Un galeón con mucho por descubrir

La tercera campaña en el San Giacomo de Galicia, buque del siglo XVI hundido en la ría de Ribadeo, se cerró con la aparición de una de las cureñas de los cañones, la primera vez que se documenta una pieza de estas características en España. Asimismo, localizaron gran cantidad de munición, entre la que destacan dos bolas de cañón
En el galeón aparecieron piedras de origen volcánico procedentes del monte Vesubio de Nápoles. AEP
photo_camera En el galeón aparecieron piedras de origen volcánico procedentes del monte Vesubio de Nápoles. AEP

La tercera campaña para descubrir los tesoros que guarda el galeón San Giacomo de Galicia, un navío de 32 metros de eslora que se construyó para la guerra y que se encuentra en el fondo de la ría de Ribadeo sin verse afectado por los expolios, ha tenido "resultados satisfactorios", señala Miguel San Claudio, el arqueólogo subacuático del Institute of Nautical Archaeology (INA), institución asociada a la Texas A&M University, que dirige estos trabajos.

Esta tercera campaña da continuidad a los trabajos que se vienen desarrollando de forma anual desde el 2018 y que tienen como objetivo principal avanzar en el conocimiento de la construcción naval de la Corona Española en el siglo XVI.

Miguel San Claudio concreta que durante el pasado mes de octubre focalizaron su atención "en intentar completar la sección transversal del barco", explica. "Sacamos una sección, aproximadamente la medianía del buque, para conocer la disposición general del barco y poder estudiar la arquitectura naval de la época con este ejemplo", añade.

Para avanzar en su investigación continuaron con un sondeo que habían iniciado el año anterior. "En el costado babor del barco llegamos a la línea de cuadernas, descubrimos parte de la cubierta principal de artillería del barco y también una cureña de artillería, es decir, el carro donde van los cañones", enumera San Claudio.

Para el arqueólogo coruñés, encontrarse con esta cureña naval ha sido "el hallazgo más importante de esta campaña sin ninguna duda, porque es la primera de estas características que se documenta en España", valora.

San Claudio asegura que "no contábamos con que la cubierta estuviese en tan buen estado y mucho menos encontrarnos una de las cureñas". Junto a ella también localizaron gran cantidad de munición de piedra y hierro.

La aparición de este elemento les obligó a detener la prospección: "Supuso parar los trabajos porque para continuar excavando es necesario retirarla. Para ello necesitamos una nueva operación y así poder quitarla con seguridad. Nuestra intención es sacarla del fondo del mar, pero es básico garantizar su seguridad para luego proceder a su restauración".

BUEN ESTADO. En cuanto al resto de resultados obtenidos, San Claudio es muy optimista de cara a próximas campañas. "Hemos podido confirmar lo que ya intuíamos, y es que gran parte de la cubierta está en buen estado, lo que supone buenas expectativas para el futuro", apunta.

Asimismo destaca que esta campaña "nos ha permitido comprobar que, al menos en parte del barco, hay una potencia estratigráfica y, aunque todavía no sabemos las dimensiones, la aventuramos muy grande y eso es otra buena noticia", comenta.

En anteriores prospecciones ya habían constatado la existencia de piedras y sedimentos que, después de ser enviados a analizar al Museo de Historia Natural de París, confirmaron que procedían de erupciones del volcán Vesubio de Nápoles, ciudad donde fue construido el buque en el siglo XVI.

San Claudio explica que cuando trabajaron en la localización de la medianía del barco, "excavamos el lastre en la zona central, donde localizamos la línea de crujía del buque con la carlinga, el lugar donde apoya el palo mayor, las estructuras de refuerzo para sostenerlo y mamparos y puntales que contenían el lastre", afirma.

Recordó que este lastre "está compuesto por piedras de tamaño medio, de 15, 20 o 25 kilos, y después con gravas que tienen un origen tanto en río como piedras de origen volcánico", señala. De la zona napolitana también apareció madera en la estructura del barco, al igual que otra de Albania.

DOS BOLAS DE CAÑÓN. En estos últimos trabajos también han tenido la oportunidad de recuperar varias piezas de cerámica y un par de bolas de cañón, siendo una de piedra y la otra de metal: "Hemos retirado varios proyectiles de artillería que se habían acopiado el año pasado y que estaban en el lastre del barco. Los recuperamos y ahora mismo están en proceso de conservación".

Estos restos, una vez que sean tratados, serán enviados al Museo do Mar de Vigo, la pinacoteca en la que se conservan la mayor parte de los tesoros y restos arqueológicos encontrados en los fondos marinos de la comarca.


Contratiempo

La pandemia redujo el equipo de trabajo

San Claudio, al que ya le han aprobado una beca para la cuarta campaña, confirma que las restricciones por el covid han menguado un grupo formado por expertos de tres continentes

Miguel San Claudio está muy esperanzado con poder continuar con los trabajos el próximo año, cuyo objetivo principal será recuperar la cureña y proseguir con el estudio de la arquitectura del barco. De hecho, ya trabaja en la misma porque cuenta con la aprobación de una nueva beca para que estos trabajos no se paren: "El INA y la Texas A&M University ya nos han concedido una beca para continuar con las investigaciones el año que viene y esperamos seguir contando con el apoyo de las diferentes administraciones".

Se trata de la Xunta de Galicia, a través de la Consellería de Cultura, la Armada Española, el Concello de Ribadeo y el Real Club Náutico de Ribadeo. "Es muy importante que se involucren todas porque eso significa que muchas administraciones trabajan con el objetivo común de velar, proteger y estudiar nuestra historia. Estamos muy satisfechos y agradecidos", sostiene.

Toda esta labor también se ha visto influenciada por la pandemia, que les ha puesto las cosas un poco más complicadas. "Estamos siempre pendientes del covid, que lo retrasa todo. A Ribadeo vienen personas de tres continentes diferentes, hay que coordinar un montón de temas sanitarios y hay instituciones que no permiten viajes al extranjero a sus asalariados. Habitualmente éramos unas 15 o 20 personas y este año solo hemos sido 12", precisa.

San Claudio reconoce que "el covid entorpece cualquier planificación y organizar una tarea como esta en un año como el actual ha supuesto mucho esfuerzo y la sorpresa de poder completar la campaña, porque pocas del estilo se han hecho en Europa en este 2020", confirma.

EXPERTOS. El equipo técnico que participó en esta tercera campaña estuvo compuesto por profesores universitarios e investigadores de prestigiosas instituciones científicas internacionales como el CSIC, la Universidad de Valencia, la Texas A&M University, la University of Wales Trinity Saint David y la Newport Ship. Todas ellas cuentan con una dilatada experiencia en la gestión y dirección de proyectos de arqueología subacuática tanto en el continente europeo como en el americano. Asimismo, la Armada Española ofreció su colaboración en todo momento para desarrollar esta actividad científica.


Hallazgo

Una ánfora que despeja interrogantes

El hallazgo en la ría ribadense de una vasija de unos 2.600 años de antigüedad confirma que la navegación atlántica existía antes de Roma y que el puerto ya funcionaba en esa época

Miguel San Claudio no se olvida de los otros secretos que pueden estar todavía escondidos en la ría de Ribadeo y en otras cercanas como la de Viveiro.

El hallazgo el pasado mes de julio de una ánfora de unos 2.600 años de antigüedad y que pertenecería, por lo tanto, al siglo VI antes de Cristo, supuso un antes y un después para el conocimiento del estuario ribadense. "Hemos bajado la historia del puerto de Ribadeo en 1.600 años, lo que nos lleva a pensar que lleva funcionando como tal 3.000 años, y es evidente que tiene que haber escondidos ahí muchos restos arqueológicos de periodos históricos más recientes", apunta.

Asimismo, este hallazgo demostraría "la existencia de la navegación atlántica mucho antes de Roma y la importancia del transporte de los bienes de consumo a través del mar", sostiene.

San Claudio no esconde la satisfacción que le produjo hallar esta ánfora y no dudó en situarla como una de las auténticas cimas de su carrera investigadora.

NUEVOS RETOS. Para el arqueólogo coruñés, seguir documentado el pasado del puerto y la ría de Ribadeo es un reto de los que tienen por delante: "En algún momento tenemos que encontrar otros elementos que vengan a completar la deriva histórica del puerto de Ribadeo a través de los siglos".

San Claudio entiende que "si aparecen ánforas de posible origen griego como esta, está claro que también tiene que haber muchas piezas de Roma y otros elementos de época clásica y medieval. Es algo que pretendemos trabajar en el futuro", avanza esperanzado.

HISTORIA DE OCCIDENTE. San Claudio está convencido de que "todo el proceso histórico del Occidente europeo en mayor o menor medida, tanto el pasado romano como la época medieval, tiene que estar representado en la ría", manifiesta.

"Hasta este momento hemos documentado bastante bien el devenir histórico del puerto de Ribadeo desde la época posmedieval y ahora hemos tenido conocimiento de que existen elementos de época prreromana y ahí tenemos un filón al que pensamos dedicar esfuerzos en próximos proyectos", añade el arqueólogo.


Fuentes de la historia

Las rías guardan aún muchos secretos

El arqueólogo considera que descubrimientos como el de la ánfora demuestran que "no son incompatibles la explotación económica con la conservación de su riqueza arqueológica"

El doctor en arqueología subacuático está convencido de que las rías mariñanas esconden todavía muchos secretos. "La riqueza patrimonial de Galicia es inmensa y es una de las regiones más ricas en este tipo de patromonio. En un momento puede saltar la liebre en cualquier lugar", apunta.

San Claudio también ha trabajado en la ría de Viveiro, que considera muy similar a la ribadense. "Es evidente que ambas rías, además de ser vecinas, han compartido la misma historia a través de los siglos. A Ribadeo le hemos bajado 1.600 años su historia y de momento la presencia más antigua confirmada en la de Viveiro tiene que ver con la época medieval, pero en cualquier momento puede aparecer una nueva evidencia que nos haga reconsiderar todo el proceso histórico que tengamos construido", relata.

La presencia de la fragata Magdalena atrajo tiempo atrás muchas miradas, pero su actual estado ha impedido conocer más acerca de la misma: "En el hallazgo de la fragata Magdalena ya no se puede trabajar mucho más porque es un yacimiento que está prácticamente destruido y apenas quedan restos del mismo, pero en cualquier momento puede aparecer otro elemento de mucho valor".

El arqueólogo entiende que la aparición de todos estos restos puede ser un atractivo turístico y "que las dos rías estén en la misma comarca siempre ayudará a que fijes mucho más a la gente, porque tendrá dos lugares que visitar cerca", sostiene.

CONVIVENCIA. San Claudio considera que "cualquier medida que proteja las rías es siempre bienvenida, pero no tenemos que olvidar la necesidad que existe de ser capaces tanto de proteger y conservar las rías como de su aprovechamiento económico", indica.

"No podemos obviar que la ría de Ribadeo acoge un puerto comercial y es un elemento de extracción de moluscos. Las rías tienen un componente económico que no podemos olvidar o posponer en aras de una conservación demasiado estricta. Tenemos que saber preservar todo", asegura.

Que haya aparecido ese ánfora supone un buen ejemplo de que ambas facetas pueden convivir. "De la misma manera que Portos de Galicia protegió este galeón, demuestra que no son incompatibles la explotación económica y guardar su riqueza", concluye.