El GDR divulgará la riqueza de las cuevas con un espeleoparque

El proyecto, pionero en España, busca poner en valor las distintas cavidades de la comarca con otros recursos culturales y turísticos
Presentación del espeleoparque, en San Martiño. EP
photo_camera Presentación del espeleoparque, en San Martiño. EP

El Grupo de Desenvolvemento Rural (GDR) Terras de Miranda presentó este martes el primer esbozo de su ambicioso proyecto de crear en la comarca de A Mariña un espeleoparque, una propuesta que busca poner en valor la riqueza interior de la diversidad de cuevas que hay en la comarca, además de combinarlo en el exterior con otros recursos ya existentes culturales y turísticos, o apostar por otros nuevos, con el fin de que sea una actividad variable y apta para todos los públicos.

Un proyecto que será parte destacada de la estrategia del GDR para los próximos años y que se realizará de la mano de la Federación Galega de Espeleoloxía, que ya tiene diseñada una primera ruta vertebral y varias transversales, para lo que se han analizado 78 puntos del territorio que, avisan, no es algo cerrado y seguirán estudiando nuevas propuestas, según coincidieron ayer en señalar el vocal de conservación de la Federación de Espeleoloxía, Marcos Vaqueiro, y el presidente del GDR, Vidal Martínez-Sierra, en la primera presentación pública del proyecto, para lo que escogieron el Centro de Interpretación del Románico, en San Martiño.

"É un proxecto ilusionante e un grande desafío, pois non existen precedentes en España, polo que todo é novidade", aseveró Martínez- Sierra, quien recalcó que todo se hará de la mano de los expertos en espeleología, quienes ya tienen casi cerrada la primera fase de identificación de los recursos, a la que seguirán otras como un inventariado de otros ya existentes, como castros, museos o centros de interpretación, por los que guiar otras de las actividades paralelas a las visitas a la cuevas, como pueden ser rutas de senderismo o de bici de montaña porque uno de los objetivos "é chegar a un público moi diverso: espeleólogos, investigadores, turismo científico, deportivo, activo, de aventura, escolares...".

Marcos Vaqueiro: "Vaise poder ver a diversidade mineral nos distintos tipos de rochas, percorrendo todo o territorio"

Precisamente, un grupo de 45 universitarios serán los primeros en acceder el próximo mes de abril a realizar la ruta vertebral, desde A Frouxeira hasta Mondoñedo, que ya está diseñada, a las que se sumarán otras transversales por la zona de costa, apoyadas en ocasiones en las georrutas que ya tienen en marcha algunos concellos.

Vaqueiro insistió en su intervención en que hay cuevas en todo tipo de rocas y eso es precisamente lo que se podrán ver en A Mariña, pequeñas cavidades en un mismo territorio que permitirán al visitante analizar las formadas en granito, cuarcita, caliza o de consecuencia y mostrar las formas, depósitos, biominerales y fósiles que hay en el interior de las mismas. Según la Unesco, "as covas aportan vida que permiten o desenvolvemento de 400 medicamentos e alimentos en todo o mundo", reiteró el experto.

CURIOSIDADES. Un dato al que el espeleólogo sumó otras curiosidades de las cuevas mariñanas, como la "rareza concentrada en todos os picos de A Frouxeira", con formas de disolución de granito cuando para disolverse tienen que darse unas condiciones específicas del agua o el estudio, compartido con la Nasa, de analizar qué microorganismos se ‘comen’ las rocas, como ocurre en Ameixoada. En Tronceda se haya "a maior colada de todo o mundo de pigotita", aseveró Vaqueiro, sobre un mineral sobre el que hizo su tesis doctoral, y al que añadió otras particularidades como que en la cueva de Os Arcos, en Argomoso, "aprecianse nunha parede completa rabuñadas do oso cavernario, de hai 30.000 anos".

Unos datos a los que se suman depósitos de este animal, además de oso pardo, cabra montesa o restos de grandes herbívoros, que aparecieron a 53 de profundidad en Rei Cintolo, una cavidad para la que preparan una segunda ruta al margen de la turística, centrada en una megalaberinto de 1.200 metros y donde los espeleólogos podrán estar bajo bóvedas a 22 metros de altura.

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