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El imparable espíritu de A Maruxaina

Un grupo de amigos mantiene el espíritu de A Maruxaina. JM PALEO
Un grupo de amigos mantiene el espíritu de A Maruxaina. JM PALEO
Las calles de San Cibrao estuvieron muy animadas coincidiendo con el día en que se celebraría la multitudinaria fiesta suspendida por la pandemia

El segundo sábado de agosto es una fecha marcada en el calendario para todos los vecinos de San Cibrao. Es un día de fiesta mientras se espera la llegada de la sirena. Entre fuegos artificiales y gritos de "Lume" y "Maruxaina" la nereida es llevada a tierra por parte de los marineros para su juicio. Después de pasar un año entero en la Illa dos Farillóns, los vecinos deliberan si indultarla, porque con su sabiduría salva a los marineros, o si quemarla porque con su encanto los hechiza y les hace naufragar. En ambos casos la fiesta siempre continúa con una gran queimada.

Miles de personas se acercan cada año a esta fiesta, considerada de Interés Turístico de Galicia, para presenciar el destino final de la popular sirena. El sonido de los cuernos, la música de las charangas, los juegos populares y la playa y calles de esta villa abarrotadas de gente, hacen de esta festividad un acontecimiento imposible de perderse, incluso este año, aunque el cuento sea distinto esta vez.

Pandillas de amigos y familias se reunieron en bares y plazas vestidos de maruxainos

Al igual que en el resto de municipios de la costa lucense, la fiesta de A Maruxaina se ha suspendido para garantizar la seguridad de sus habitantes y veraneantes en un año marcado por la pandemia del Covid-19. A pesar de ello, muchos vecinos y turistas con segundas residencias han salido a la calle vestidos para la ocasión para no dejar pasar un día tan señalado. "Somos del pueblo y vivimos A Maruxaina con mucha ilusión. Ponernos esta ropa es siempre una ocasión especial", afirma Sara Quelle, una joven de San Cibrao que vive la fiesta desde el primer momento.

De todas las actividades que comprende esta celebración –juegos populares, comidas en la playa, fuegos artificiales o el juicio– solamente la ya conocida como ruta de las cervezas pudo hacerse con normalidad en esta jornada tan atípica del segundo sábado de agosto. Grupos de jóvenes llenaban las terrazas de la Praza dos Campos, donde un conjunto de gaitas animaba la mañana, con el fin de que esta fecha no pasase desapercibida.

"Es una Maruxaina diferente, pero queríamos celebrarla. Tomamos algo y después cada uno se va a su casa", dice Marcos Pacín, vecino de San Cibrao. Parece un día normal, sin embargo, en el otro lado del pueblo, más concretamente en la ría, estaba la exclusiva. Dos grupos diferentes de amigos, todos ellos de San Cibrao, celebraban las primeras horas con cervezas y música, pero respetando las medidas de seguridad en todo momento. La fiesta estaba asegurada. "Es nuestra forma de celebrar el luto de A Maruxaina, este año no va a ser igual pero queremos que quede en el recuerdo", dice Saúl Pita, uno de los jóvenes allí presentes.

CAMBIOS. Tras un comunicado del Concello en el que el alcalde, Alfonso Villares, hizo un llamamiento a la responsabilidad de los vecinos para que no festejasen la fiesta al estar cancelada y recalcar la presencia de vigilancia policial en lugares públicos, la alternativa es diferente. Los amigos se reúnen en casas, bares o fincas para comer y así hacer este día "negro" un poco más colorido. Y es que a pesar de estar en una situación marcada por el coronavirus, el espíritu se mantiene respetando las medidas para evitar situaciones de peligro.

El imparable espíritu de A Maruxaina