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Las familias de Vestas, en un "estado de shock indescriptible"

Concentración de Vestas en Viveiro. JMª ÁLVEZ
Concentración de Vestas en Viveiro.JMª ÁLVEZ
Los trabajadores ven su vida quebrada ante el inminente cierre de la planta

"El estado de shock es indescriptible"

Susana Castro. Vivariense separada y con una hija, trabaja en el departamento de logística

Susana Castro lleva 17 años trabajando en la fábrica de Vestas en Chavín y lo último en lo que podía pensar el pasado lunes cuando iniciaba la semana laboral era que iban a anunciarles el cierre. "Me cogió como a todos por sorpresa. Estamos en un estado de shock indescriptible, no esperábamos para nada esta noticia en este momento", reconoce esta trabajadora del departamento de logística, que está recién separada y es madre de una niña de seis años de edad, Zaira.

ANÁLISIS 📄 Un adiós lleno de paradojas 

Por el momento, como la mayoría de los trabajadores, mantiene la calma a la espera de ver cómo avanzan las negociaciones, con la esperanza de que todos los empleados puedan conservar su forma de vida. "No podemos de momento tomar ninguna decisión personal, hay que esperar a ver cómo van sucediendo los acontecimientos y esperamos que se pueda volver atrás. De momento hay que pelear, hacer toda la presión posible por nuestra parte y estar a la expectativa", comenta.

Sin embargo la preocupación de esta vecina de Viveiro por el futuro es lógica. "Claro que me preocupa, y mucho, sobre todo por donde estamos ubicados y por todo lo que está sucediendo en la zona, porque aquí posibilidades hay muy pocas y piensas que si te tienes que desplazar a otro sitio sería muy complicado". Ante las recolocaciones que ofrece la empresa en otros centros de Vestas en el país ella no es de inicio partidaria de irse. "De momento no lo contemplo", dice, por su situación personal particular.

"Coa muller embarazada, non penso irme"

José Antonio Martínez Vecino de Loiba, lleva 18 años en Vestas. Tiene una hija de cinco años y espera otro bebé

"Voy a ser la hermana mayor", presume la pequeña Lucía, de cinco años, sobre la próxima llegada del nuevo miembro de su familia, que seguro vendrá con un pan debajo del brazo una vez solucionado el problema de Vestas, como todos desean. Su padre, José Antonio Martínez, lleva en la fábrica 18 años pero el lunes pasado estaba en casa de descanso: "Tiña pillado horas, non estaba na empresa nese momento e entereime pola prensa", relata sobre la manera en que tuvo conocimiento de esta noticia de impacto. "Pensei que se liquidaban isto a ver que vai ser de nós", reconoce.

Trabajador tanto en la nueva línea de los paneles de control como en la de los generadores, ve "inviable" con su situación familiar aceptar una posible recolocación en la fábrica de Daimiel. "Para alí non me penso ir. Teño unha nena de cinco anos, que agora está no colexio, e a muller está embarazada, calquera pensa en irse agora mesmo", comenta. Si con su familia ve casi imposible mudarse, hacerlo él solo no lo contempla. "Irme só é inviable, haberá que buscar outra cousa", reseña.

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El trabajador confía en que haya una solución. "A ver se podemos continuar coa fábrica, temos que pelexar pola continuidade da empresa xa que aquí pola zona non hai nada", lamenta sobre la escasez de alternativas laborales en las comarcas vecinas, por lo que reclama a todas las instituciones "que apoien" a los trabajadores en la lucha que todavía están empezando por mantener la fábrica de Chavín y sus empleos.

Su pareja, Belén, que está embarazada de veinte semanas, comenta que la noticia de que Vestas quería cerrar los cogió "de sorpresa, como a todos", y aunque están "un pouco preocupados" por ver cómo discurren los acontecimientos, asegura que "hai que ser positivos"y pensar en que al final todo tiene una solución. En su caso tienen un motivo más para confiar en que así será.

"Cambieime para aquí para restar para estar coa familia"

Leopoldo Amado Con dos hijos pequeños y una hipoteca, trabaja montando los paneles de control

El ortigueirés Leopoldo Amado había encontrado en la fábrica de Vestas una estabilidad que no tenía con su anterior empleo en parques eólicos. "Cambieime para aquí para poder estar cos meus fillos e non ter que estar indo dun lado para outro, e ao final encóntraste con isto", comenta sobre el anuncio de cierre.

"Foi algo que non esperabamos, de repente chegaron os xefes pola porta e dixeron que se acababa, que estaban contentos con nós pero que ían buscar outro sitio para fabricar", detalla, para asegurar que la planta de Chavín funcionaba muy bien y que "trouxeran os paneis, que é o máis novo que hai para a eólica mariña, e había carga de traballo". Fijo desde hace cinco años en la empresa, él mismo trabaja montando los paneles de control.

Sobre la opción de las recolocaciones reseña que "fábricas de Vestas en España só quedaría unha, a de Daimiel, pero alí fabrican pas e nós de pas non temos nin idea", y regresar a su trabajo en los eólicos tampoco es la mejor opción. "Tería que volver andar dun lado para outro outra vez e tendo a familia é moi complicado irse e volver nun mes ou en dous meses", cuenta.

Su mujer Isabel relata que ella trabaja a media jornada para poder cuidar a los niños —Leo de 8 años e Iker de 11 meses— pero tendrán que replantearse su situación si se confirmara el despido. "Habrá que buscar otra cosa o tendré que trabajar yo más horas, porque contábamos con este sueldo", dice. Añade que viven en un piso del que pagan hipoteca y que si algún día tenían "esperanzas de cambiar a una casa, ahora se han parado por esta situación".

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