Las chicas del Ouro

La pasión por las motos no necesita cuotas, pues cada vez hay más mujeres aficionadas y socias de motoclubs, como en el de O Valadouro
De izquierda a derecha, Ahinoa, Tatiana, Sofía, Tania y Vanesa. J Mª ÁLVEZ
photo_camera De izquierda a derecha, Ahinoa, Tatiana, Sofía, Tania y Vanesa. J Mª ÁLVEZ

La pasión por las dos ruedas va en aumento, como atestiguan varias de las socias del Motoclub Valadouro, que el primer fin de semana de mayo celebra el 25 aniversario de su concentración de motos. Una cita que no se perderán Tania, Sofía, Vanesa, Ahinoa, Tatiana o Malena.

Malena, con su premio. EP
Malena, con su premio. EP

Malena no pudo posar con sus compañeras, pero lo hace con un trofeo especial, el que logró en la concentración motera de Mondoñedo el pasado mes de marzo como la motera más veterana. "Non contaba e, de feito, xa estaba en Burela cando deron os premios", cuenta Malena, que era la primera vez que se inscribía como piloto, a sus 57 años. "Uns meses antes de cumprir os 55 decidinme a sacar o carné porque non paraba de darlle voltas á cabeza", cuenta la mujer, que conduce una Yamaha Virago 535, con la que cumplió su sueño de tener una moto de marchas.

Su historia con las dos ruedas arranca cuando su marido le regaló una Derby Varian Star, "para facer os recados polo pobo, dixo. Eu daquela tiña 27 anos e, cinco despois cambieina por unha Scooter 125. A min levábame a vida aprender nunha moto de marchas, pero valo deixando ata que con 55 saquei o carné", reitera.

Una operación, una pandemia y el clima de la zona la dejaron casi sin disfrutar de una pasión de la que empezó a desquitarse en Mondoñedo. "Non me esperaba o premio, pero que veñan", dice.

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Tatiana Pico lleva poco tiempo con moto propia y para empezar compró una Daelim Star 125 con la que hace pequeños trayectos. "De momento, non saio da provincia", asevera sobre una afición que debe a su chico, con el que ha participado en varias rutas y recuerda con especial cariño la que hicieron por toda la Ruta de la Plata. "É unha experiencia que repetiría encantada" y de los 2.000 kilómetros recorridos se queda "coa moita xente que coñeces". Un viaje a bordo de una moto preparada para grandes distancias "que ten tres baúles grandes para a equipaxe", cuenta Tatiana, que suele acudir también a las concentraciones y recuerda la última a Navia como "moi positiva, con moito ambiente e con exhibicións que sempre atraen".

Como a Tatiana, a Ahinoa fue su pareja la que le contagió la afición. "Nunca tiven moito interese, non me tiraban moito e empecei a andar con el primeiro de paquete, pero despois xa me gustou e fun soa, porque é moi distinto, dáche moita máis liberdade", cuenta Ahinoa Eyras, propietaria de una Ducati 696.

Con su pareja, ha hecho varias rutas pero recuerda una salida a Potes en que la disfrutaron a tope. "Pásase moi ben nas rutas de varios días e tamén nas concentracións", asevera la motera, a la que la llegada al mundo de sus mellizas hace cuatro años le impuso un parón obligado por la falta de tiempo, pero que ansía retomar. Las niñas ya disfrutan de sus motos, porque es una pasión que se hereda y como esposa del presidente del motoclub confía en que el tiempo acompañe para la concentración de mayo, pues "dá gusto ver o pobo e as súas rúas cheas de motos e de xente".

Sobre la organización de la cita y de otras actividades que promueve el motoclub Valadouro habla maravillas Tania González, socia de Viveiro. "É un club que se move moito e sempre están intentando facer cousas e é de agradecer", cuenta una apasionada de las motos desde pequeña. "Xa a tiven de adolescente e retomei agora que digamos que asentei a miña vida", manifiesta con un sueño cumplido a bordo de una Ducati Multistrada, con la que ha recorrido media España con su pareja, al que arrastró en su afición convirtiéndolo en un motero más.

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En su retina guarda sin embargo el primer viaje que hicieron juntos cada uno con su moto, "foi un percorrido pola costa de Galicia, con paradas en todos os faros, que foi un soño feito realidade", confiesa Tania, quien aguarda que el fin de la pandemia signifique también el de retomar el gusto por el asfalto. "Dependemos da economía, do tempo e do traballo, pero a idea é a de volver facer viaxes", dice una auténtica apasionada de las dos ruedas que ha llegado a hacerse cerca de 500 kilómetros en un día "pola paixón de rodar" y que, en grupo, disfruta "de ver as motos xuntas, do ruído".

Para Sofía Duarte la pasión por las motos va ligada a su vida. "Eu son de Xove e todos os rapaces da pandilla tiñamos moto, un Vespino tiña eu daquela e, aínda que sempre me gustaron houbo unha época na que é imposible, porque primeiro estudas, logo traballas e no meu caso tiven un fillo, polo que ata que foi algo grandiño non o retomei", explica, para recordar que con 30 años compró una BMW Trail 800, que al año cambió por una GS 1200 que es la que usa, junto a la BMW R 1000 de su marido, con el que alterna vehículo.

La pareja es más de ruta que de concentraciones. "É como a todo, se che gusta rodar non che importa saír se fai malo, aínda que coa pandemia reducimos as viaxes", que están deseando retomar y es que con las motos "moitas son saídas gastronómicas", afirma.

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Vanesa Neves García tiene 26 años y moto desde hace cuatro. "Tiven que traballar para ela", cuenta la joven valadourense, que tiene una KTM Duque 390. Una moto con la que suele acudir a rutas y concentraciones con un grupo de amigos. Como especial recuerda un viaje de tres días a los lagos de Sanabria y Portugal y entre las concentraciones destaca la de su localidad natal. A Vanesa le gustaron las motos desde pequeña y tenerla fue un sueño cumplido, aunque a sus padres, especialmente a su progenitora, les daba miedo que montara en ellas, "pero agora xa o ten asumido", dice.

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