Para el recuerdo de un obispo

La familia del obispo Manuel Fernández de Castro dona dos servilleteros al museo catedralicio de Mondoñedo
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photo_camera Merce Redondo con el deán de la catedral y los servilletero al fondo. EP

El ovetense Manuel Fernández de Castro y Menéndez Hevia fue nombrado obispo de Mondoñedo en 1889 con 55 años, cargo que ejerció hasta su muerte en 1905. En la ciudad era conocido como Obispo Santo porque, según recuerda su familia, era una persona muy caritativa que hospedaba y atendía a todo aquel que lo necesitaba.

Ahora, en el museo catedralicio y diocesano de la ciudad se conservarán dos servilleteros grabados que le pertenecieron y que estaban en manos de Merche Villaverde Toledano, nieta de una sobrina del obispo. "Mi bisabuela, María Rodríguez Fernández de Castro, era sobrina del obispo Manuel Fernández de Castro y pasaba en Mondoñedo temporadas con él", recuerda Merce Redondo, que este sábado fue la encargada de entregar los servilleteros al deán de la catedral y director del museo, Pedro Díaz.

"Estos servilleteros han estado siempre en cajas fuertes y al fallecer mi madre, hace unos años, decidimos donarlos al museo porque es una historia de la familia que a las nuevas generaciones ya le queda muy lejos", explica Merce Redondo, que subraya que la donación está hecha "con mucho cariño" para que en Mondoñedo se recuerde a este obispo, que está enterrado en la ciudad.

"Él fue el fundador de la parroquia del Carmen y como nadie quería enterrarse en su cementerio, él mismo fue enterrado en la puerta del camposanto con la intención de que la gente que fuera enterrada allí pasara por encima de él y así también dejar claro que no estaba por encima de nadie", recuerda Redondo, que  también visitó el cementerio junto a su marido. "No encontrábamos la tumba, porque en la actualidad está dentro de la capilla central del camposanto, que era donde antiguamente estaba la entrada", relata. 

Este religioso fundó la parroquia mindoniense del Carmen y tradujo al asturiano el Evangelio de san Mateo

Esta bisnieta de la sobrina del obispo, residente en Madrid, hizo "el camino de vida" de Manuel Fernández de Castro, ya que en su viaje a Mondoñedo, que visitan estos días por primera vez y se hospedan en Casa das Augas, hicieron un alto en el camino en Oviedo, ciudad natal del obispo y cuya catedral guarda un retrato suyo. 

TRAYECTORIA. Manuel Fernández de Castro y Menéndez Hevia (Oviedo, 1834-Mondoñedo, 1905) fue un religioso y escritor que durante su obispado en Mondoñedo comenzó el seminario, además de fundar la parroquia del Carmen. También mantuvo una importante labor periodística en el diario carlista La Unidad, y tradujo del latín textos religiosos. 

Su labor alcanzó un considerable reconocimiento con la traducción al bable del Evangelio de san Mateo, publicado en Londres en 1861. De aquella primera edición del Evangelio se editaron 200 ejemplares de los que solo se conservan tres, uno de ellos en la Biblioteca Nacional de Madrid y los otros en manos privadas. En bable también publicó abundantes poemas con los que alcanzó cierta popularidad. 

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