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Las fabas, una burbuja que ha estallado

El primer domingo de octubre es uno de esos días que ta tienen nombre, en el caso de Lourenzá es el de la Festa da faba. IRIA L.V.
El primer domingo de octubre es uno de esos días que ta tienen nombre, en el caso de Lourenzá es el de la Festa da faba. IRIA L.V.

Muchos productores, animados por los precios del año pasado o porque no se pueden plantar patatas, se lanzaron a cultivar las fabas y hay exceso de oferta

Las habas, leguminosas que alcanzaron la fama en A Mariña a través de la marca Faba de Lourenzá, presentan una situación estancada para la mayoría de cultivadores. El precio medio del producto ofrecía durante el año pasado buenos márgenes de rentabilidad al situarse entre los siete y los ocho euros, e incluso llegó a picos de nueve euros, según afirman desde la cooperativa de Terras da Mariña. Estas suculentas cifras, junto a factores externos como la prohibición del cultivo de patatas, llevó a muchos agricultores a explotar el haba, generando con ello un exceso de oferta en el mercado, según aluden desde Terras da Mariña. Este fenómeno, sumado a las importaciones de otros países y la falta de control en el cultivo ocasionaron en gran parte de casos una paralización del mercado. Las enfermedades bacteriológicas agravan el contexto, siendo el oídio de los males predominantes en este 2018.

PRODUCCIÓN. María Dolores Rocha, de Fabas Maruxa, y José Fernández, de ganadería Xicón, coinciden en la falta de regulación del mercado y la necesidad de controlar la venta a granel. Ambos son autónomos y llevan años cultivando diversos tipos de fabas y vendiéndolas controladamente a sus clientes.

Por un lado María Dolores lleva 30 años en el mercado de estas leguminosas, por este motivo, ha vivido los cambios de los precios, así como de la oferta y demanda de los últimos años.

En palabras de esta, "nós o ano pasado advertimos sobre o prezo". De esta manera aludía al efecto burbuja que estaban teniendo los precios. La calidad del producto de Lourenzá, a pesar de desmarcarse del resto por su calidad empezó a cotizarse por encima de su precio medio, según informa María Dolores.

La falta de regulación del mercado hace que cada vendedor ponga los precios en función de la oferta y demanda y a favor de sus intereses económicos

Por este motivo, esta agricultora laurentina especifica que ellos siguieron una pauta de actuación baseada en "manter o prezo para manter o cliente", haciendo igualmente referencia a que "temos que vivir todos, tanto o que compra coma o que vende".

Por eso, en 2017, Fabas Maruxa optó por conformarse obteniendo poco a mayores de la cobertura de gastos, según reconoce María Dolores: "poidemos ganar máis coa produción, pero decidimos non esixirlle máis aos nosos compradores para que seguisen comprando".

Fabas Maruxa se encuentra registrada dentro de la Indicación Xeográfica Protexida (IXP) de la Faba de Lourenzá. Esta situación obliga a su producto a superar controles de calidad, análisis periódicos y un libro de explotación en el que se indica cada sustancia, enfermedad o incidencia que el producto tuvo. Su condición de autónoma hace que Rocha vea la venta a granel como un problema, dado que existe una amplia producción sin registrar. La falta de regulación del mercado hace que cada vendedor ponga los precios en función de la oferta y demanda y a favor de sus intereses económicos. Por eso, Rocha subraya "a necesidade de marcar un prezo e regular o mercado".

"Non se pode comparar a calidade dunha faba daquí coa das bolivianas"

Por otro lado, José Fernández de la ganadería Xicón de Trabada secunda en amplia medida lo que María Dolores afirmó en su momento. Así mismo, el agricultor y ganadero trabadense hace referencia a que a él casi no le afectó la paralización del mercado, ya que a pesar de que aumentara el precio de estas leguminosas, él lo mantuvo para sus clientes habituales, para conservar el negocio. Igualmente, anunció que "todo o mundo pidía un prezo desorbitado, chegando a picos de nove euros o quilo, pero moitas veces hai que mirar polos clientes e non só polas normas do mercado".

Al igual que la laurentina, José está dado de alta como autónomo, teniendo amplios costes de producción y mucho trabajo detrás de las diez toneladas, aproximadamente, que recogió el año pasado. A diferencia de Fabas Maruxa, José vende a mayoristas principalmente, pero de igual modo, los controles sanitarios, las inspecciones y los libros de tratamientos son el pan de cada cosecha, todo esto necesario para ofrecer un producto de calidad. En cuanto a las importaciones, Fernández señala que "non se pode comparar a calidade dunha faba daquí coa das bolivianas, por exemplo, e iso nótase en que os clientes seguen tirando man da galega e da asturiana para a cociña de restauración".

Por otra parte, y una vez más coincidiendo con María Dolores, el trabadense destaca la necesidad de establecer un control de mercado y sobre todo de la venta a granel, para evitar que "eses produtores hai veces que tiran os prezos, xa que seguramente moitos non estean dados de alta". La trazabilidad del producto y su mismo control son necesarios para la faba de calidad.

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