"La gira por Rusia y Ucrania en trenes soviéticos fue flipante"

Álex Pérez es el batería de Toundra, que actúa este sábado en el Resurrection Fest. A su peculiaridad de no tener cantante suman que la mitad de su nuevo disco es un solo tema
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EL DEBATE que mantienen los miembro de Toundra ante los directos es decidir si interpretan la pieza El odio al principio o al final. Dura 22 minutos. Álex Pérez confiesa que Esteban Girón (guitarra), Macon (guitarra), Alberto Tocados (bajo) y él lo debaten constanmente. "Empezamos tocándola al principio, pero hay sitios en los que coge al público a contrapié y otros en los que funciona".

Han tocado varias veces en el Resurrection.

Pues tres o cuatro. Este año me apetece porque vamos a estar varios días. Toca el otro grupo de Macón, Adrift, y el de la hermana de Macón; así que nos subiremos antes desde Madrid. ¿Qué tiempo dan?

Hay una previsión de tiempo gallego.

Hubo un año en que llovió muchísimo mientras estábamos tocando. Al acabar salió el sol. ¿Qué ropa debo llevar?

Seleccione un poco de todo en su armario. El odio ocupa la mitad de su último disco, Hex, que tiene otras cuatro canciones. ¿Va a marcar el concierto?

Está dividido en tres partes, pero no sé si tocaremos las tres.

Estamos en el mes del Orgullo LGTBI+. Ese tema tiene que ver con el asunto.

El tema tardamos meses en parirlo. El concepto parte de unas imágenes de una manifestación a favor del Orgullo en Chueca y había otra de fascistas, dejémoslo ahí, en contra. Varios de estos subieron a un balcón en el que había una bandera LGTBI+, la arrancaron y la quemaron. Dijimos: "¡Está pasando esto en 2021!». A partir de ese concepto de odio Esteban Girón empezó ese tema, que dura 22 minutos.

22 minutos sin voz, como en el resto de sus grabaciones.

Entré en 2009, cuando llevaban dos años. Fue así desde el principio. La figura del cantante no les había dado buenas experiencias en grupos anteriores. Hubo uno en un concierto que, después de haber tocado todo un tema, dijo a sus compañeros que tenían que repetirlo porque no se había oído su voz. Mira, un tema no se repite pase lo que pase.

Cuando usted entró en Toundra no se plantearon incorporar a un cantante.

Conocía a Alberto de La Cena de las Cenizas. Cuando montó Toundra me gustó tanto que les pedí que, si se quedaban sin batería, me llamasen. Esteban era muy amigo mío. Votó en contra.

¿Qué me dice?

Pensaba que era menos serio.

No ha sido así, a pesar de que compaginan el grupo con otros trabajos.

Esteban lleva comunicación de festivales, Macón es abogado, Alberto es programador y yo soy asesor de empresas en el campo de la compatibilidad.

Macón y usted llevarán traje y corbata.

No, no; yo nunca. Me libro de eso. A Macón le toca en los juicios.

Este semestre van a dar cuarenta conciertos. ¿Como compaginan?

Más o menos arreglamos todos. Esteban se pasa el día pegado al portátil y Macón, pendiente de las citaciones y recursos. A veces, nos vamos a una playa y ellos se quedan en el hotel. 

Han encadenado conciertos en Rusia y Ucrania, y otros en Estados Unidos y México. Compáreme esos públicos.

Los rusos son muy entregados, igual que los alemanes, aunque tienen fama de ser cabezas cuadradas. En Hamburgo nos recibieron como si fuésemos los Rolling Stones. La gira por Rusia y Ucrania fue en 2014. Viajábamos en trenes de la época soviética. Fue flipante.

Su música tiene bastante que ver con la música popular alemana de los últimos cincuenta años.

Hay una escena de rock instrumental allí.  La hay en México y la hay en Copenhague.

¿Cuál es el país en el que tienen mejor público?

España, sin duda; después, Alemania.

A ustedes les gusta Led Zeppelin. Titularon sus primeros cuatro discos con números romanos en homenaje a ellos.

Soy muy fan de Led Zeppelin hasta IV. El resto no me gusta.

IV es mi favorito.

El mío es II porque fue el disco con el que los descubrí. Cuando grabamos el quinto de Toundra pensamos en que Led Zeppelin tenía cuatro con números romanos. Lo llamamos Vórtex, que tiene la V de cinco. El sexto es Hex, seis.

Les gusta el rock de los 70. Esteban Girón vive en Oviedo. En sus viajes a Madrid para reunirse con la banda había escuchado "cincuenta veces" el álbum Tommy de The Who antes de que compusiesen Hex.

Alberto vive en Castro Urdiales, así que durante el confinamiento no nos vimos. Esteban fue más libre para componer y estructurar. Quería hacer una ópera con El odio

No usan partituras. ¿Cómo consiguió aprender los 22 minutos de El odio?

Teniendo una pizarra gigante en el local de ensayo. Está dividida en cuadrículas con cada parte. Parece la fórmula de la Teoría de la Relatividad. Necesito ver las cosas para aprender... Aquí va un ritmo 5 por 4, aquí pasa a un 2 por 4... Las estructuras de Esteban son simples, pero dentro caben muchas cosas.

¿Deformación de la contabilidad?

Soy muy de apuntar. Al mirar la pizarra sé por dónde vamos.

Pusieron música en directo a la película muda El gabinete del Doctor Caligari. ¿Se llevó la pizarra a la sala de proyección?

No, pero llevé apuntado todo. En esa actución no solamente tocaba la batería, también el piano, y me ocupaba de la claqueta. Tenía que ir medida para que la música y las imágenes coincidiesen.

Esteban Girón reveló que se había basado en estructuras de Shostakovich y Stravinski para componer. ¿Van hacia la música clásica?

No, no creo.

Yo no estaría tan seguro.

Lo frenaremos.

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