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Manos que crean vida

Ton Arenas. ÁLVEZ
Ton Arenas. ÁLVEZ
Ton Arenas es todo en Mircromina Títeres, la única compañía de guiñoles de la comarca y cuyo taller en Os Muíños acoge visitas guiadas

"Cando un boneco se move ben consegue atrapar a atención de calquera persona, independentemente da idade, da cultura o do seu estado anímico e físico, porque recoñeces que está a pasar algo", asevera Ton Arenas, el creador de Mircromina Títeres, la única compañía de guiñoles que existe en A Mariña y de la que él lo es todo: desde creador de los muñecos y los escenarios en los que se mueven al narrador de una historia en la que los protagonistas viven al ritmo que marcan sus manos.

"O mellor deste oficio é actuar e que consigas que a xente se divirta un anaco", cuenta este madrileño de Móstoles para el que Mondoñedo fue siempre su segunda casa y desde hace unos años, la primera. "Meu pai é daquí e viñamos sempre en vacacións e ata estou bautizado aquí", dice sobre una localidad en la que se asentó tras optar por Lugo para estudiar Agrónomos. "Vivo en Galicia porque sempre me gustou o verde e o arrugado, non como a meseta", dice, aunque lo de perito agrícola no cuajó como esperaba porque se encontró con demasiada burocracia a la hora de trabajar.

INICIOS | "Quedei absorto cando vin os bonecos por dentro"

La casualidad hizo que a la misma calle en la que vivía en Mondoñedo llegara a trabajar Arturo Pérez, un titiritero con el que empezó a entablar conversación y amistad, "de raro a raro", dice Arenas, y al que un día no le echó una mano sino dos, "porque as necesitaba para unha obra e alí foi onde empecei a descubrir os bonecos dende dentro e quedei absorto de como se movían", relata. "Foi del do que aprendín o oficio", recuerda sobre sus años con Arturo. Pero en 2010 apostó por montar su propia compañía, pues "non concibo outra cousa que non sexa facer o que eu queira", advierte.

DEL ODIO AL AMOR. Así nace Mircromina, aquella palabra que de pequeño le daba tanta rabia oír mal pronunciada y que le retrotrae a momentos heroicos de su infancia con los "galóns" que conferían las heridas curadas con aquella tintura roja que era la mercromina "e que podías usala para curarte sen necesidade dun adulto", rememora.

Esa independencia fue lo que buscaba con una compañía, cuyos inicios fueron "un desastre", tanto que "un amigo me recomendou que seguira vendendo fincas", se sincera, pero "co tempo fun aprendendo e agora estou contento porque vai saíndo ben", cuenta desde su taller de Os Muíños, donde las marionetas —muchas, muchísimas— conviven en armonía a la espera de salir a escena. Algo que solo es la punta del iceberg porque detrás hay un inmenso trabajo de creación intelectual y manual, que fue otra de las cosas que le enganchó y además de los muñecos construye los escenarios, entre ellos uno de plegar para que sea fácil el transporte y el montaje. "É un traballo que recompila todo o que me gusta e conectoume coa plástica, con pintar, modelar, construír...", asevera.

COMPAÑÍA | "Ao principio foi un desastre, pero agora estou contento"

Y es que cada títere es único y se necesita uno por personaje, "incluso se nunha primeira parte da obra é delgado e despois gordo tes que ter dous, porque non podes enchelo", dice, sobre un matiz que escapa a los no expertos, como el hecho de que sean numerosos los tipos de marionetas existentes.

"Depende da forma de manipulalas e da historia que se queira contar", afirma Ton Arenas, pues el movimiento de los muñecos ayuda a que tengan la expresión precisa para que la historia gane en credibilidad. A las marionetas de mano, en las que sobre un guante se coloca una cara y un vestido se suman las clásicas que se mueven con varios hilos, pasando por las que se manipulan desde abajo con dos varillas o a las que se enganchan con palos, a la cabeza y a la mano.

MARIONETAS | "O seu tipo varía en función da historia que conte"

"A todo iso hai que engadir o teatro de obxectos e xa hai festivais que se anuncian como de títeres e formas animadas e aí entran as sombras ou os bonecos máis grandes que as persoas. O interesante de facer estes espectáculos e que non estás limitado a que sexan dunha forma e pasen unhas cosas, senón que se che dá a imaxinación podes facer calquera cousa que teña sentido", cuenta.

FUTURO. En sus doce años al frente de Mircromina Títeres ha hecho representaciones casi por toda Galicia, pero también por festivales en otras partes de España y este puente irá a Portugal.

Su "debate" se centra ahora en si seguir con la compañía tal y como está en la actualidad o crecer, y entre sus ideas cabe la de hacer marionetas de gran tamaño, al estilo de Barrio Sésamo, con las que después grabar historias.

Su taller está ubicado en el barrio de Os Muíños y comparte asociación de artesanía con talleres de cantería, alfarería, serigrafía e hilado, que se pueden recorrer por separado o en visita conjunta.

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