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El envejecimiento y la despoblación del rural golpean a las verbenas

Verbena en San Martiño, en Foz. JOSÉ Mª ALVEZ
Verbena en San Martiño, en Foz. JOSÉ Mª ALVEZ
La presencia de más juventud en las fiestas es positiva en un sector que nota la pérdida de población y el fenómeno de la España vaciada

Hay dos factores clave que están afectando a las verbenas con las que se celebran las fiestas parroquiales o del patrón en Galicia: el despoblamiento del rural y el envejecimiento de la población. Son dos factores transversales, instaurados en nuestra sociedad actualmente, que incluso requieren ministerios en el Gobierno. Esto provoca que las verbenas estén estancadas, o vayan a menos, en Galicia en general y también en A Mariña. "Hay muchísimas menos de las que había", dice Alberto Viamonte, propietario del grupo Alma Latina, de Cervo.

El envejecimiento y el despoblamiento se deja sentir con virulencia en las aldeas más pequeñas. Donde hace dos décadas había veinte casas habitadas, ahora hay cuatro. Ello conlleva que se pierdan algunas de las fiestas que se organizaban y, por consiguiente, sus verbenas. Aún así, se resisten a perder esas pequeñas batallas y Elena Candia, alcaldesa de Mondoñedo, cuenta sobre la marcha cuantas fiestas con verbenas se pueden celebrar en su concello a lo largo de año. "Puede haber unas veinte", cuenta.

La Asociación Galega de Orquestas (Ago) está en pie de guerra. Lucha por mantener su trabajo y, para ello, han planteado que las fiestas parroquiales o del patrón, que forman parte de la tradición gallega, deberían ser patrimonio cultural inmaterial de Galicia en su categoría de Ben de Interese Cultural (Bic). ¿Qué provocaría esto? Mayor protección. Por otra parte, el PP ha registrado una proposición no de ley tanto en la Diputación de Lugo como en el Parlamento gallego para que se reconozcan estas celebraciones. En los dos casos, se han aprobado por unanimidad.

Para visibilizar esta lucha, la Ago organizó el pasado mes de abril una macroverbena, que tuvo como escenario la Alameda de Os Remedios, en Mondoñedo, donde durante 48 horas actuaron unas 40 orquestas con la presencia de algunas tan destacadas como la París de Noia, Los Satélites o Compostela. Entonces, recogieron miles de firmas para apoyar las celebraciones parroquiales. "Vino gente de toda España", recuerda Candia, y ello a pesar que la climatología intentó boicotear la celebración con una ciclogénesis que afectó, sin duda, a la presencia de público en la ciudad episcopal.

Más allá de las verbenas, los implicados en este sector destacan el carácter social que implica la celebración de estas fiestas: "Es una cita familiar donde se reciben a amigos, familia, una manera de encontrarse también los vecinos", explica Elena Candia, Además, cada vez son más los jóvenes que se acercan a escuchar a las orquestas atraídos por una música que les gusta y de la que disfrutan.


Félix Cabodevila, representante de orquestas
"A Mariña no es una zona en la que haya muchos grupos y orquestas"

El pontenovés Félix Cabodevila es el gerente de la empresa Musicalia y a través de ella lleva la representación de doce orquestas en Galicia y corrobora el momento que viven las verbenas. "En los pueblos pequeños va a menos, porque hay menos gente, pero en otros lugares más grandes se mantienen e, incluso, van a más", y recalca en la Costa de Lugo "se mantienen mejor que en otros sitios". ¿Por qué? "No lo sé, a lo mejor es porque hay más gente. Nosotros trabajamos en las fiestas de Viveiro, en el Naseiro, y esas no pierden nada, incluso van a más", comenta este profesional del sector.

En Galicia se contabilizan unas 200 orquestas, dice Félix, si se cuentan agrupaciones de cinco o más músicos. "Si también se incluyen dúos o tríos se pueden llegar a las 300", aclara. En la comarca destacan algunas como la Sala Arena y la Principal, ambas de Mondoñedo, o el grupo Alma Latina, de Cervo. "No es una zona, A Mariña, donde existan muchos grupos y orquestas. No es fácil; tampoco hay muchos músicos a los que les guste trabajar en esto, dispuestos a aceptar un trabajo que, en temporada, julio y agosto, es duro", señala.

Entre las verbenas más destacadas de Galicia está la de San Martiño de Foz, que reúne todos los años a miles de personas para la celebración de esta parroquia focega. "En cuanto a cantidad de gente es de las más concurridas, sin duda; es muy potente, porque trae a orquestas muy conocidas", explica Félix, aunque su continuidad está en el aire, debido a que los organizadores ya anunciaron en 2019 que era la última vez que se hacían cargo de ella.

Las orquestas, de las que es un gran conocedor este pontenovés, "no facturan más, en cambio sí han subido los costes", y argumenta que "llevan unas infraestructuras muy caras, cuesta mucho moverlas y son unos espectáculos fabulosos", dice. Para contrarrestar la pérdida de ganancias, amplían horizontes. "Antes solo se trabajaba fuera de Galicia en Asturias y León, pero ahora se va a Salamanca, Segovia, Valladolid, Cantabria e incluso se llega al País Vasco o a Cataluña, pero estas más enfocados a los centros gallegos", señala.

Por último, destaca Cabodevila cómo se ve cada vez más gente en las verbenas, y sobre todo gente joven. "La música que hacen las orquestas ha mejorado mucho, hacen muy buenos espectáculos y música para la gente más joven y eso influye", dice. Un caso significativo es la de San Martiño.


Elena Candia, alcaldesa de Mondoñedo
"Las fiestas en sí son un elemento identitario, de carácter social"

En el pasado mes de abril Mondoñedo se convirtió en la capital de la verbena con una macrofiesta que duró 48 horas y que reunió a un buen número de orquestas en la alameda de Os Remedios, en un evento organizado por la Asociación Galega de Orquestas (Ago) y que fue un éxito, a pesar del mal tiempo. Y Elena Candia, su alcaldesa, defiende que se declaren Bien de Interés Cultural (Bic) las fiestas parroquiales. "Es algo propio, un elemento inmaterial, nuestro legado cultural, y hay que intentar conservarlo", dice la también presidenta provincial del Partido Popular.

Candia ve las fiestas parroquiales y patronales "no solo como la propia fiesta en sí, sino un momento de reunión social, un elemento identitario, incluso ayudan a conservar los campos de las fiestas en las parroquias, hay movimiento económico y también se toca música tradicional en algunos casos", explica la regidora, que se felicita por el apoyo unánime de todos los grupos políticos que tuvo tanto en la Diputación de Lugo como en el parlamento gallego la iniciativa de su grupo de reconocer estas celebraciones.

MAYOR COMPETENCIA. Sobre la salud de las verbenas, lo que sí ve Candia es una mayor competencia y oferta en lo que se refiere tanto a los grupos como a las orquestas. "Cada vez hay más orquestas. Antes, cuando organizabas una fiesta, el represente de ellas te venía con un folio lleno de nombres, y ahora te viene


Jesús Timiraos, organizador de la fiesta de Celeiro
"Desde junio, voy todas las tardes a hacer la petitoria por las casas"

En una verbena el trabajo oscuro lo hacen los organizadores. Jesús Timiraos lleva 16 años, en dos etapas, organizando las fiestas en Celeiro, que este año serán los días 24, 25 y 26 de julio. Cuenta cómo ve él la situación de las fiestas parroquiales. "En Celeiro, cada vez va quedando menos gente. Si antes éramos dos mil, ahora quedamos mil y pocos. Y cuando hacemos la petitoria (ir pidiendo por las casas a los vecinos una colaboración para las fiestas) eso se nota", advierte. Otra vez nos encontramos con el problema del envejecimiento de la población.

El presupuesto que puede teJesús Timiraos Organiza la fiesta de Celeiro ner las fiestas de Celeiro ronda los 60.000 euros. "En ello incluimos no solo las orquestas, sino los fuegos artificiales, las corales, el seguro de la fiesta, los derechos de autor a la SGAE... Nosotros pagamos todo, no dejamos nada en el tintero", confirma.

Sobre los gastos, relata cómo han subido. "Las orquestas ganan lo mismo, pero ahora cobran el iva, que hay que pagarlo. Tenemos que pagar un seguro de responsabilidad civil que te cubre hasta medio millón de euros, pero este año creo que tenemos que tener uno hasta el millón", advierte. "Y luego están los permisos para hacer la fiesta que se solicitan en el Concello, pero esos gastos los asume el ayuntamiento, que imagino que lo hará en todas las fiestas, y eso nos está ahorrando a lo mejor unos 4.000 euros, incluyendo la luz", dice, echando cuentas.

Continúa con el relato de los gastos. "Están los costes de los adornos que hay en las iglesias, las orquestas, las corales, que antes no te cobraban y ahora no te bajan de los 400 euros", relata.

También está el coste personal, de tiempo que dedican los organizadores de las fiestas. Timiraos señala que en los meses de junio y julio, "cuando salgo del trabajo, yo solo me dedico a la fiesta, a hacer la petitoria. En vez de estar dando un paseo con la mujer o tomando una caña con los amigos, me dedico a esto", subraya el organizador.

DIFERENCIAS ECONÓMICAS. A la hora de hablar de las verbenas y la contratación de orquestas, dice que no todas las fiestas pueden contratar a las mejores. "Hay unas orquestas que son de Champions League, como la París de Noia o la Panorama, con unos premios que son elevadísimos. Nosotros este año vamos a traer a la París de Noia, porque en vez de hacer cinco días de fiestas, como el año pasado, pasamos a tres, y podemos asumir ese gasto", dice. "Además, cuando las contratas, tampoco sabes seguro cuánto vas a recaudar con la petitoria, por lo que es algo arriesgado". ¿Y si no llega? "Pues tendremos que poner una ayuda", dice resignado, aunque no es lo habitual.

Timiraos tiene años de experiencia viviendo las fiestas de Celeiro, y destaca la presencia de más juventud en las verbenas. "En los últimos diez años, la juventud de Celeiro y Viveiro no tiene dónde meterse. Cuando yo era joven Viveiro tenía cuatro discotecas y ahora no tiene ninguna. Los jóvenes, primero, van de botellón y luego se ponen a bailar porque además tocan música que a ellos les va", relata Timiraos, que advierte que "nunca ha habido problemas, ni hemos tenido constancia de peleas en los últimos tiempos", dice. "Para la gente más mayor, las orquestas suelen tocar las dos primeras horas y los de nuestra generación nos echamos nuestros bailes", concluye.


Alberto Viamonte, propietario de Alma Latina
"Hay competencia y las infrastructuras y los gastos subieron"

Alma Latina, radicado en Cervo, es un grupo que suele tener unas sesenta fechas al cabo del año. Está compuesto por seis personas y su propietario es Alberto Viamonte. "En los últimos años ha habido muchísimos cambios, a nivel fiscal, de papeleos, tenemos un convenio laboral propio...", señala, y fotografía la realidad de las verbenas. "Las fiestas van a menos, y las verbenas también, es algo general en toda Galicia, no algo de A Mariña", dice.

Cualquier fiesta que se precie, por lo menos en la Costa de Lugo, tiene que tener su verbena. Hay pocas excepciones, recuerda Viamonte. "Salvo la Festa da Tortilla en Celeiro de Mariñaos y la Queimada de Cervo, que no llevan orquestas, en el resto hay", dice este empresario musical.

Viamonte explica cómo es el funcionamiento de su orquesta. "Nosotros somos seis personas, una orquesta pequeña. Montamos y desmontamos nosotros mismos, y conducimos", cuenta. En cambio, hay otras orquestas mucho más grandes, que llegan a los 18 componentes, con montadores y técnicos de sonido.

Uno de los problemas con el que se encuentra en ocasiones Viamonte es encontrar a músicos para su grupo. "En A Mariña es complicado; hay músicos, pero no están en el mundo de la verbena. Y, por ejemplo, para encontrar guitarristas no tienes problemas, pero para baterías, sí", afirma. Aún así, mantiene una estabilidad dentro del grupo. "Normalmente somos los mismos siempre. Puede cambiar una persona cada dos o tres años. En otras, cierran en diciembre, y cuando vuelven han cambiado al 90% de la plantilla", argumenta.

"Mi grupo tiene fechas durante todo el año, pero sobre todo en verano", advierte, como la mayoría de ellos. Pero los tiempos en que se podía vivir de la orquesta han quedado atrás, dice el empresario. "Antes sí que podías, ahora cada vez menos", explica, y lo argumenta. "Para que te hagas una idea, antes en fin de año se contrataban muchas orquestas y, ahora, cenas baile solo hay en Lourenzá y en el Rosa Lar", dice.

La realidad de las orquestas no la dibuja de color de rosa Viamonte. "Hay mucha oferta de orquestas, los precios bajaron, los gastos subieron... Nosotros, por ejemplo, tenemos que renovar los equipos de sonido e iluminación cada dos años, los camiones...", se queja.

Además, los requisitos tanto para los organizadores de fiestas como para las propias orquestas por parte de la administración se han endurecido, buscando la seguridad. "Los organizadores tienes más costes que antes, como los derechos de autor a la Sga, además de pagar a las orquestas, y nosotros tenemos que tener todo en regla, con palcos homologados, revisiones periódicas, documentación, tema de riesgos laborales...", concluye.

Por último, Viamonte también ve extraño que en los concellos no solo de A Mariña sino de Galicia en general se apuesta solo por las orquestas "aunque sé que es tirar piedras contra mi tejado", advierte. "No traen grupos, ni un concierto de rock, algo de folk, jazz, o un tributo a alguien", concluye.

El envejecimiento y la despoblación del rural golpean a las verbenas
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