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Los escasos daños en el coche del desaparecido de Viveiro hacen pensar en una caída accidental

Izado del automóvil en el muelle deportivo de Viveiro, en la zona de Lodeiro. ANTÍA
Izado del automóvil en el muelle deportivo de Viveiro, en la zona de Lodeiro. ANTÍA
El hallazgo en el puerto deportivo con dos ventanillas abiertas y el freno de mano puesto alimenta el misterio del caso

La desaparición del vivariense Alejandro Meitín San Isidro, de 34 años de edad, dio este viernes un giro cuando apareció el automóvil hundido en la dársena del puerto deportivo de Viveiro. El vehículo presenta escasos daños, hecho que fuentes de la investigación policial, en manos de la Policía Nacional, atribuyen a que pudo caer de manera accidental en el lugar donde se encontró y también a que estaba medio enterrado en el fango, razón por la que tampoco se le veía mucho verdín cuando fue retirado del agua por una grúa.

El cuerpo de Álex no apareció dentro del vehículo, que a partir de ahora analizarán minuciosamente los técnicos, comprobando su electrónica para determinar con exactitud cuándo cayó al mar. Otras incógnitas por desvelar son cómo ocurrió y por qué. La posición del coche y la ausencia de los desperfectos que sufriría por un posible arrastre originado por las corrientes desde otro punto hasta el lugar donde fue hallado motivan que la Policía Nacional trabaje con la hipótesis de un accidente.

El vehículo apareció con el morro empotrado en el fondo, como si se hubiese caído de frente, y con un par de ventanillas elevadas; la del conductor, por cuyo hueco cabe la posibilidad de que hubiese podido salir Alejandro Meitín pese a su constitución gruesa, de encontrase en el automóvil como presume la Policía Nacional. Asimismo estaba ligeramente bajada la ventanilla del copiloto y fracturada la luna del parabrisas delantero, algo que se achaca a un presumible golpe con una piedra o que derivaría del impacto contra el fondo. También tenía el freno de mano puesto y el piloto de las luces activado, aunque estas ya no alumbraban, debido al tiempo transcurrido. Estas dos últimas circunstancias podrían dar lugar a múltiples especulaciones, pero la investigación cree que Álex pudo tirar instintivamente del freno al percibir que el coche se movía hacia el mar.

DESOLACIÓN. Dentro del vehículo hallaron material de pesca, pues el desaparecido era aficionado a esta actividad, así como diversos objetos supuestamente personales, que habrán de ser reconocidos por la familia para que determine si los mismos le pertenecían. El primo Darío San Isidro señaló que "por lo menos ahora sabes que tuvo un accidente, antes todo eran preguntas, ahora tienes una idea de lo que pudo pasar. Ya no estamos buscando a una persona viva, supongo que los buzos tendrán que prepararse y dividirse para peinar por zonas el contorno, ahora que lo hagan bien, porque no hay urgencia". La desolación se ha instalado entre los familiares, que confiesan que están "juntos y esperando, a ver qué pasa".

La investigación analizará con los buzos del Geas la viabilidad de iniciar una búsqueda del cuerpo por el entorno donde se localizó el turismo. Otra incógnita reside en saber si las corrientes pudieron desplazar su cuerpo, una vez que Álex logró abandonar el vehículo, dado que en las últimas semanas fueron fuertes, o si este quedó enganchado en algún punto de la costa tras moverse entre aguas.

INFLEXIÓN. El hallazgo del coche supone un punto de inflexión en las pesquisas para dar con Álex, pero persiste la complejidad para reconstruir lo que ocurrió desde que el vivariense abandonó el restaurante de Area en el que participó en una cena de empresa en la madrugada del 14 al 15 pasados. Después habría estado en el exterior de un bar de Viveiro y el vehículo situó ayer su posible y siguiente punto de parada en el muelle vivariense, en concreto, en b.

El Ford Fiesta gris metalizado, con matrícula 0480-FVJ, fue avistado hacia al mediodía por un marinero cerca del muelle donde atracan las embarcaciones de artes menores. El pescador alertó a la familia y a la Policía Nacional, que de inmediato activó un dispositivo en la zona con apoyo de Guardia Civil y Policía Local.

La extracción del coche arrancó con la inmersión de los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (Geas) de la Guardia Civil hacia las cuatro menos cuarto de la tarde. Se sumergieron para sujetar el vehículo y facilitar su elevación con una grúa situada en la explanada portuaria, frente a las naves de los pescadores. En ese momento ya se sabía que no había ninguna persona a la vista en el interior del habitáculo, según la inspección que efectuó un buzo cuya colaboración solicitó la Policía Nacional, a falta de comprobar el maletero.

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