Lunes. 18.02.2019 |
El tiempo
Lunes. 18.02.2019
El tiempo

EL LORO MÁS FAMOSO DE RIBADEO

"Arturito está como unha cabra"

Arturito. BAUTISTA VIVERO
Arturito. BAUTISTA VIVERO

Conocido por su capacidad de imitación y lo mucho que aprendió de los escolares ribadenses, va camino de los 50 años en la villa mariñana, adonde llegó desde el Amazonas como un ‘indocumentado’, en el hombro de un marino mercante. todavía con mucho carácter, Arturito es todo un personaje

El mundo de las mascotas se ha ensanchado tanto que el exotismo de los loros ha perdido peso frente a su probada inteligencia. Arturito, probablemente el loro más famoso de Ribadeo, es la prueba. "É un cabronazo, está como unha cabra", sentencia su actual propietaria, Ana Fernández. Lo dice con todo el cariño y prueba de la relación con un ave juguetona que explota su gran capacidad de comunicación verbal y visual.

Arturito canta, llora, ladra, da besos, se cela, ofrece mimos, suelta tacos y piropos... tiene una gran vida social. Aunque depende del día.

La historia de este loro de cabeza azul se conoce desde hace unos 47 años cuando el marino mercante Modesto Pazos Figueroa lo vio, en una escala de sus largas travesías, cuando todavía lucía el plumón de bebé loro. Tanto Ana, como su marido José Fidel, el hijo del jefe de máquinas riotortense ya fallecido, sitúan el encuentro en Brasil. Era un pájaro del Amazonas en manos de un indígena que se encaprichó del reloj Casio que portaba el marino, uno de los primeros y preciados aparatos digitales de la marca japonesa. "Toma o Casio e dáme o loro", le dijo. Prefería la compañía del ave a contar las horas a bordo.

Creció en el barco pues Modesto podía pasar hasta tres años navegando sin tocar Lugo pero después lo dejó en casa con su mujer e hijos. De hecho, el pájaro terminó llamándole "papá" o "avó" al marino por imitación de los pequeños, con los que se crió.

Llegó a Ribadeo tras encapricharse un indígena del Amazonas de un reloj digital Casio que portaba el marino Modesto Pazos
 

No ha sido la única mascota de la familia pues siempre tuvieron gato y, sobre todo, perros pastores alemanes, y cuando llegaban nuevos cachorros era el propio Arturito el que les enseñaba a ladrar. Los guacamayos son, además de grandes imitadores de sonidos, una especie muy longeva. De hecho, ha sobrevivido a su dueño, fallecido hace dos años y medio.

"Polo pasamento de meu sogro -explica Ana-, estivo dous días dicindo seguido "avó" e durante un tempo víaselle tristón, moi baixiño, sen falar apenas, pero agora xa está ben, aínda que ten días bos e outros atravesados".

Al ser ya adulto, por lo que ha leído sobre estos animales, estima que puede tener la inteligencia de un niño de cinco años. "Non se lle pode estresar, é mellor irlle dicindo "hola guapo", porque é algo caprichoso. Por exemplo, cos nenos célase moito e ten que ser sempre o protagonista", afirma su actual cuidadora, quien recalca: "Se ten o día de non, é que non".

Desde luego, aprecian en él mucho más carácter que otros loros jóvenes de una tienda de mascotas cercana. "Un verán foise de ruta -recuerda Fidel-, pois meu pai deixábao no pasamáns da terraza, e marchou para o outro lado da estrada; quedou nunhas árbores e cando acabou o verán, volveu".

Desde la cocina de un ático, ve pasar otros pájaros volando y suele reaccionar "hablándoles" en un tono muy alto. Pero su vida en cautividad la pasa en una jaula de dos pisos, busca estar en ella, y rechaza algunos juguetes mientras aprecia otros. Por ejemplo, cogió pánico a un palo para limar las uñas y prefiere un espejo al que comenzó agarrándose de forma preocupante. "Pensabamos que lle pasaba algo malo porque regurxitaba a comida pero unha veterinaria experta nestas aves díxonos que podía asociar a súa imaxe cunha parella, mostrándolle a comida que máis lle gusta", indica su actual propietaria.

Hace años vivía cerca de la piscina y piropeaba a las bañistas; ahora se corta más con los tacos pues la familia reside en un ático
 

PIROPOS EN LA PISCINA. De su sociabilidad y capacidades cognitivas altamente desarrolladas dan fe las múltiples anécdotas de cuando Arturito vivía con Modesto muy cerca del campo de fútbol y de la piscina de Ribadeo. Desde su terraza, aquello se convirtió para el loro en una especie de Copacabana.

Como, además, los niños que pasaban hacia los colegios interaccionaban con él, buscándole y gastando todo tipo de bromas, aprendió muchos tacos y expresiones coloquiales. "Un día estaba na terraza e, ao pasar unha rapaza da piscina, Arturito empezou a soltar "tía buena, tía buena", ao que ela virouse e púxolle unha cara a meu sogro... aínda que ao loro coñéceo case todo o mundo en Ribadeo", comenta Ana.

"Agora no piso xa non solta tacos pois non ten opción -atestigua Fidel-, pero ás veces hai que baixarlle a persiana para que cale, o que fai ao quedar ás escuras". Ana dice que al llegar a su nueva casa temió por la relación con los vecinos porque los ladridos y llantos del loro eran exagerados, aunque dejándolo en la oscuridad pronto se calma. Además, cuando quiere ser el protagonista de la reunión, balbucea en tono muy alto. "Hai días que extende as alas vermellas e non cala", dice.

"Cando nos enfadamos, pasa de min e vaille dar mimos extras a Jose. Póusase no hombreiro, vén ao sofá con nosoutros, é o que máis lle gusta, porque agora xa non voa", dice Ana, a quien todavía le llama la atención cómo se agita y utiliza también el plumaje o el movimiento para expresarse. Toda una experiencia que, en tierra, solo parece al alcance de otros animales como los simios. Tanto los loros como los cuervos son aves cuyo comportamiento denota grandes capacidades, comprobadas cintíficamente. Este también es capaz de sacar su mal genio y todavía recuerdan cuando le arrancó una uña del pie al marino mercante, con el poderoso pico.

Arturito es un tipo sofisticado y amante de ciertos placeres. Aprecia las pipas y el pienso al igual que sus congéneres

DISFRUTA LA LLUVIA. Sin duda, como pájaro Arturito es un tipo sofisticado y amante de ciertos placeres. Aprecia las pipas y el pienso al igual que sus congéneres pero disfruta sobre todo de la comida caliente que la familia dispone en la mesa. "Con meu sogro enseguida viña pousárselle e baixaba polo seu brazo para probar o que houbese, sempre separándolle un pouquiño, incluso aproveitaba ósos das costeletas", recuerdan.

Ahora sigue prefiriendo los alimentos calientes. Una manzana recién extraída de la nevera nunca la tomará pero sí un trozo previamente calentado en el microondas. Otra de sus aficiones es la música, ya que con sus silbidos es capaz de seguir cualquier ritmo que sus dueños pongan en el teléfono móvil mientras realizan las tareas domésticas. Es casi como un reto que día tras día los deja asombrados.

Entre sus placeres preferidos están los baños en jornadas lluviosas. "Dende a xanela da cociña colle auga no pico e salpícase como se estivera mollándose. Cando chove, báñase el mesmo".

"Arturito está como unha cabra"
Comentarios