El indestructible Jeep de Viasa

Pedro Villar organiza, con más de 120 inscritos, la concentración de clásicos de este sábado en Coto (Barreiros) y posee piezas retro
JOSÉ MANUEL PALEO
photo_camera Pedro Vila en su Jeep. JOSÉ MANUEL PALEO

Este sábado se celebra en la playa de Coto la cuarta Concentración de Retroclásicos Barreiros de motos y coches clásicos, de los que el martes había 120 inscritos. La organiza Pedro Villar Rodríguez, quien en casa tiene un Seat 124, su primer vehículo que adquirió en 2003; un BMW E30, con el que llegó a correr (y ganar) rallyes, y un Jeep, el todoterreno estadounidense más emblemático fabricado bajo licencia de Willys desde 1959 a 1980 en Zaragoza, con logos en la parrilla Viasa, Avia o Ebro.

Esta es una de las unidades civiles Viasa del clásico CJ-3B. Pertenecía a un lote de maquinaria que el padre de Pedro, José Villar, adquirió a un ganadero que dejaba la actividad. Lo arreglaron como juguete para pasear a la nieta de 4 años y hoy sigue yendo con él a los 12 y sirve para ir a comprar el pan del fin de semana o como descapotable de playa, pero escalaría cualquier monte dada su ligereza, tecnología 4x4 y robustez mecánica.

El color amarillo civil y llantas en blanco cambiaron su faz militar por otra amable que apenas igualaría un Mehari. Como producto local, hizo su servicio guerrero (no tanto como los añorados Land Rover Santana) y de trabajos rurales. Ahora, en tiempos de electrónica, caballos y precios desorbitados de sus nietos los Wrangler, el CJ-3B es ejemplo de sencillez y mucha calma.

Para fabricarlo, Vehículos Industriales y Agrícolas, Sociedad Anónima (Viasa) tuvo que montarle el mítico Perkins diésel 4.108 que todo el mundo sabría arreglar. Ni su escasa chapa, parabrisas o ubicación de la rueda de repuesto coinciden con el modelo americano, replicado por todo el mundo pues podemos ver aquí incluso versiones indias de Mahindra. El Suzuki LJ y SJ lo copió mucho y la réplica japonesa la hizo Mitsubishi, también con ballestas y motor gasolina.

Ficha técnica del vehículo
Ficha técnica del vehículo

Pedro dice que se puede dejar con las llaves puestas porque no lo conduce cualquiera. Es lento, incluso en las relaciones más cortas de la reductora y "a caixa de cambios ten o punto exacto para engranar e frear, non frea nada, ao mellor parece que non para ao calcar e de repente chanta de golpe". El Willys es así, un trepador del pasado, pequeño tractor (sin puertas) con enorme palanca de cambio que traquetea y bota sin parar, cuya ruda dirección apenas apunta en las curvas. Este tiene matrícula de Lugo.

Un gran compañero para José Villar si se jubila de arreglar motos y tractores, pues su hijo dice que es difícil sacarlo de la brecha a los 63 años. Primero lo llevaba a los rallyes y al crecer le hacía las reparaciones cuando el chico comenzó a competir. "Isto dos coches é moi adicto -dice Pedro-, non dás desengachado e a longo prazo quero volver ás carreiras. Agora teño unha nena de dez meses, aínda que se fora por meu pai xa estábamos outra vez". Hasta cruzó Marruecos en un Seat Marbella durante una prueba y ahora un Porsche 911 clásico sería la montura ideal en los slalom. Quizá alguno llegue a Coto, concentración que merecerá la pena pues se esperan coches locales, e inscritos desde Valladolid, Bilbao, A Coruña, Asturias u Ourense. "Estamos collendo fama, aquí cómese ben e a xente vén pasar o día. Quizáis veña un Mercedes Pagoda (descapotable) e un Citroën 11B", señala.

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