Valentín De Torres-Solanot Del Pino CEO de E2in2

"Impulsamos una nueva eólica marina que no tendrá impacto en el medio ambiente"

Este ingeniero de Obras Públicas, empresario y emprendedor inició su actividad hace 35 años y tiene su lugar de descanso en su tierra de origen: Ribadeo primero y, ahora, Figueras, en Castropol. Primo de Rafael del Pino, presidente de Ferrovial, es también accionista minoritario de esta compañía e invirtió en Pharmamar o Zeltia
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photo_camera Valentín De Torres-Solanot Del Pino en una conferencia. AEP

Muy dado a las causas sociales, Valentín de Torres-Solanot del Pino está convencido que el empresariado puede jugar un papel importante en el futuro del planeta y a ello se dedica con firmeza. Intervino en acciones vinculadas a investigaciones farmacéuticas pero también en soluciones tecnológicas de distinto tipo aplicándose ahora a fondo en las energías renovables. Avanza que la eólica marina está a punto de dar un salto revolucionario y parece que ellos van a estar ahí.

¿Cuál es su relación personal, y la de su familia, con Ribadeo?

Mi familia aterrizó aquí por parte de padre. Los García de Bustelo son ya de esta zona, de la parte de Piantón. Los Torres-Solanot de Zaragoza conocen a unas García de Bustelo con raíces aquí y entroncan con ellas, dos hermanas con dos hermanos. Y aquí en la ría es donde se conocen mi padre y mi madre, que estaba en la parte gallega. Esta había sido siempre la residencia de los mayores y de verano de las siguientes generaciones. Yo, desde pequeño y hasta los veintipocos años, estuve en Ribadeo y antes de cumplir los 30 ya pasé a la parte asturiana.

Fue el fundador de la pionera Copredije. ¿Cómo se creó?

Aparece por una preocupación personal que yo tenía por la seguridad en las obras en las que actuaba como ingeniero técnico de obras públicas. Siempre me preocupó que la gente de mis obras volviese íntegra a sus casas al final del día y, teniendo yo más preparación y conocimientos, entendía que parte de mi trabajo no solo era dirigir los aspectos técnicos, sino también aquellos en los que se trabajase con seguridad. Así que en 1995 aparece una nueva legislación con una herramienta importante para aplicar en todas las empresas y en la sociedad en su conjunto. Obviamente, necesitábamos algo concreto para el sector de la construcción, que era un sector peliagudo en este aspecto. En 1997 salió un Real Decreto que me remitió un amigo y entonces dije «ahora sí», y pensé que se podía hacer algo orientado a prevención de riesgos laborales pero en el sector de la construcción y desde el punto de vista del promotor. Ese es el concepto de ingeniería de coordinación. Y es ahí, en Copredije donde se establecen los principios de esa ingeniería. Además, como la mujer estaba muy subrepresentada a pie de obra, en su propio estatuto fundacional la empresa recoge la idea de fomentar la incorporación de la mujer al sector de la construcción.

"Siempre me preocupó que la gente de mis obras volviese íntegra a sus casas una vez que acababan su jornada laboral"

Pero a partir de ahí, tuvo una evolución sorprendente...

Durante un año me reuní con distintas administraciones y constaté que había buena disposición a nuestras propuestas, porque entendía que se podía crear una entidad especializada en construcción donde todas las titulaciones técnicas estuviesen especializadas en prevención de riesgos laborales y Copredije nació así, en 1998, como ingeniería pionera. De hecho, este año cumplimos 35 años el 13 de marzo siendo una entidad especializada que solo trabaja para el promotor, tanto público como privado, interviniendo en todas las tipologías. Trabajamos en alta velocidad, aeropuertos, puertos, ferrocarril convencional, naves industriales, obra forestal, agrícola... porque teníamos titulaciones específicas de cada una de ellas. La forma de ser independientes es tener muchos clientes de muchos tipos y así no vernos coartados por la circunstancia de que al tener un solo cliente tengas que tragar con cualquier imposición. De hecho, al principio nos echaron de una obra por cumplir con nuestras obligaciones y nosotros nos fuimos a celebrarlo.

Pero luego creó E2IN2, que es otra cosa muy diferente.

El concepto es radicalmente distinto. Surge en medio de una crisis feroz en Copredije, cuando estaba en una situación delicada puesto que de casi 90 personas nos habíamos quedado en 15 y había cierta desmotivación por la situación general. Se me ocurrió en la estación de Sans de Barcelona cómo hacer algo que haga piña en la empresa y pensé en escribir un libro de anécdotas y vivencias que se tituló ‘Vivencias de una pyme adolescente’. Eso levantó un poco la moral de la gente y seguimos adelante y ya en ese momento, como no me gusta acaparar, sino potenciar a la gente que está a mi lado y hacerle que suba, que asuma responsabilidades y sume, delego el día a día de Copredije en dos personas, una que lleva la parte no técnica, mi mano derecha, Marta Sanz Sánchez, y la parte técnica la lleva Rubén Queiruga, que está en Barcelona. Y yo me desvinculo del día a día, me quedo para las decisiones de gestión económica, que haya recursos, solucionar algún aspecto complicado que pueda surgir y se me requiera mi experiencia para sacarlo adelante.

Pero queda la creación de E2IN2. ¿Cómo llegó a ella?

Yo siempre fui una persona con inquietudes no solo técnicas sino de tipo, diría yo, casi filosófico histórico. Se me ocurrió ayudar con mi experiencia empresarial a gente que está empezando en el mundo del emprendimiento. Y veo que a futuro el campo que se va a abrir es el espacio, que allí habrá muchas oportunidades. Igual que la carrera espacial nos dio los móviles y ordenadores de hoy en día, veo que ahí se abre un nicho para las nuevas generaciones y se me ocurre fundar una empresa en la que el concepto de igualdad de oportunidades, de conocimiento, puedan ser accesibles a todo el mundo. Surge el proyecto Civie, que se incuba inicialmente en la propia Copredije creando un departamento de proyectos especiales, y E2IN2 se concibe para acabarlo. Se proyectan las áreas en las cuales estábamos interesados: la historia, la ciencia, la literatura, la música, la astronomía… distintas vertientes humanísticas y científicas. Vemos que puede ser un vehículo para ayudar y potenciar emprendedores y entendemos que se debe impulsar la cultura del esfuerzo. Fruto de ello invitamos a 500 jóvenes a Madrid a vivir una experiencia con personas de referencia de varias disciplinas, pero donde los protagonistas son los alumnos y alumnas con buenos expedientes académicos.

"En el acta creacional de Copredije ya se recoge el principio básico de la incorporación de la mujer a la construcción"

Algo así lanza un mensaje muy poderoso.

Claro, nos posicionamos con los empresarios en un momento en que están muy demonizados y hay que reconocerles su trabajo y buscar empresas y empresarios ejemplares. De ahí surge el homenaje que se les hace y que lleva ya tres años.

Entra en campos muy distintos, incluso aeroespaciales.

Esto entronca con un cierto humanismo que me lleva a preguntarme de dónde venimos y hacia dónde vamos como seres humanos. Porque estamos llamados a ser una especie que salga al espacio y explore.

Con esta filosofía llegó incluso a Estados Unidos.

Hay que entender que vamos a un mundo global de mercados globales, con independencia de que haya ciertas cosas de cercanía. El talento está en cualquier parte, pero también suele darse eso de que nadie es profeta en su tierra. Una idea no atractiva para una población que vive en un país o un continente puede ser atractiva para personas de otro, por novedoso o por una mentalidad diferente que le hace ver valores en cosas que en otra parte no se valoran. Nosotros, siempre que encaje con nuestros principios rectores de ser ideas que generen un alto valor añadido y se instalen en unos valores de convivencia y democracia, que no tiene por qué ser algo económico, lo apoyamos. Y que sea algo disruptivo, nos gusta la gente valiente. Eso entraña muchos riesgos, claro.

"Trabajamos en alta velocidad, puertos, aeropuertos, obra forestal, agrícola... un poco de todo"

Entre lo que están impulsando se encuentra la éolica marina, algo muy especial para esta zona.

Hay tecnologías que pueden ser maduras pero, per se, obsoletas desde su nacimiento o bien por su huella de carbono o bien por los efectos que puedan tener sobre el fondo marino o zonas pesqueras o de conservación de especies. A nosotros se nos proponen muchas oportunidades de inversión al movernos en muchos ámbitos. Las vemos y las que creemos más relevantes, las apoyamos. Hace un par de años se nos presentó un proyecto de diseño de la nueva generación de eólica marina. Entramos en I+D+i. Nos gustó el diseño, el equipo, fuimos a ver los modelos y decidimos apoyar el proyecto al que damos una experiencia empresarial importante y cierta solvencia económica. Al ser inversiones tempranas, eso nos permitió entrar en el consejo de administración y así impulsar este proyecto tan prometedor.

¿Es compatible la eólica marina con las zonas de pesca o la conservación de los fondos?

Ese era el desafío. Con las tecnologías de primera y segunda generación, no. Por eso apostamos por esta nueva generación que buscó esto específicamente en su concepto y esa era nuestra preocupación: cómo hacer algo que sea lo suficientemente versátil, no invasivo, para que solucione el déficit energético y permita no saturar los espacios terrestres. Así que hagamos cosas donde haya espacio sin causar impacto ni contaminar el planeta.

"Una vez nos echaron de nuestro trabajo por hacerlo bien en materia de prevención de riesgos y lo que hicimos fue irnos a celebrarlo"

Habla casi de cambiar el mundo.

Es lo que E2IN2 quiere. Eso pasa por formar a las personas, que sean conscientes de lo que tienen, conserven su patrimonio histórico, que valoren la creatividad de músicos, escritores, artistas... Defendemos lo público, que es muy importante, desarrollando lo privado a su máximo potencial para dar oportunidades a todos.

¿Eso le llevó a las farmacéuticas?

Yo quiero una medicina de calidad y cura para enfermedades como el cáncer o el alzhéimer. Yo no soy investigador, claro. Fui consejero en Pharmamar para vigilar los recursos de la empresa, no entré a discutir con los investigadores, claro. Pero sabiendo lo demoledor que puede ser el alzhéimer, en su momento dije que si alguna vez podía hacer algo lo haría y lo hice poniendo dinero para la investigación, que por cierto lo perdí todo, pero lo di por bien empleado. También aposté por investigación contra el cáncer y eso sí que me salió algo mejor. De hecho Pharmamar tiene comercializados varios anticancerígenos y esa fue otra apuesta personal que hice en su momento.

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