllevó reorganizarse. El momento más duro fue cuando tuvieron que operarle de la displasia de cadera en las dos patas traseras. Entonces su hijo "vino con el sobre de los ahorros". Y ahora se la diagnosticaron en grado inicial en un codo delantero.

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